Propuesta navideña

            Inevitablemente se acercan la fechas navideñas. Inexorablemente son tiempos de regalos y de buenos deseos. Incluso las personas a las que no nos gustan estas fechas, acabamos pronunciando la manida frase del “felices fiestas” como consecuencia de la catarsis colectiva que sufrimos socialmente. En fin, hay que pasarlas.

Este año propongo, a quien pueda leer esto, una reflexión como idea de regalo navideño. Y es la siguiente: ¿Qué pasaría si acabáramos (de una puñetera vez) con el patriarcado? ¿Nos lo pedimos?

Si definimos el patriarcado como: Una forma de organización  política, económica, religiosa y social basada en la idea de autoridad y liderazgo del varón, en la que se da el predominio de los hombres sobre las mujeres, el marido sobre  la esposa, del padre sobre la madre y los hijos e hijas, y de la línea de descendencia paterna sobre la materna. El patriarcado ha surgido de una toma de poder histórico por parte de los hombres, quienes se apropiaron de la sexualidad y reproducción de las mujeres y de su producto, los hijos e hijas, creando al mismo tiempo un orden simbólico a través de los mitos y la religión que lo perpetuarían como única estructura posible.  El Patriarcado es el constructo primario sobre el que se asienta toda sociedad actual[1]tendremos pistas para poder preparar nuestra petición de regalo navideño que, al tiempo, podría ser nuestra estrategia colectiva para iniciar una campaña colectiva para sensibilizar contra este sistema opresor.

La terrible alianza entre los sistemas capitalista y patriarcal están renovando su ofensiva contra los cuerpos de las mujeres y las niñas y, de eso modo, reforzar su poder sobre ellos.

Tenemos ejemplos recientes y muy dolorosos sobre lo que digo. La violación en grupo de los malnacidos de la manada a una joven en Pamplona en julio del 2016 y el posterior juicio, incluidos algunos comentarios de los abogados de los malnacidos, la agresión sexual a una adolescente de 15 años por parte de tres jugadores de fútbol de la Arandina, la proposición de ley de Ciudadanos para regular los vientres de alquiler, los recortes de derechos a las jóvenes menores de edad para interrumpir voluntariamente sus embarazos, la cosificación masiva de los cuerpos de mujeres y niñas con el fin último de incitar a consumir y también a consumirlos por parte de los puteros, la hipersexualización de los cuerpos de las niñas siendo incluso bebés con el objetivo de vender, etc. nos hace ver que esa perversa alianza funciona. Y funciona bien.

Desde el feminismo la cuestionamos cada día y clamamos contra ella demostrando cotidianamente que es una alianza perversa y dolorosa que condiciona nuestra cotidianeidad e incluso nos destroza la vida con sus formas violentas de manifestarse o por los corsés que nos impone con su heteronormatividad sexual.

Sé que es una ilusión, pero quiero pensar que poco a poco y denuncia tras denuncia podremos ir recortando esos efectos perversos en nuestras vidas. Quiero pensar que el trabajo que mucha gente realizamos cada día en sensibilizar sobre la desigualdad que generan en todos los ámbitos de la vida estos sistemas opresores tiene resultados.

Que a las criaturas que escuchan en sus clases que mujeres y hombres han de ser iguales se les quede un poso para plantar cara a ese sistema y aprendan a relacionarse en igualdad de condiciones en todos los rincones de su vida. Que en sus planes de estudio se integre la educación afectivo-sexual que les ayude a entablar unas relaciones más simétricas y menos basadas en estereotipos que solo buscan someter a las mujeres.

Que de cada asamblea de trabajadores y trabajadoras en donde se expliquen las clausulas de los convenios en donde se esconde la desigualdad, sean esos mismos compañeros y compañeras los que las denuncien y exijan unas condiciones de trabajo y retribuciones igualitarias. Y que a su vez haya más mujeres en las negociaciones de esas condiciones de trabajo y de salarios. Más

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No son simples palabras

    Esta semana he estado impartiendo unas clases en determinadas ciudades a personal docente. En dichas sesiones estuvimos viendo algunas cifras que siguen demostrando tozudamente la desigualdad todavía existente entre mujeres y hombres en muchos ámbitos como la política, la educación, los deportes, las artes, etc. Y que, también tozudamente, nos pone frente al espejo a la hora de asimilar que vivimos en una igualdad formal o legal, pero no real.

También hablamos del feminismo y de sus definiciones. Y nos encontramos con la importancia que tienen las palabras y el interesado uso que de ellas hace el patriarcado. Hemos de recordar que un lenguaje no inclusivo y, por tanto sexista, es el mejor brazo que tiene el sistema patriarcal para mantener su estructura opresora sobre más de la mitad de la población que somos las mujeres.

