«Solo sí es sí»?

         Estamos en plena eclosión de los primeros y malos resultados de la llamada “ley de solo sí es sí”.

         No soy jurista y, por tanto, esa parte la voy a obviar, pero lo que no voy a hacer es no comentar los resultados. Aunque sea un poco prematuro.

         El movimiento feminista lleva muchos, muchos años denunciando que las violencias machistas no sólo asesinan físicamente a las mujeres y a las criaturas.

El próximo viernes conmemoramos un año más el Día Internacional contra las violencias contra las Mujeres. Y, según el portal Feminicidio.net, por violencias machistas de toda clase y, en lo que llevamos de año, han sido asesinadas 38 mujeres, según cifras oficiales; 2  mujeres no contabilizadas oficialmente; 20 asesinatos de mujeres a manos de familiares; 2 feminicidios infantiles; 7 feminicidios no íntimos; 3 asesinatos de mujeres por robos; 1 mujer asesinada por narcotráfico; 2 feminicidios sin datos suficientes y 1 menor asesinado en el marco de la violencia machista, lo que nos da un total de 76 asesinatos y feminicidios hasta el día seis de noviembre de este año.

         76 vidas humanas perdidas por culpa de un sistema opresor que mata, mutila, viola y agrede a mujeres y criaturas para poder seguir manteniendo sus privilegios.

         Recordemos que la más violenta, silenciosa y criminal de las violencias machistas, es la violencia estructural que, no solo atraviesa de forma transversal todas las estructuras de poder, sean estas económicas, políticas, judiciales, etc. También permite la reproducción de los estereotipos opresores a través de la socialización diferenciada que nos deja una marca indeleble de por vida tanto a hombres como a mujeres.

Y, como decía, la violencia estructural, también afecta a los poderes del Estado y los recorre pese a lo avanzado en los últimos años. De esa manera tanto a la hora de legislar como a la hora de aplicar esa legislación aprobada en el Parlamento, la mirada patriarcal implícita en la violencia estructural, vuelve a ejercer su poder sobre las mujeres. Y eso ocurre siempre que no se tenga la formación adecuada e, incluso teniéndola, a veces ocurre.

Tampoco podemos olvidar que ya son casi mil doscientas las mujeres asesinadas por violencias machistas las contabilizadas desde el año 2003, y, por tanto, solo así entenderemos la magnitud que este fenómeno tiene sobre la vida de las mujeres. Y, por tanto, lo que implica la correcta legislación de las normas y de la aplicación de las mismas leyes por parte de los agentes jurídicos implicados.

De lo contrario, volvemos a revictimizar a las víctimas una y otra vez, desde las propias instituciones que, teóricamente las deberías de proteger.

Quiero pensar que, con la aprobación de la Ley del “solo sí es si” se buscaba aumentar el grado de protección de las víctimas de violencias sexuales, pero, al menos hasta ahora, lo que se está consiguiendo, de nuevo, es proteger a los victimarios y revictimizar a las mujeres agredidas. De nuevo el patriarcado con todas sus armas buscando justificar a los agresores culpabilizando las mujeres de sus propias agresiones y sus consecuencias.

En feminismo no nos podemos permitir tener cortoplacismos. Hay que pensar a corto plazo, de acuerdo, pero sobre todo a medio y largo plazo. Y esto en política se ha de tener muy claro, puesto que de lo contrario nos podemos encontrar con que los plazos, medidos en tiempos electorales, se acaben volviendo en contra de las propias mujeres como ahora mismo estamos comprobando con la entrada en vigor de la ley antes mencionada.

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Por sus…narices!

         Como feminista radical (la que va a la raíz de las cosas) asisto – y escribo- sobre todo el proceso para la aprobación de la llamada Ley Trans.

         Me alucinan muchas cosas de este proceso como por ejemplo la falta de rigor democrático de quienes la proponen y que, al menos en teoría, deberían velar por el avance y consolidación de los derechos de las mujeres.

