Año electoral

            Falta algo más de un año para volver a las urnas y elegir a la gente que nos representará en Ayuntamientos y muchas Comunidades Autónomas. Bueno y también al Parlamento Europeo.

Han comenzado las encuestas de los principales partidos políticos aventurándose sobre todo con los resultados autonómicos. Y la maquinaria electoral de los partidos ya ha comenzado a engrasarse. Y también han comenzado ya los codazos por ver quiénes van en las listas electorales y en qué posición en función de muchos, demasiados factores. Es la liturgia electoral previa. Toda una serie de ritos que pueden acabar poniendo nerviosa a demasiada gente.

Y en esa liturgia previa en la que nos encontramos, de nuevo una mujer ha sido descabezada por el patriarcado político. Y esa mujer es Carolina Bescansa de Podemos.

Hablar de sustituir a Pablo Iglesias en un futuro junto a Errejón que le ofreció ir de número dos en su candidatura de la Comunidad Autónoma, ha sido su gran error y por lo que ya se espera en la dirección de Podemos su dimisión. Pablo Iglesias no admite competencia ni de palabra ni de pensamiento. Pablo Iglesias copia modos y formas aprendidas para mantener férreamente sus propias posiciones dentro de su partido. No admite ninguna duda sobre su liderazgo y eso se veía venir.

Pero este modelo de liderazgo patriarcal no es único de Podemos. No. Y cuando me refiero a modelo patriarcal, no me estoy refiriendo solo a las formas o a que solo aparezcan hombres en las fotos y esas cosas. No. El modelo de Cifuentes, por ejemplo, también lo es. Cuando hablo de modelo patriarcal me estoy refiriendo a la jerarquización en la toma de decisiones. Me estoy refiriendo a la no toma en consideración del valor y el talento de las mujeres como lideresas y con proyección propia y no siempre ligadas al macho alfa de turno. También me estoy refiriendo a la puesta en práctica en el fondo y no solo en las formas de la EQUIVALENCIA entre mujeres y hombres, la EQUIPOTENCIA o reconocimiento del mismo potencial y poder a mujeres y hombres y a la EQUIFONIA o reconocimiento de las voces de las mujeres con el mismo peso e importancia que las de los hombres.

Y eso, a un año de varios procesos electorales sigue sin darse. Se nos tiene que incluir porque la ley lo impone, de lo contrario estaríamos mayoritariamente en la segunda parte de las listas. Salvo excepciones, claro.

Yo me propongo ir observando los movimientos de los diferentes partidos con opciones de gobierno e ir viendo que tipos de perfiles se van construyendo en las listas. Y por supuesto qué estrategias van a ir marcándose. Me importa y mucho ver perfiles de la gente que vaya en las candidaturas y, por supuesto mirar sus programas electorales. No me sirven los perfiles de visita a los mercadillos y besos a las criaturas. No. Quiero ver potencia en sus mensajes. Quiero observar cómo temas referentes a la equidad no solo aparezcan en sus programas, quiero ver cómo se llevan a la práctica incluso durante este año pre-electoral.

Quiero escuchar las voces de las mujeres potentes que están ya en la política y las de las que se van a sumar. Y quiero escuchar en las voces de ellas y ellos palabras referidas a una sociedad más justa en su conjunto y no solo para la mitad de la población. Quiero posicionamientos claros sobre temas como los vientres de alquiler, sobre el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y sus maternidades, aunque sean mujeres menores de edad a las que un embarazo no deseado les puede arrebatar sueños e ilusiones. Quiero leer y escuchar propuestas claras para la eliminación de la brecha salarial todavía existente. También quiero saber las posturas que se tienen sobre la investigación en la salud de las mujeres más allá de las etapas de embarazo y lactancia y que siguen siendo todavía inexistentes. Quiero ver propuestas claras sobre cómo corregir el actual desajuste de la conciliación entre la vida personal, laboral y familiar que impide a las mujeres tener carreras laborales igualitarias con respecto a los hombres. Quiero ver posicionamientos con respecto a la incorporación de un sistema realmente coeducativo en las aulas que ayude a potenciar los talentos de niñas y niños por igual. Quiero ver opiniones claras con respecto de la educación afectivo-sexual de calidad en las aulas desde edades tempranas. Más

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Las mujeres en la política

Tere roig            Esta semana se armó un cierto revuelo cuando Rita Maestre que es la portavoz del Ayuntamiento de Madrid y Tania Sánchez que es diputada en el Congreso sacaron un comunicado denunciando a quienes, al nombrarlas, lo hacen mencionando sus relaciones sentimentales actuales o pasadas con algunos dirigentes de Podemos, la organización política a la que pertenecen.