Como no podía ser de otra manera, porque ocurre siempre, aparecieron las reservas por parte de algún docente intentado confundir el término feminismo con el de hembrismo, pero no lo consiguió.

Estuvimos viendo algunas definiciones que del término feminista se han hecho y en las que más hincapié hicimos fueron en las que aparecen en el diccionario de la RAE y que dice textualmente:

1m. Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.

  1. m.Movimiento que se apoya en el feminismo.

Después vimos la definición que del mismo término nos da el Diccionario de María Moliner, que expone lo siguiente textualmente:

“Doctrina que considera justa la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Movimiento encaminado a conseguir esta igualdad.”

Si realmente existiera neutralidad en las definiciones y/o en los términos no seríamos capaces de detectar el sexismo en estas dos definiciones. Pero esa neutralidad no existe y por eso vemos la carga de sexismo existente en la definición de diccionario de a RAE, y me explico.

Si partimos de la base de que el patriarcado ha colocado todo lo masculino como neutro y, por tanto ha anulado todo lo femenino, veremos como natural la definición que da la RAE del término, puesto que es normal que el objeto de derechos sea el hombre y por tanto los de las mujeres hemos de aspirar a tener esos mismos derechos.

Sin embargo si consideramos de base que mujeres y hombres han de tener igualdad plena y real nos encontraremos con que esa igualdad ha de extenderse a los derechos ENTRE hombres y mujeres.

Solo es una palabra (“entre”) la que desmonta la sexista definición que expone la RAE y que permite mantener la asimetría de poder y, sobre todo de derechos entre mujeres y hombres en perjuicio de las mujeres, por supuesto. Más

Apropiémonos!

            Acabamos de conmemorar (que no celebrar) el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres y por primera vez (al menos que yo sepa) se convocó un Paro Internacional de Mujeres. Dicho paro de media hora, entre las 12 y las 12,30, afectaba a los espacios laboral, de cuidados y de consumo para protestar contra la desigualdad salarial, las violencias machistas y cualquier elemento de discriminación contra la mujer.

Esta convocatoria tuvo su origen en la multitudinaria marcha celebrada el pasado 18 de octubre en Argentina donde millones de mujeres decidieron salir a las calles para decir basta a la violencia machista tras el brutal asesinato de Lucía, una joven de 16 años a quien drogaron, violaron y empalaron hasta que murió.

Desde hace unos años, las convocatorias feministas multitudinarias como “El tren de la Libertad”, el 7N o este mismo Paro Internacional del 8M tienen como denominador común su rápida expansión y el importante papel que para ello juegan las redes sociales y, por tanto Internet. Con esto no quiero decir que sin internet no habría movilizaciones feministas o de cualquier tipo. No, no estoy queriendo decir eso.

El movimiento feminista tiene entre sus virtudes la de adaptarse a los tiempos y evolucionar, precisamente porque ha de estar alerta a las nuevas formas que utiliza el patriarcado para provocar e intentar imponer sus leyes. Por este motivo el feminismo en red llega a ser tan potente, porque en un solo “Clic” puede estar llegando a muchísimas personas de todo el mundo.

Cuando vives en un espacio alejado de las grandes ciudades que es donde se producen los encuentros, los debates, los intercambios de pensamientos con el enriquecimiento que eso conlleva al interrelacionarte con otro tipos de pensamientos y de formas de ver el mundo, internet y las redes sociales juegan un papel esencial para el acercamiento de esos intercambios y, por tanto para el enriquecimiento personal.

Hace años que opino que internet ha venido para democratizar los medios de comunicación, puesto que cada cual puede opinar sobre lo que ocurre cada día con un blog, por ejemplo. Y ahora mucho más con las potentes redes sociales como Facebook o Twitter que, además son inmediatas.

Y creo que al feminismo estas herramientas nos han venido muy bien para podernos relacionar e incluso conocer mujeres de todo el mundo. Mujeres lejanas y cercanas que, seguramente de otro modo no nos hubiésemos llegado a conocer. Y cuando después de un tiempo de interacción por redes llegamos a encontrarnos cara a cara, el trabajo previo está hecho y llega el momento que, en su día, mi admirada Mar Esquembre Cerdá llamó como “dervirtualizar afectos” o al menos a mí me lo dio a conocer ella.

Cuando nos apropiamos de estas herramientas que internet nos ofrece, nuestro campo de acción de multiplica y nuestra voz se expande, por tanto nuestro propio poder personal crece y se multiplica, lo que nos ayuda con nuestro propio empoderamiento personal y colectivo. Más

Tribuna Feminista

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Alicia Murillo Ruiz

Alicia Murillo Ruiz

F&S

Femenina y singular: el blog de Mar