         Se ha perdido toda una legislatura sin apenas avanzar en derechos, porque salvo la ley llamada “Solo sí es sí” y con salvedades, no se ha desarrollado el Pacto de Estado contra las Violencia de Estado, cuyo impulso y compromiso era una cuestión de coherencia política. Y mientras a las mujeres nos siguen asesinando por ser mujeres. Y a las criaturas para, sobre todo, hacer daño a las madres.

         Todos los esfuerzos han estado dedicados a lograr derechos civiles para un porcentaje ínfimo de la población. Y siempre he dicho que todo lo que conlleve aumentar derechos civiles del conjunto de la población me parecerá siempre estupendo y plausible.

         Pero en este caso, el aumento de derechos para esa parte ínfima de la población que pretende convertir sus deseos en ley tiene una pega. Solo una, pero importantísima: Que esos derechos cercenan y de forma importante, los derechos de algo más de la mitad de la población que somos las mujeres.

         La cancelación en redes sociales, la cancelación de presentación de libros o de conferencias de grandes voces del feminismo, la propuesta de eliminar del Consejo de Estado de una de las principales voces feministas del Estado, así como la invención de una neolengua que pretende borrar la palabra MUJER de su particular diccionario, así como la violencia desatada contra las feministas en algunas concentraciones y/o manifestaciones da una idea de la virulencia de esos postulados, uno de cuyos gritos es “Kill de Terfs” o muerte a las Terfs que es la nueva forma de llamarnos al as feministas radicales. Antes nos llamaban feminazis, pero como he dicho antes, están inventando una neolengua posmoderna chupiguay y brilli brilli que todo lo quiere inundar.

         Es una verdadera pena y una estafa que quienes se decían desde la supuesta izquierda que venían a renovar la política y las instituciones hayan derivado en esto. En una nueva forma de sectarismo que pretende aprobar por urgencia una ley que puede cambiar a peor la vida de algo más de la mitad de la población y que además pretende borrar del diccionario la palabra MUJER, al querer negar el sexo biológico con el que nacemos hombres y mujeres y que es la fuente de la opresión histórica que sufrimos las mujeres.

         Y, nada más y nada menos que por sus…narices, pretenden sustituirlo por el “género sentido”. Ahí es nada.

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Un primer aviso

         Con la convocatoria de las elecciones andaluzas para junio, de nuevo los partidos comienzan sus operaciones de “maquillaje” para poder “vender” (vender, si vender) sus opciones de gobierno en caso de lograr la confianza del electorado.

         Comienza el momento, pese a que todavía no ha llegado el tiempo de campaña electoral, de analizar los mensajes explícitos, pero también los implícitos, que van a determinar el voto de cada persona.

         Obviamente como valenciana, en estas elecciones autonómicas, no estoy convocada a votar. Pero lo estaré dentro de un año en las valencianas y, seguramente junto a muchas otras comunidades. Y ya me voy preparando para ver el paquete que cada partido nos pretende vender.

         Y es que más allá de las especificidades de cada comunidad, hay elementos que son genéricos y denominadores comunes de los partidos se presenten donde se presenten.

         No voy a engañar a nadie diciendo que mis prioridades pasan por temas como propuestas económicas de reparto de la riqueza, propuestas laborales creíbles y que ofrezcan trabajo decente y de calidad a quienes puedan acceder al mercado laboral, refuerzo de los servicios públicos y mejora de estos, etc. O, dicho de otra manera, de entrada, mi voto y de forma natural sería para opciones a la izquierda del PSOE de quien ya no me creo nada y a quien, afortunadamente para mí, jamás voté en una autonómicas ni generales.

         Hasta hace unos años, ya bastantes, esas eran mis premisas y las que determinaban mi voto. Mejor dicho, mis votos electorales autonómicos y en las elecciones generales. Pero como según dicen, la evolución es un grado, manteniendo intactas esas premisas, hoy tengo otras prioridades a la hora de analizar las opciones en quienes depositar mi confianza. Y, como no podía ser de otro modo, son las que defienden la agenda feminista en su conjunto.