Desgraciadamente no es el único caso de sexismo que se produce en la política, pero quizás si sea una de las pocas veces en que las protagonistas lo denuncian públicamente y con todas sus letras, sin camuflarlo de otras cosas.

Si algo tiene el patriarcado y por extensión el machismo, es que no entiende de ideologías ni credos. Está por todas partes. Está en la derecha, en la izquierda, en el centro; y, por supuesto, está arriba y abajo.

Pero además y, dentro de la estrategia mantenida por el propio patriarcado para sobrevivir, ha normalizado algunos logros del feminismo y los ha incorporado a su discurso para poder afirmar sin despeinarse que la igualdad entre mujeres y hombres es una realidad inequívoca en nuestras sociedades occidentales y modernas. De ese modo algunos líderes políticos no creen en el desigual trato que reciben sus compañeras de filas o de bancadas. Y el ejemplo de Rita Maestre y Tania Sánchez, son dos ejemplos muy claros.

Dos ejemplos claros pero no los únicos. En los EE.UU. están en campaña para sus próximas elecciones presidenciales. Y Hillary Clinton es candidata a ser presidenta de ese país y, como sabemos, el otro candidato es Donald Trump, cuyas incontinencias verbales, también son conocidas. Y las utiliza para referirse a ella sin pudor como “el diablo”, por ejemplo. Ni siquiera respeta el género de Clinton de quien, como ya he dicho en alguna ocasión no espero que, en caso de llegar a la Casa Blanca, aplique políticas progresistas, pero seguro que las de Trump son bastante peores.

Como dijo hace unos años Michelle Bachelet, “Cuando una mujer entra en la política, la política cambia a la mujer, pero cuando muchas mujeres entran en política, son las mujeres las que cambian la política” y mucho me temo que precisamente eso, que las mujeres cambiemos la forma de hacer política es lo que más teme en patriarcado.

Y ese temor del patriarcado más rancio es lo que ha llevado a remover de la responsabilidad para la que fue elegida a Dilma Roussef mediante un golpe de estado camuflado y utilizando las más viles y repugnantes estrategias para impedir que ella, la legal Presidenta de Brasil, continuara al frente de las reformas que pretendía impulsar para igualar derechos y repartir riqueza. Y el patriarcado la ha acusado de todos los males que ellos, sus antecesores, han causado. Les daba miedo que una mujer inteligente y poderosa pusiera fin a los privilegios de los que gozaban y por eso la apartaron.

Y de repente me acuerdo de una cena con amigas en la que surgió una pregunta para la que todas teníamos una respuesta clara ¿Sin en lugar de cuatro candidatos machirulos a la presidencia del Gobierno del Estado Español, se hubieran presentado algunas mujeres, hubiésemos tenido dos procesos de elecciones generales en menos de un año y quién sabe si todavía un tercero? Todas coincidimos en que no, no los hubiésemos tenido. Más

El “UNIDOS” y las mujeres

TereMolla Agullent            Esta semana se llegaba a un acuerdo de confluencia entre Izquierda Unida y PODEMOS para acudir conjuntamente a las elecciones generales del próximo 26 de junio. Al parecer uno de los escollos importantes que se tuvieron que sortear fue el nombre con el que acudirían a las urnas. Al final hubo fumata blanca y se acordó el de UNIDOS PODEMOS. Se cerró el pacto y se inscribió la coalición dentro del plazo legalmente estipulado para ello, y a otra cosa, mariposa.

Sé, porque me lo han contado varias compañeras, que dentro de Izquierda Unida hubo voces de mujeres feministas que reprocharon a quienes acordaron esa denominación, que al aceptarla, nos ocultaban a las mujeres y que eso era injusto. Las mujeres feministas de Podemos de la Comunidad de Madrid también elaboraron un manifiesto en el mismo sentido: no se puede invisibilizar a más de la mitad de la población que somos las mujeres.

