Sobre miserias y desprecios

He de reconocer que no tengo un buen día. Ni quizás una buena semana. También he de reconocer que el actual momento no es de los más felices de mi vida ni en los que me esté encontrando con gente que tenga ganas de entender lo que, en esta etapa, estoy haciendo.
Parece que, con aquello de la pre-campaña electoral,la gente haya sacado a pasear sus recelos, miserias, desprecios y desconfianzas y nadie tenga ganas de entender a nadie.
En eta ocasión creo que ya nada influye más que el único objetivo de aquello que me dé votos o por parte de la ciudadanía el hecho de “puedo influir en que tengas más o menos votos” y todo se está confundiendo.
Ya a casi nadie le importa que los problemas del día a día continuen. Casi nadie recuerda que hay muchas personas que apenas pueden comer, puesto que ese colectivo apenas da votos.
Tampoco parece importar que, incluso en estas fechas pre-electorales, se pueda intentar optimizar algunos recursos, preveyendo mejorar algunos servicios públicos.
Aqui parece que en aras de las campañas o pre-campañas electorales todo vale. Y, como todo vale, no importa “vender” a quien hasta ayer fue tu compañera o compañero para mejorar tu imagen o intentar conseguir unos cuantos votos más. Y la lealtad a un trabajo de equipo se disuelve e incluso puede llegar a desaparecer, puesto que el trabajo que se ha realizado puede parecer que es obra de otras personas.
Comencé diciendo que no tenía un buen día. Es cierto, no lo tengo y quiero pensar que será el último malo que tendré en esta etapa de mi vida. Y que el resto de personas se quedarán con lo que les interesa: el poder para manejarlo como mejor se les antoje. Yo, hace un tiempo que decidí que ese ya no es mi futuro.
Pero que tampoco nadie se equivoque. Que el hecho en sí mismo de no desear el poder, no significa, en absoluto que me deje manejar por quienes lo tengan. Ahora sé quienes son y cómo son y también sé el precio que se ha de pagar por ser mujer y querer mejorar las cosas.
He aprendido muchas cosas y quizás una de las mejores de las que he aprendido es que nada es lo que parece y eso ha desarrollado mi espíritu crítico hasta cotas inimaginables incluso para mí.
Que nadie se equivoque conmigo. El hecho de no querer estar, no significa, en absoluto hacer dejación de mi condición de ciudadana con derechos plenos para criticar, vigilar e, incluso actuar cuando lo crea conveniente.
Ben cordialment, pese a no tener un buen dia
Teresa

3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Natx
    Abr 03, 2007 @ 18:47:23

    Hola Teresa
    Només saludar-te i dir-te que ja he localitzat el teu blog. I és molt interessant,
    Ens veiem el dia de la República a Ontinyent

    Responder

  2. victoria sendon
    Abr 12, 2007 @ 21:17:08

    Tere, no te desanimes, hija. Ya sabes cómo somos los humanos: unos miserables. Pero también capaces de lo más sublime. De todos modos, a parte de malos y buenos, los hay simplemente imbéciles. Estamos al borde del desastre, al borde del abismo, y ellos siguen con sus ridículos intereses particulares. Piensa que no ofende quien quiere, sino quien puede. Ellos jamás podrán.

    Responder

  3. MARINEIXONS
    Abr 19, 2007 @ 08:42:41

    Saps que? QUE ELS DONEN A TOTS PEL CUL.
    Besets wapa.

    Responder

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