         Y comienzo a tener claro que esas opciones las defienden pocos partidos. Tan pocos, al menos en estos momentos, que son solo dos y que no voy a nombrar porque seguramente estarán en la mente de todas y todos quienes lean estas letras.

         Y, como para las autonómicas valencianas queda un año, me voy a remitir a aquello de “obras son amores y no buenas razones”. Y, ¿por qué digo esto? Muy fácil. Lo que no se ha hecho, dicho o luchado a lo largo de los tres años pasados, muy difícil va a estar de realizar en el año que queda.

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Hoy «las feas» vamos a ir a votar

         Esta semana el candidato de la ultraderecha española al Parlamento Europeo nos llamó feas a las feministas. Y hoy, jornada electoral, las que somos feministas y las que no, vamos a impedir que este ser ocupe un sillón en la euro cámara.

Gracias a las feministas el sufragio universal es posible, por ejemplo. O ha sido posible aprobar leyes como la de medidas de protección contra la violencia de género y la de igualdad. O se frenó la tentación de Ruiz Gallardón de una involución sobre el derecho al aborto que, hemos de recordar que le costó su dimisión como ministro.

Gracias, en parte, a las feministas, este ser puede permitirse decir este tipo de cosas que, pretendiendo ofender, no hacen más que sacarnos una sonrisa, al comprobar su naturaleza misógina y profundamente machista.

Y es que a la derecha más rancia y a la ultraderecha no les gustamos las feministas y no les gustamos porque hablamos claro y denunciamos sus privilegios por ser hombres y nos demonizan.

Las feministas reclamamos el final de los privilegios y que exista equidad e igualdad entre todas las personas. Y eso les duele.

Y por eso nos «permiten» cortarnos el pelo o pintarnos las uñas pero no el control sobre nuestro propio cuerpo o sobre nuestro derecho a decidir si queremos o no ser madres. Sencillamente nos consideran ciudadanas de segunda. Y, al tiempo, ellos se consideran cómo los únicos capacitados para tomar decisiones, incluso sobre nuestras propias vidas.

Están en contra de la ley orgánica de medidas de protección contra la violencia de género, porque quieren seguir legitimando esa violencia que los hombres, mayoritariamente, ejercen contra las mujeres, solo por ser mujeres. Quieren desmantelar la red de servicios públicos que se ha puesto en marcha de forma incipiente y con la inestimable ayuda de algunas ONG’s para auxiliar a las víctimas y a sus criaturas de actitudes machistas y violentas que ellos siguen legitimando.

Están, también, en contra de la ley orgánica de igualdad efectiva entre mujeres y  hombres porque consagra la igualdad en todos los ámbitos sociales y políticos y eso no les parece bien porque insisto, nos consideran a las mujeres, ciudadanas de segunda clase. Más

El valor del voto

         Acabo de volver del colegio electoral donde he depositado mis votos. Antes de ir a votar he intentado ponerme a escribir como cada domingo alterno y, la verdad es que no conseguí centrarme en escribir nada. Me sentía nerviosa, como con algo importante pendiente. Y era la intranquilidad de no haber votado.

He mirado a la gente votar mientras esperaba mi turno y he reflexionado sobre la importancia de vivir en una democracia. Había mujeres, criaturas jugando en el patio del colegio, personas mayores que llegaban con sus andadores, hombres y mujeres con sus credenciales de interventores y apoderados de distintos partidos pero conversando con total naturalidad. Y el voto de cada una de esas personas tiene exactamente el mismo valor. No existen diferencias más que en la opción política que se elija. Nada más. El voto de una empresaria vale lo mismo que el de un peón de limpieza viaria.

