Crispación

La verdad es que comienzo a estar un poco harta.
Cuando no es la política anti-terrorista del Gobierno, es el juicio del 11-M y cuando esto falla, es la pretensión de que la religión sea una asignatura obligatoria en la educación obligatoria, sin tener en cuenta que estamos en un estado ACONFESIONAL.
Pero mientras siguen saliendo trapos sucios del partido de la oposición y quedan ocultados ante las continuas voces altas y disonantes sobre lo mal que lo estamos haciendo todo el mundo menos ellos.
En Valencia cada día aparecen nuevos datos sobre cómo se consiguió que “Terra Mítica” saliera adelante, e incluso los tribnales han hablado, pero eso no se escucha porque no interesa, y ellos siguen alzando la voz y gritando.
Los casos de corrupción urbanística en los ayuntamientos gobernados por ellos, siguen apareciendo y los desplantes que han realizado al grupo de europarlamentarios que han acudido a ver cómo la destrucción del territorio eran algo más que indicios, me parece escandaloso, pero ellos siguen gritando.
Parece que nada más que lo que ellos ( y digo ellos con toda la intención)gritan, es lo verdaderamente importante. Y mientras los verdaderos asuntos importantes quedan en silencio y ocultados por los gritos, insultos y exabruptos en público.
Eso si, le han pillado el “tranquillo” a organizar manifestaciones y ya parece que sea como una necesidad a la que se han enganchado. Y las organizan por el agua, por la religión, por la venida del papa u organizan un pseudo-referéndum contra el estatut de Catalunya.
Pero cuando en Valencia se habla de un numeroso grupo de personas inmigrantes que viven debajo de un puente, ni se acercan. O cuando las mujeres nos concentramos los primeros miercoles de cada mes a las puertas del Ayuntamiento de Valencia (gobernado por ellos, por ella, en este caso), tampoco están ni ellos, ni ellas. Entonces se desvanecen y no existen.
Es curioso el “baile” de intereses que les mueve a ellos, a los que gritan, a los que insisten en criticarlo todo, y los verdaderos intereses de la ciudadanía.
La verdad es que estoy harta de tanto ruido y de que no nos dejen a los que no tenemos una voz tan alta expresarnos con tranquilidad y normalidad.
A mi me enseñaron que gritar en público era de mala ducación. a ver si resulta que despues de todo en realidad lo que son es un atajo de maleducados en toda la extensión de la palabra.
Pero por favor, que dejen de gritar y que hablen.
La esencia de las democracia es precisamente, el poder de la palabra, no el de los gritos.
¿Tendremos que pagarles, otro sueldo para que puedan pagarse cursos de buena educación y de correcta oratoria en público, aunque ese publico no opine como ellos?
Esperemos que no. Y esperemos también que dejen de gritar, que ya, a algunas personas, nos duele la cabeza.
Ben cordialment.
Teresa

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Nuria B
    Mar 17, 2007 @ 15:50:27

    Saben que insultando y gritando generan sensación de caos y malestar, que es lo que quieren; no les interesa el bienestar de la ciudadanía, les interesa conseguir el poder, aunque para ello tengan que salir todos los sábados a pasear con el águila en la bandera y a gritar que lleven al paredón a sus adversarios políticos.
    Y el domingo a confesar, ventajas de la fe.
    Besos Teresa,

    Responder

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