Las reacciones furibundas de algunos hombres y mujeres de ambas organizaciones no se hicieron esperar e incluso llegaron al insulto hacia las compañeras que les afearon este ocultamiento.

Y es que en política volvemos al principio de los tiempos cuya lógica patriarcal es: nosotros los hombres vamos a arreglar el mundo, el nuestro que es el importante y después si eso, ya vemos las cosas esas que nos están reclamando las mujeres. Algunos incluso lo siguen llamando aquello tan rancio de “la cuestión femenina”. En fin que tampoco en ese aspecto hemos avanzado demasiado desde la Revolución Francesa cuando por reivindicar estos mismos temas ya le cortaron la cabeza a Olympe de Gouges.

Lo llaman confluencia al pacto de UI con PODEMOS. Y digo yo que para confluir habrá que tener claros los objetivos. Y ¿quiénes marcan los objetivos? pues el ejemplo lo tenemos en las fotos de las cervezas entre Alberto Garzón y Pablo Iglesias.

Confluencia para el cambio de modelo político, para desbancar al PP del gobierno, para modificar la Constitución, para derogar las reformas laborales, etc. que sí, que muy bien todo oigan, pero todo desde la lógica patriarcal. De las demandas por incluir temas específicos de mujeres ni hablamos, porque de lo contrario, nuestros queridos “compañeros de partido” (sea este el que sea) saltan de inmediato con el tan manido “ya están las chicas con sus cosas” o lo que es peor todavía, el famoso recurso del “eso ahora no toca”, como está ocurriendo ahora mismo ante las exigencias de las mujeres feministas de IU y de PODEMOS. En fin, más de lo mismo, avanzamos un paso y retrocedemos dos.

Y ante el tema del uso igualitario de los lenguajes existe una resistencia brutal al cambio por parte del patriarcado porque este conoce el verdadero poder transformador de las palabras. Y cuando hablo de patriarcado incluyo también a todas las mujeres que se esconden detrás del discurso de que no se sienten discriminadas o excluidas con una definición como la de UNIDOS PODEMOS porque “en la expresión UNIDOS están todos los seres humanos”. Como si el término “seres humanos” no fuera en sí mismo excluyente vaya!!!

Que si las feministas hilamos fino con esto del lenguaje, que si eso no es importante, que si somos feminazis, que si ya ves tú con lo que ha costado este acuerdo como se ponen por una palabra de ná, que si somos una radicales. Y así una larga retahíla de insultos, descalificaciones e incluso justificaciones propias para negar la invisibilidad a la que nos han llevado a las mujeres con esta denominación.

Buscan el cambio político, pero se olvidan de nombrarnos a más de la mitad de la población. Eso no es cambio señores de UI y de PODEMOS. Eso es tan sólo recambio y por tanto no me vale. Más

El feminismo no asesina

          IMG-20141102-WA0000  Que nadie se alarme por el título de este último artículo del año. Esta madrugada alguien me ha etiquetado en un tuit en el que se hablaba del genocidio del feminismo del siglo XXI. Me ha dado la risa y la idea de cómo comenzar este último artículo del año.

            Comenzaré diciendo que, al menos para mí, hay tantos feminismos como personas feministas, puesto que aunque los objetivos son comunes la forma en que cada persona lo vive y lo practica es única.

Precisamente por esta cualidad unas personas feministas lo practican en el ámbito académico, otras en el laboral, otras en el intelectual, otras desde el anonimato militante, otras en las redes sociales y así un largo etc que nos enreda y fortalece multiplicando el discurso para poder llegar a todos los ámbitos.

En el año que acaba hemos vivido una de las mayores movilizaciones de las mujeres en el Estado Español para frenar la barbaridad que pretendía imponer el ya (afortunadamente) ex-Ministro Gallardon: la reforma de la ley del aborto que nos devolvía a las cavernas en materia de derechos sexuales y reproductivos y sobre el derecho a decidir de las mujeres sobre su propia maternidad y su propio cuerpo. En su momento comenté mi opinión sobre los verdaderos motivos de la dimisión de Gallardón y que no fue únicamente la retirada de la ley que pretendía imponer con el rodillo de su mayoría absoluta en el parlamento.