Sé que no vivimos en una democracia perfecta. Soy consciente de la corrupción, de los intereses partidistas, de las influencias de los mandatos de Europa, etc. Pero en días como hoy hay que recordar a todas las personas que hicieron posible que hoy podamos votar en paz. Y que nuestro voto pueda llegar a ser decisivo.

Después de cuarenta años de democracia, vemos que todavía no estamos a salvo de gentes que defienden aquel régimen criminal y que pretenden imponer políticas como las del dictador. Ejercer el derecho al voto nos ha de permitir relegar esas políticas al pasado.

Y en menos de dos meses hemos de votar de nuevo. Por eso es importante recordar que, más allá del sentido de nuestro voto que también ha de ser importante, hay que ir a votar.

Nos jugamos mucho en cada proceso electoral, pero el valor de la democracia también se debe medir por la participación de la gente yendo a las urnas. Y la abstención por desencanto o por cualquier otro motivo que no sea causa mayor, es responsabilidad de toda la sociedad, porque todas y todos con nuestras actitudes personales podemos influir en el conjunto de personas de nuestro alrededor motivándolos para que voten. Que lo hagan en el sentido que crean más oportuno, pero que lo hagan. Más

A votar!!!

         Justo dentro de quince días tenemos cita con las urnas por las elecciones generales y, en la Comunitat Valenciana, por las elecciones autonómicas. Ahora solo hemos de sobrevivir a una bronca campaña electoral en la que los dos bloques se están disputando cada voto.

Como no puede ser de otro modo desde esta tribuna llamo a ejercer el voto en el sentido que sea, pero por dignidad y por respeto no podemos quedarnos en casa y no ir a votar.

Y digo por dignidad porque considero que como ciudadana es mi obligación ejercer un derecho por el cual muchas personas que me precedieron lucharon e incluso perdieron la vida, para que nosotras hoy podamos votar. Y digo por respeto porque hay que tenerlo hacia todas esas personas, cuyos cadáveres de muchas siguen estando en las cunetas o en las fosas comunes. Pues por dignidad y por respeto hay que ir  a votar.

Otro asunto es a quienes vayamos a votar. Yo tengo claro mi voto. Lo he tenido claro siempre porque creo en que sólo la izquierda gobierna para todas las personas. Además creo que la derechas, se llame como se llame y tenga la cara que tenga, nunca va a beneficiar a la clase trabajadora en su conjunto, como nos lo han demostrado les diferentes Gobiernos del PP. Tampoco con la derecha, las mujeres y las niñas tenemos garantizados nuestros derechos, ni, incluso, nuestras vidas.

Los recortes llevados a cabo por el PSOE y por el PP no han sido revertidos en su totalidad. Y comenzaron hace nueve años! Por tanto no me aportan ninguna garantía ninguno de los dos partidos. Además han gobernado los dos y podrían haberlo hecho.

Las nefastas reformas laborales que aprobaron ambos Gobiernos en 2010 y 2012 nos pusieron, a la clase trabajadora en general y a las mujeres trabajadoras en particular, literalmente a los pies del capitalismo más salvaje. Y el PSOE no la ha derogado pudiéndolo haber hecho.

La reforma de la Constitución pactada entre ambos en 2011 para cambiar todo el artículo 135, nos dejó a las personas por detrás del capital y eso ha favorecido la progresiva desaparición y empobrecimiento de la clase trabajadora.

Todos los recortes que se llevaron a cabo, se cebaron en un incipiente estado de bienestar que fue desmantelado y que todavía no se ha reconstruido, Y nuestros impuestos se desviaron a salvar a los bancos, algunos de los cuales nos habían estado robando durante años, dejando incluso a muchas familias sin ahorros.

Espacios como la educación pública, la sanidad pública, los temas relacionados con la dependencia y los servicios sociales o de atención a mujeres víctimas de violencia de género, siguen sin poderse recuperar desde los recortes de 2012 y 2013. Y son servicios que se ofrecen para mejorar las condiciones de vida de las personas. Pero antepusieron las ayudas a los bancos por encima de las necesidades de las personas. Más

Mentiras y sandeces

         En el año electoral en el que estamos alguna gente experta nos avisan sobre el uso de las fake news o noticias falsas que se pueden utilizar para falsear los resultados electorales. La gente que dirige algunas de las mayores redes sociales ya han hablado de poner medios para evitar que las fake news circulen o se propaguen por esas redes que dirigen. Como vemos y, al parecer, se están tomando medidas para la protección de las personas que las utilizamos.

Contra lo que nadie nos protege es contra la rapacidad y las mentiras que ya han comenzado a contarnos los dirigentes de la Plaza de Colón.

Suárez Illana, rescatado del silencio, no ha podido volver haciendo más estruendo con el tema del aborto. Quedó claro que no es partidario de que las mujeres tengamos libertad para elegir sobre nuestras propias vidas y nuestros propios cuerpos, ni para elegir si queremos o no ser madres. Quedó claro, también, su desconocimiento de la situación en los EE.UU. Pero con tal de hacerse notar, soltó las barbaridades que soltó y se quedó tan ancho. Y no pasa nada.

Pero como la derecha más rancia no iba a estar sola, Abascal también anuncia que luchará por prohibir el aborto porque representa «La cultura de la muerte». Y se queda tan ancho, oiga…

Y yo me pregunto si no habrá alguna manera de protegernos ante tales atrocidades que duelen solo al escucharlas?

Que la derecha de Colón quiere devolver a las mujeres a realizar solo los trabajos domésticos y reproductivos, como lo hizo el dictador, no es ninguna novedad. Y precisamente ahí radica la necesidad de pararles los pies con nuestro voto en las próximas elecciones.

Hemos de convertir nuestras militancias feministas y sociales en nuestro mejor argumento para convencer a la gente de que no les vote. Porque cuando gobierna la derecha (y si gobiernan los de Colón será la ultraderecha) a las mujeres nunca nos van bien las cosas.

El feminismo no gusta a esta gente de la Plaza de Colón. Y lo les gusta porque les planta cara y cuestiona su autoridad. Porque ellos, nunca hablan para nosotras, nunca nos tienen en cuenta, no nos representan, porque nunca buscan nuestro bienestar. Solo buscan en el de ellos y el mantenimiento de sus privilegios. Y para mantenerlos, no dudan en arrebatarnos derechos, como ya lo intentó Ruíz Gallardón y le costó el puesto de ministro. Más

Año electoral

            Falta algo más de un año para volver a las urnas y elegir a la gente que nos representará en Ayuntamientos y muchas Comunidades Autónomas. Bueno y también al Parlamento Europeo.

Han comenzado las encuestas de los principales partidos políticos aventurándose sobre todo con los resultados autonómicos. Y la maquinaria electoral de los partidos ya ha comenzado a engrasarse. Y también han comenzado ya los codazos por ver quiénes van en las listas electorales y en qué posición en función de muchos, demasiados factores. Es la liturgia electoral previa. Toda una serie de ritos que pueden acabar poniendo nerviosa a demasiada gente.

Y en esa liturgia previa en la que nos encontramos, de nuevo una mujer ha sido descabezada por el patriarcado político. Y esa mujer es Carolina Bescansa de Podemos.

Hablar de sustituir a Pablo Iglesias en un futuro junto a Errejón que le ofreció ir de número dos en su candidatura de la Comunidad Autónoma, ha sido su gran error y por lo que ya se espera en la dirección de Podemos su dimisión. Pablo Iglesias no admite competencia ni de palabra ni de pensamiento. Pablo Iglesias copia modos y formas aprendidas para mantener férreamente sus propias posiciones dentro de su partido. No admite ninguna duda sobre su liderazgo y eso se veía venir.

