Clic, clac, clic, clac…

Tere-2Clic, clac, clic, clac y así las ocho horas de trabajo cada día. Este es el espantoso ruido que golpea constantemente mis oídos y me taladra el cerebro.

Quien me iba a decir a mí hace unos años que acabaría trabajando en una cadena de montaje en la Zona Franca. Este trabajo era de hombres. Si mi padre levantara la cabeza y me viera, seguro que lo pasaría muy mal.

Todavía me quedan dos horas para terminar y este clic, clac, clic, clac, de hoy me está matando. ¿Cómo lo hacen ellos, los compañeros, para no tener el mismo dolor de cabeza que tengo yo? No lo entiendo. Quizá la percepción del ruido es diferente para mujeres que para hombres? No, no lo creo, pero aún así a ellos no parece que les afecte demasiado.

En estos momentos me vienen a la cabeza los recuerdos de cuando en casa, mi madre me hacía bordar el ajuar y se empeñaba en hacerme aprender recetas y más recetas de cocina para que el día de mañana fuera “una mujer como es debido, ama de casa perfecta y buena madre y esposa “. Qué tiempos aquellos … Y ahora, aquí con el maldito ruido que no cesa y que me vuelve a recordar que soy trabajadora a una cadena de montaje y, además me toca ser ama de casa y madre, aunque no lo soy como mi madre hubiese querido.

Y ahora que lo pienso, cuando salga de trabajar tengo que pasarme a hacer la compra de lo más urgente para el desayuno de mañana de las niñas y de Pedro. Lo había olvidado por completo. Porque pedirle a él, a Pedro que lo haga, ni soñarlo, que es capaz todavía me lo restriegue por la cara cuando le esté preparando el bocadillo para mañana.

Qué vida más triste. De la fábrica a casa y continuar con las tareas de allí, los deberes de las niñas, la ropa, la compra, … Es como si toda la organización de la casa fuera cosa mía. Y además cuando lo intente hablar con él siempre me da la misma respuesta: “Si tienes tanto trabajo es porque quieres. Deja el empleo en la fábrica y quédate en casa. Estarías como una reina”. Me enfada mucho que no entienda que no quiero dejar el trabajo en la fábrica, que lo que necesito, lo que toca, es que él se sume a las tareas de la casa y al cuidado de las niñas, que al fin y al cabo también son sus hijas. Y la casa, y todo lo que conlleva vivir en familia como los seguros, los recibos, el (poco) dinero que hay y el resto de temas se deben compartir. Pero no hay manera de que lo entienda y ya no sé si quiero pelear de nuevo por ello. Pero no es justo.

Y ahora el móvil … Es él, Pedro. Seguro que no telefonea para decirme bonita. Y mira que le he dicho un montón de veces que no me llame al móvil mientras estoy en la fábrica, que me molesta mucho. A ver que quiere …

Lo que faltaba … Lo han despedido de su trabajo. Uf! Y ahora cómo lo haremos? Las letras de la hipoteca, los comedores de las niñas, los seguros de los dos coches … me estoy agobiando.

Ana, tienes que parar de pensar ya. Debes terminar el tiempo de trabajo  que te queda y luego y, cuando llegues a casa, ya pensarás. Claro, que esto de estar hablando sola todo el tiempo no debe ser demasiado recomendable …

Y todavía me queda una hora entera de este infernal clic, clac, clic, clac …

Quizás ahora, con Pedro en casa mientras busca y encuentra otro trabajo, me pudiera descargar un poco de las obligaciones y quehaceres del hogar. Debo estar soñando despierta cada vez que pienso esto! No estoy demasiado acertada hoy. Mejor dejo de pensar en ello porque me duele demasiado.

Menos mal que no le he hecho nunca caso y no he dejado esta terrible tarea en la cadena de montaje. Al menos ahora nos dará de comer.

Las vueltas que da la vida … Él, que siempre ha dicho que debe ser el hombre quien debe llevar el dinero para la familia y que las mujeres no deben ir a trabajar fuera de casa, y ya ves ahora lo que nos ha pasado. Justo lo contrario de lo que siempre ha predicado. Mira por donde ahora seré yo la que lleve el dinero a casa. Tiene narices la cosa …

En ese aspecto creo que con las niñas ya no pasará lo mismo. Ellas, a pesar de tener todavía doce y diez años, parece que lo tengan muy claro y ya saben que tienen que currar si quieren comer y que no deben depender económicamente de nadie.

Me hacen mucha gracia escucharlas hablar de lo que quieren hacer cuando acaben los estudios y me sorprende cómo han cambiado las cosas en estos años. Tienen muy asumido que son hijas de personas trabajadoras y que en casa a pesar de no haber lujos, lo primero son sus estudios, si ellas quieren seguir estudiando.

