Una más…

Sólo con 37 años le han arrebatado la vida. Sólo por ser mujer la han asesinado. Un dolor sordo recorre mi alma y mi corazón.
Pero el colmo ha sido escuchar la sarta de sandeces que se han dicho. “Había interpuesto denuncia”, “El perfil de riesgo era bajo y por eso le denegaron el dispositivo de teleasistencia”, “Algo ha fallado por parte de la administración puesto que era la primera víctima que había denunciado a su agresor”, “Al agresor ya le habían condenado por agresiones anteriores, pero como no tenía antecedentes, le sustituyeron la pena de cárcel por la realización de unos cursos de igualdad”, …
Escuchar a Rubalcaba diciendo que “algo ha fallado, porque había denuncia por medio” es repelente, vomitivo, y de una irresponsabilidad manifiesta que además desmotiva a las mujeres a presentar denuncia puesto que las hace las únicas responsables de su propia muerte y devuelve al espacio personal un grave problema, como lo es este y que nos afecta a todas y todos como sociedad. ¿Qué pasa, que las que no denuncian no son igual de asesinadas que las que denuncian? ¿Que las que denuncian son responsabilidad directa del estado y las que no lo hacen no, a pesar de que presenten “perfil de riesgo bajo” y se les deniegue un sistema de protección? ¿Que en determinados momentos la vida de las mujeres, nuestra vida, depende de un acto administrativo como lo es una denuncia? ¿Que las administraciones pueden hacer dejación de funciones de protección de la vida de las mujeres que no han denunciado por el hecho de ser mujeres? ¿Qué las penas para los asesinos de mujeres pueden ser conmutadas por los cursos de igualdad sin hacer ningún tipo de seguimiento posterior?
Y es que, de nuevo, la teoría, la conocemos de sobra, pero los óseos son tozudos y nos demuestran día a día que de nuevo, el androcentrismo en el que vivimos les sale por las orejas a quienes gobiernan cuando afirman lo que ha afirmado Rubalcaba “algo ha fallado porque había denuncia”…Hay que fastidiarse con el vicepresidente y ministro del interior!!!!
Y mientras, ella, ha dejado huérfana a una niña de cinco años que también lo es del asesino. ¿Qué pensará esa niña en un futuro cuando escuche las palabras de Rubalcaba?, ¿Qué sentirá cuando escuche esas palabras que encierran toda una declaración de intenciones y que “un fallo” la dejó a ella, con cinco años, sin madre?
De nuevo viene a mi mente aquello de “lo personal es político”, pero creo que sigue estando un poco alejado de la realidad y a los hechos me remito. Lo personal sigue siendo personal mientras no se interponga denuncia. Las administraciones se declaran incompetentes si no media una denuncia y a los hechos me remito con las palabras del propio ministro del interior afirmando que “las diez mujeres muertas anteriormente no habían presentado denuncia pero que esta si y que había habido fallos”. Y, pese a haber presentado denuncia se le evaluó el riesgo y se decidió que “era bajo” y se le denegó un sistema de protección y hoy está muerta. Y pese a haber habido denuncia y condena previa a su entonces agresor y hoy asesino, se le suspendió la condena y él la mato. Así de duro y de contundente. Y todo ello con denuncia.
¿Qué pensarán el resto de víctimas que cuando deciden denunciar se han de enfrentar no sólo a sus miedos, sino también a un aparato hostil que tiene fallos que les pueden costar la vida y mientras a los maltratadores y asesinos se les suspenden las penas?
Estamos fallando como sociedad. Quienes creen que las mujeres mentimos en las denuncias tendrían que pensarse dos veces sus palabras antes de pronunciarlas, aunque sólo fuera por el respeto a todas las mujeres asesinadas a manos de unos terroristas cobardes incapaces de manejar sus propios sentimientos.
Las administraciones deberían dejar de cuestionar el nivel de riesgo y dar protección a las mujeres, de lo contrario estamos viendo lo que ocurre: Que ya son once las mujeres asesinadas y sólo estamos a dieciséis de febrero.
Nos sigue faltando CORRESPONSABILIDAD SOCIAL para intentar evitar estos asesinatos sin sentido.
No escucho ninguna voz en el Congreso de Diputadas y Diputados condenando este nuevo asesinato, tal y como ocurre en otros casos. Ninguna voz de la clase política alzando la voz más allá de la necesidad de denunciar por parte de las víctimas y, repito, en lo que llevamos de año, ya son once las mujeres asesinadas.
Y me pregunto, ¿si en lugar de mujeres hubiesen sido hombres los asesinados, el silencio institucional y político que nos inunda estos días hubiese sido el mismo? Estoy convencida que no.
Que el silencio cómplice de demasiadas personas públicas no nos confunda ni nos permita olvidar las voces de estas mujeres que han pagado caro el hecho de haber nacido mujeres, incluso en una sociedad moderna.

A pesar del dolor, ben cordialment
Teresa

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