La movilización sostenida de mujeres de toda clase y condición y la demostración pública de nuestro rechazo visibilizada en la gran manifestación que tuvo lugar en Madrid el 1 de febrero, fue una potente inyección de ánimos para no desfallecer en ningún ámbito y para fortalecernos y retroalimentarnos en nuestras propias convicciones feministas.

La necesidad del feminismo y de todas las personas feministas ya no se puede poner en duda puesto que los objetivos a combatir siguen vigentes. Las desigualdades entre mujeres y hombres en todos los ámbitos no sólo no desaparece, sino que va aumentando con las medidas que este desgobierno facha está tomando con la excusa de esta estafa llamada crisis. Y, por tanto desde las diferentes militancias que cada cual lleva en su vida, ha de integrar la de la igualdad real entre mujeres y hombres, de lo contrario, esas militancias no me sirven.

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Las mentiras de la dimisión de Gallardón

2013-05-24 19.23.25   Si, ya sé que casi han pasado dos semanas desde que se anunciara la retirada de la nefasta propuesta de contrareforma de la ley del aborto que Gallardón pretendía aprobar y que aparentemente le llevó a dimitir. Todo eso lo sé y lo he seguido de cerca como alguna gente puede imaginar. Pero me he tomado este tiempo para reflexionar sobre las mentiras que esconden estos dos movimientos del partido de la gaviota carroñera.

Como primera lectura está la clave electoral, por supuesto. Y por mucho que se empeñen en negarlo, después del bacatazo que se dieron en la elecciones europeas y el cuestionamiento de su candidato, Arias Cañete a asumir una comisaria considerada de segunda dentro de la Comisión Europea, así como el hecho de que modificara su declaración de la renta para incluís sobresueldos que recibía desde la dirección del PP, no deja de ser paradójica la sucesión de hechos que les lleva a negarlo, y la rapidez con que los hechos lo demuestran.

Pero aparte de toda la basura que emana desde el fondo del partido, hay otros elementos a tener en cuenta y que están más relacionados con lucha de egos.

Desde antes del verano el PP dejó de lado el empecinamiento de Gallardón con su propuesta sobre el aborto. Primero fueron las elecciones y después, silencio.

Es cierto que a lo largo de todo este tiempo las mujeres en general y las feministas en particular hemos arremetido contra esta propuesta por considerarla un atentado contra nuestros derechos sexuales y reproductivos, pero sobretodo contra nuestro derecho a decidir sobre nuestra maternidad, nuestro propio cuerpo y también sobre nuestro placer. Obviamente las mujeres del PP y las del resto de la derecha no han participado en la innumerables movilizaciones que hemos organizado a lo largo de los meses y cuyo máximo y más hermoso exponente fue la llamada del “Tren de la libertad” que junto a miles y miles de mujeres el día uno de febrero en Madrid. No ha sido la única pero si la más espectacular por muchos motivos, incluso que van más allá de la militancia feminista. Se han organizado charlas, ponencias, se han escrito artículos, etc pera dar a conocer la barbaridad que este “iluminado” de Gallardón pretendía llevar a cabo con el asesoramiento y visto bueno de la Conferencia Episcopal, como no podía ser de otro modo.

Pero Gallardón tenía otros frentes abiertos por cuestiones que yo creo que eran incluso personales como el tema de la reforma de la Justicia, la privatización de los registros civiles, etc a lo que su partido respondió con una ley, la llamada Ley Ómnibus y que modificaba de una tacada alrededor de treinta leyes vigentes. El PP jugó sus cartas de mayoría absoluta y la aprobó. Pero Gallardón quería más y ahí creo que fue cuando comenzó su declive y también sus pataletas y sus lamentos por los pasillos y esquinas.