Roser dice que no se quiere casar. Con doce años tiene claro que quiere ser ingeniera informática. Dice que tiene futuro y que le gusta mucho. Desde siempre le han gustado los aparatos, las teclas, montar y desmontar cosas y es muy cuidadosa y perfeccionista a la hora de encarar trabajos delicados. Eso sí, no lo lleves a la cocina que parece una elefanta de tan torpe que puede llegar a ser. Mi hija mayor es un claro ejemplo que cocina y mujeres no tienen porqué ir de la mano …

Y la Mar es dulce, pero muy tenaz y pese a haber sido la pequeña de la casa, no le gustan nada las tonterías de las niñas de su edad. No le han hecho nunca gracia las muñecas, sobre todo las que van vestidas de princesas o de hadas. Ella quiere aviones, camiones, coches, bicis y todo lo que tenga ruedas o motores. A veces creo que el mundo se le queda pequeño por todo lo que quiere correr y recorrer. Dice que quiere ser piloto de avión.

Me da risa ver cómo discuten con su padre cuando les dice que no parecen niñas, que parecen muchachos. Y, con una lucidez y sencillez que no sé de dónde han sacado, le responden qué donde está escrito que las niñas o las mujeres no puedan ser lo que ellas quieran ser. Al pobre le dejan sin palabras y no sabe cómo responderlas. Le hablan de la igualdad como las idénticas necesidades de las mujeres y los hombres. Creo que todavía no saben que el mundo no funciona así, pero no seré yo quien les corte las alas. Ellas son el futuro y deben volar más alto que nosotras, las mujeres que creímos y obedecimos a nuestras madres cuando nos explicaban que debíamos ser buenas esposas y madres y nunca nos contaron que aparte de eso, el mundo es mucho mayor.

¡Uf! Pensar en los sueños de mis hijas y creer que ellas pueden tener una vida mejor y con mayor amplitud de miras ha conseguido que el tiempo haya pasado más rápido. Ya sólo quedan diez minutos del implacable clic, clac, clic, clac para terminar por hoy.

Después hay que ir a comprar para el desayuno de las niñas y cuando llegue a casa hacer la cena, preparar la comida para mañana, tender la ropa de la lavadora, planchar, revisar los deberes de ellas y, con un poco de suerte Pedro andará detrás y delante contándome lo ocurrido y podemos charlar ello mientras él fuma y yo plancho y cocino para mañana.

Es necesario que enfrentemos esta nueva etapa con serenidad y sin reproches, por eso hoy no es conveniente que le pida que me ayude. Estará jodido y necesitará sacar todo lo que lleva dentro. Quizás en unos días le plantearé la necesidad de que se encargue de algunas cosas de la casa y que haga algunos encargos. Sí, quizás ahora sea el momento de enseñar a las niñas que ser un buen padre pasa por dar ejemplo de cómo saber llevar también una casa. Seguro que ellas lo valorarán muy bien. Son el futuro.

Ya, por fin y hasta mañana, ha parado el puñetero clic, clac, clic, clac.

 

Ontinyent, 10 de marzo de 2013

Teresa Mollá Castells

4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Pilar
    Mar 10, 2013 @ 23:53:48

    Me ha encantado, fiel reflejo de la situación de muchas mujeres, hoy en día

    Responder

  2. Trackback: IsaMastro | Clic, clac, clic, clac… por Teresa Mollá Castells
  3. LUZ AMOR
    Mar 11, 2013 @ 15:49:41

    A ESTA PAREJA LE FALTA COMUNICARSE, SENTARSE Y HABLAR, HABLAR MUCHO, ADEMÁS DE TENER BUENA CAMA, LES FALTA SABER QUE LE PASA AL OTRO, QUE EL OTRO SEPA QUE LE PASA A ELLA, ASÍ SEGUIRÁN CON RUIDOS EN LA COMUNICACIÓN Y VIVIRAN UNA VIDA DE MIERDA, NO SON COMPAÑEROS, CUANDO EL VARON NO ACOMPAÑA EN LAS TAREAS DEL HOGAR ES LA MUJER QUE DEBE SOLICITARLO CON AMOR, CARIÑO, PARA QUE EL OTRO NO SE PONGA MAL Y NO LO TOME COMO UNA IMPOSICIÓN, SINO COMO UN ACUERDO MARITAL
    LUZ AMOR, TECEL. 03548 15564507

    Responder

  4. Rosa
    Mar 11, 2013 @ 23:20:26

    Genial, amiga Tere, tienes el primer premio de quienes te quieren. Sigue escribiendo porque retratas la realidad, a lo mejor no es lo comercial pero si lo que sale del corazón y la vida misma.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Tribuna Feminista

Tribuna Feminista

Alicia Murillo Ruiz

Alicia Murillo Ruiz

F&S

Femenina y singular: el blog de Mar

A %d blogueros les gusta esto: