Extraños tiempos de vacaciones

Si, extraños tiempos de vacaciones en donde parece que el tiempo se detenga y existan varios relojes para medir el mismo tiempo.
Los segundos parecen diferentes dependiendo del estado en que te encuentras. Si estás de vacaciones parecen cortos. Si estás trabajando y esperando la etapa de descanso, los segundos, a veces, parecen horas.
La personas con quienes compartes el resto del año se desperdigan por lugares, a veces exóticos, o por las playas. Hay miles de movimientos en las carreteras y todo el mundo parece dispuesto a realizar las proezas que durante el resto del año no pudieron hacer realidad. Despues llegan las frustraciones.
Es un tiempo en el que todas y todos buscamos lo que no tenemos, esperando, a veces, que la vida nos recompense con un regalo soñado despues de los duros once meses de trabajo anteriores e, incluso a veces, las personas adultas nos llegamos a comportar como niñas y niños pequeños en víspera de recibir los regalos de los Reyes Magos.
Son tiempos en donde se dispara el consumismo y necesitamos de las relaciones sociales a toda costa, puesto que a muchas personas les asusta el tiempo de inactividad por delante y el silencio. La vida, en parte, se hace en las calles y nos depara cierto terror el hecho de la reclusión en nuestras propias casas para poder escuchar y sentir tranquilamente el silencio.
El silencio, ese estado/espacio que a algunas nos resulta claramente reparador de heridas, como forma de poner en paz nuestras emociones o sentimientos o, sencillamente como estadio imprescindible para la reflexión sobre nuestras propia vida, nuestra evolución/involución o sencillamente para dejar de escuchar lo que en demasiadas ocasiones no es más que ruido.
El silencio como una forma íntima de sentirte libre y despojado de obligaciones inoportunas…
Al menos para mí no deja de ser una necesidad que periódicamente aparece y que permite la reflexión sosegada, entre otras muchas cosas.
Seguramente una parte de mis futuras vacaciones las dedicaré a eso, a estar en silencio, a escuchar el silencio y dentro de él mis propias ideas, emociones, sentimientos y otras cosas. Eso será lo que me permita tomar aliento para la temporada que comenzará en septiembre.
Así pues, algo que recomiendo a las gentes de buena voluntad que deseen poder gozar de otro tipo de vacaciones.
Ben cordialment.
Teresa

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Simone de Beauvoir
    Dic 31, 1969 @ 23:59:59

    En las vacaciones aumentan también los divorcios y todo tipo de conflictos entre las parejas. Esto se debe a que es un periódo en el que se comparte mucho más tiempo, así que si existen problemas estos se agudizan. Sobre los comportamientos de algunos jueces recurriendo la ley contra la violencia, tampoco se puede esperar mucho más de la parte reaccionaria de la justicia. Mi esperanza está en el futuro más que en una ley como la que se ha hecho contra los malos tratos, que era necesaria como atención inmediata a las víctimas, es la coeducación. Todo lo demás será un parche.

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