Rajoy y Sáez de Santamaría ven como esa propuesta en la que se empecina Gallardón les puede llevar a perder credibilidad en Europa en un momento en el que su candidato a Comisario Europeo está en entredicho. Ven con preocupación que esta contrarreforma no gusta a nadie, ni incuso a quienes la han dictado, los de faldas largas y negras, porque la consideran moderada al igual que la derecha más reaccionaria y el ala más moderada del partido la considera una barbaridad. Más

Asco y repugnancia

2013-05-24 19.23.25Hoy es jornada electoral para que de las urnas salgan cincuenta y cuatro eurodiputadas y eurodiputados.

Parece que el trabajo de estas personas se realiza lejos y que su repercusión en nuestras vidas es mínima. Pero no es así. Sus decisiones nos influyen y bastante más de lo que creemos.

El sector de gente que se escuda en no ir a votar porque no “se siente representada” por el actual sistema electoral ni por sus representantes y que preconizan la abstención generalizada va en aumento. Y además algunas personas se atreven a decir frases del tipo “comienzo a pensar que con Franco se vivía mejor”. Asco y repugnancia son dos expresiones que resumen lo que me producen.

Con estas actitud antidemocrática olvidan muchas cosas. Olvidan que tuvo que correr mucha sangre de mujeres y hombres para que hoy tengamos esa posibilidad. Olvidan que Franco y sus secuaces asesinaron a gentes que defendían la libertad y dejaron morir de hambre y de extenuación a centenares de miles de personas que consideraban peligrosas, en campos de concentración y a quienes usaban como esclavos laborales mientras era útiles, o sea, hasta justo antes de morir. Olvidan que dejaron a varias generaciones con el miedo metido en el alma por temor a ser denunciadas por seres viles que servían al fascismo. Olvidan que el fascismo es uno de los grandes aliados de estas actitudes del “no me mojo, porque todo el mundo es igual”.

Pero es mentira. No todo el mundo es igual. Y en política tampoco. Pero quedándonos en casa y no yendo a votar favorecemos que estemos desgobernados por los hijos y nietos del franquismo. Porque son los mismos.

Leí esta semana en una red social una frase que decía: Un pueblo que elige a corruptos no es víctima, es cómplice”. Me parece una magnífica definición para expresar lo que mucha gente sentimos. Pero no nos quedamos en casa. Salimos a votar y votamos a quienes consideramos gente honesta. Y nunca a descendientes del fascismo. Más bien todo lo contrario.

Pero quien se queda en su casa, sin votar, ni sentirse representado, sin hacer nada, ni decir basta y salir a manifestarse ante las brutales injusticias que se están cometiendo, ni levantar su voz, aunque sea de forma virtual, quienes no se mojan en nada ni secundan una huelga general por que son “convocadas por los sindicatos que se han vendido”, quienes creen que feminismo y hembrismo son lo mismo y se quejan de que “las mujeres de hoy no aguantan nada y machacan a los hombres jóvenes” me producen una profunda repugnancia.

Y ese asco y esa repugnancia viene de saber que son gentes que se autoproclaman “antisistemas” pero sólo para oponerse a los actos democráticos y convocados por organizaciones democráticas o por la propia ciudadanía.

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Chacón versus Rubalcaba. Un ejemplo

Quiero comenzar esta reflexión diciendo que no soy militante ni votante del PSOE, y que por tanto no pretendo tener que elegir entre las propuestas que tanto la candidata como el candidato a la secretaria general de este partido nos están lanzando. No es que no me interesen sus propuestas, es que pretendo entrar en otro espacio de reflexión.

Ante la expectativa de que, por primera vez, sea una mujer la que se siente a dirigir esta organización política, ya se han puesto en marcha los mecanismos para potenciar el “debate de las ideas” y, de nuevo han aparecido los discursos tan progresistas de “primero las ideas y después las personas”.

Quienes llevamos años de militancia en grandes organizaciones sindicales, políticas, etc, conocemos lo que este discurso encierra: Vayamos posicionándonos al tiempo que debatimos y, de ese modo, discretamente, mientras el conjunto de la organización discute las ideas, nosotros  vamos poniendo los nombres de aquellos que nos han de dirigir.

Esta es una vieja estrategia que se puede camuflar de mil maneras pero en definitiva la esencia es esa.  O lo que es lo mismo, defender el espacio simbólico heteroasignado a hombres y mujeres en donde el patriarcado, aunque de forma más amable, siga inmutable.

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Alicia Murillo Ruiz

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