Pero este modelo de liderazgo patriarcal no es único de Podemos. No. Y cuando me refiero a modelo patriarcal, no me estoy refiriendo solo a las formas o a que solo aparezcan hombres en las fotos y esas cosas. No. El modelo de Cifuentes, por ejemplo, también lo es. Cuando hablo de modelo patriarcal me estoy refiriendo a la jerarquización en la toma de decisiones. Me estoy refiriendo a la no toma en consideración del valor y el talento de las mujeres como lideresas y con proyección propia y no siempre ligadas al macho alfa de turno. También me estoy refiriendo a la puesta en práctica en el fondo y no solo en las formas de la EQUIVALENCIA entre mujeres y hombres, la EQUIPOTENCIA o reconocimiento del mismo potencial y poder a mujeres y hombres y a la EQUIFONIA o reconocimiento de las voces de las mujeres con el mismo peso e importancia que las de los hombres.

Y eso, a un año de varios procesos electorales sigue sin darse. Se nos tiene que incluir porque la ley lo impone, de lo contrario estaríamos mayoritariamente en la segunda parte de las listas. Salvo excepciones, claro.

Yo me propongo ir observando los movimientos de los diferentes partidos con opciones de gobierno e ir viendo que tipos de perfiles se van construyendo en las listas. Y por supuesto qué estrategias van a ir marcándose. Me importa y mucho ver perfiles de la gente que vaya en las candidaturas y, por supuesto mirar sus programas electorales. No me sirven los perfiles de visita a los mercadillos y besos a las criaturas. No. Quiero ver potencia en sus mensajes. Quiero observar cómo temas referentes a la equidad no solo aparezcan en sus programas, quiero ver cómo se llevan a la práctica incluso durante este año pre-electoral.

Quiero escuchar las voces de las mujeres potentes que están ya en la política y las de las que se van a sumar. Y quiero escuchar en las voces de ellas y ellos palabras referidas a una sociedad más justa en su conjunto y no solo para la mitad de la población. Quiero posicionamientos claros sobre temas como los vientres de alquiler, sobre el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos y sus maternidades, aunque sean mujeres menores de edad a las que un embarazo no deseado les puede arrebatar sueños e ilusiones. Quiero leer y escuchar propuestas claras para la eliminación de la brecha salarial todavía existente. También quiero saber las posturas que se tienen sobre la investigación en la salud de las mujeres más allá de las etapas de embarazo y lactancia y que siguen siendo todavía inexistentes. Quiero ver propuestas claras sobre cómo corregir el actual desajuste de la conciliación entre la vida personal, laboral y familiar que impide a las mujeres tener carreras laborales igualitarias con respecto a los hombres. Quiero ver posicionamientos con respecto a la incorporación de un sistema realmente coeducativo en las aulas que ayude a potenciar los talentos de niñas y niños por igual. Quiero ver opiniones claras con respecto de la educación afectivo-sexual de calidad en las aulas desde edades tempranas. Más

Voces

            A esta semana que hoy acaba se la podría calificar como intensa políticamente hablando.

La moción de censura que presentó Unidos-Podemos no prosperó como ya sabemos, pero nos dejó momentos que pasarán a los anales de la historia parlamentaria. Irene Montero, portavoz de esta organización nos sorprendió a mucha gente entre la que incluyo como una gran oradora. A mí me tuvo pegada a la radio durante casi toda su intervención que me pareció sencillamente fantástica. No es nada fácil estar más de dos horas desgranando casos de corrupción e hilando los diferentes temas como lo hizo esta mujer. Desde aquí quiero mostrarle mi admiración por su trabajo parlamentario y por su relato coherente a la par que complicado.

Pero como el más rancio patriarcado político no puede soportar que la voz de una mujer poderosa suene con fuerza como sonó la de Irene Montero, arremetieron contra ella de forma soez y barriobajera utilizando su vida privada. Claro que este espécimen se retrató solo ante toda la sociedad y, sobre todo, ante todas las mujeres. Dostoyevsky, en su libro «Crimen y Castigo» afirma que «cuando la inteligencia falla, el diablo la sustituye» y por lo visto eso es lo que le ocurre a este machista casposo que recurrió a la vida privada de una parlamentaria que nos recordó a la ciudadanía todas las fechorías que han cometido las gentes del partido que representa este tipo de baja estopa y menor catadura moral.

Como ya afirmé en alguna ocasión, los espacios no se regalan, se conquistan y eso es lo que hizo Irene Montero, conquistar su espacio y la caverna política no puede soportar que una mujer les plante cara y les diga todo lo que hizo y dijo esta mujer. De ahí su ataque machista y casposo en un espacio de representación política como lo es el Congreso de las Diputadas y los Diputados.

Pero la de Irene Montero no ha sido la única voz que se ha escuchado esta semana. No. Las voces de las mujeres feministas del PSOE también se escucharon en la celebración de su 39 Congreso Federal. Y se escucharon para plantar cara a quienes deseaban regular la prostitución y los vientres de alquiler dando un paso adelante en la concepción cosificada de os cuerpos de las mujeres. Más

26J: Pese a todo, hay que ir a votar

Tere roigJusto dentro de una semana será día de elecciones generales. Los grandes partidos políticos llevan meses midiéndose la lengua a ver quién la tiene más larga pero sin conseguir formar gobierno.

Dependiendo de los resultados que obtengan se verán obligados a pactar para poder formar gobierno y no tener que llegar a una tercera convocatoria que para nada sería deseable, sobre todo porque mantendría en funciones a Rajoy y su panda en el gobierno y ya sabemos cómo se las gastan esta gentuza.

Como pudimos comprobar en el debate televisado de esta pasada semana, a los cuatro candidatos machirulos les importan más bien poco o nada los temas relacionados con la igualdad entre mujeres y hombres. Y ante la pregunta de la única mujer del plató, la periodista Ana Blanco sólo dedicaron 26 segundos a hablar de la violencia machista. Y no todos, puesto que el PP y Ciudadanos no abrieron la boca. Sólo el PSOE e Unidos Podemos se manifestaron al respecto. Eso sí, tras la insistencia de Ana Blanco, la presentadora quiero recordarlo. Como también quiero recordar que fue otro machirulo presente en la sala, el periodista Pedro Piqueras quien de nuevo desvió el tema.

Quiero recordar, también, que la violencia machista ha asesinado a casi 900 mujeres desde 2003 y que en 2015 se registraron una media de 300 denuncias al día. Y que en lo que llevamos de 2016 y según cifras oficiales son ya 21 mujeres asesinadas y otras 17 que no constan como oficiales. Y al menos dos de ellas han sido asesinadas ya en campaña electoral. Y sólo dos candidatos dedicaron 26 segundos del debate que duró casi 140 minutos a hablar de este tema tan importante para la vida de tantas mujeres. Como vemos nuestras vidas siguen sin ser importantes para ellos.

Y aunque nos dan motivos más que sobrados para hacerles un zaska! y no ir a votar, no nos lo podemos permitir.

Y no nos lo podemos permitir, al menos desde mi punto de vista, por motivos bien variados. A saber:

El primero de ellos y fundamental para mí, es el respeto debido a quienes dieron su vida para que ahora nosotras podamos ejercer ese derecho civil inalienable. Respeto a la memoria histórica de mujeres y hombres que a lo largo de la historia lucharon y se dejaron jirones de piel e incluso la vida para que el próximo 26J podamos ejercer el sufragio universal con libertad y con la única coacción de los pesados mensajes de la campaña electoral. Este motivo es tanto activista como emocional. No puedo ni quiero olvidar a las mujeres sufragistas, ni a Clara Campoamor, ni a todas las mujeres y hombres anónimos que no pudieron votar durante la dictadura criminal de Franco pero que mantuvieron la llama de las luchas clandestinas para que hoy disfrutemos de una democracia imperfecta pero que nos permite hacer lo que en este momento estoy haciendo: expresarme con cierta libertad y poder ir a votar el próximo domingo.

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Alicia Murillo Ruiz

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