Ante un 25 de noviembre

tere-gijon            En menos de una semana, el próximo viernes día 25, conmemoraremos el Día Internacional contra las Violencias de Género. Como cada año instituciones y asociaciones, organizarán actos de todo tipo para realizar un trabajo de sensibilización y prevención de las violencia machistas.

Estas actividades son absolutamente necesarias para concienciar socialmente de lo que está ocurriendo y deberían celebrarse durante todo el año y no sólo concentrarse en estas semanas. Pero mejor así que de ninguna manera.

Cada año, afortunadamente, se suman nuevas y acertadas iniciativas para sensibilizar contra este fenómeno que nos maltrata y asesina a las mujeres, por el simple hecho de serlo.

Entre esas nuevas iniciativas este año podemos encontrar la de Caixa Ontinyent que ha convocado un concurso de hastags y que está abierto a la participación hasta mañana a medianoche. Se pueden consultar las bases y los premios a su espacio de Facebook. Utilizarán el que resulte elegido en sus redes sociales en la campaña que llevarán a cabo alrededor del 25 de noviembre. No está nada mal si tenemos en cuenta que es la primera entidad financiera que se implica en un tema tan sangrante como éste. Y desde aquí quiero hacerles llegar mi felicitación sincera por haber dado este paso, porque con iniciativas como estas nos demuestran que, al menos en esa entidad, el negocio, no siempre es lo primero.

Esperemos que hayan abierto la puerta y que el próximo año sean más las entidades financieras que se suman de una forma efectiva a la lucha contra todas las violencias que sufrimos las mujeres y las niñas.

Este tipo de iniciativas, aparte de sensibilizar y condenar, dan visibilidad a algo que en demasiados casos permanece oculto tras las paredes de algunas habitaciones.

Y es que hemos de recordar que las mujeres asesinadas son la punta del iceberg de lo que en realidad ocurre cada día. Son muchas, muchísimas más las que siguen atrapadas en su particular cárcel de las violencias de todo tipo que sufren cotidianamente. Ellas, al igual que las asesinadas, en demasiados casos han llegado a perder la voz por su propia situación.

Las supervivientes, las que todavía no han sido asesinadas, son también víctimas y necesitan todo el apoyo posible para salir de ese infierno y recuperarse. Pero se las anima a denunciar y cuando por fin lo hacen, pueden llegar a entrar en una espiral de otro tipo de violencia: la institucional.

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Un año después

IMG-20141102-WA0000           Hoy primero de febrero, todas recordamos la multitudinaria cita del año pasado en Madrid ante la convocatoria del llamado “Tren de la libertad”. Incluso las que no pudimos acudir sentimos aquella inmensa energía desde la distancia física, que no la ideológica ni la emocional.

Ya me he paseado esta mañana por las redes sociales y he visto como vuelven a estar llenas de fotos de aquel evento que marcó el fin del recorrido de la tramitación de una contrarreforma de la Ley del aborto que pretendía cercenar nuestros derechos a decidir libremente (o casi) sobre ser o no madres. Aquello conseguimos pararlo.

Pero el camino hacia la igualdad sigue lleno de piedras y de pedruscos que no siempre son visibles.

La permanente actitud de algunos compañeros e incluso compañeras de viaje de la izquierda que siguen ejerciendo la mayor fidelidad en la servidumbre hacia el patriarcado es un claro ejemplo de lo que intento explicar. Y ahora no estoy pensando sólo en lo que ha ocurrido con la conformación del gobierno masculino de Syriza en Grecia, ni en ningún partido en particular. Me refiero a que sin ir más lejos esta semana comentaba con uno de esos compañero de izquierdas lo duro que me parecía el tema de Syriza. Un compañero y gran amigo personal que milita en la izquierda de mi pueblo. Su reacción a mi comentario fue casi furiosa y sus palabras las sentí como un jarro de agua fría. Su reacción desmesurada me dejó boquiabierta.

Según él, aparte de que se han de buscar siempre a “los mejores sin importar el sexo” cuando criticamos a Syriza o a cualquier otro partido por el tema de la falta de mujeres en las listas electorales, nos olvidamos (en este caso me olvidaba) de lo complicado que resulta “encontrar mujeres disponibles para ir en listas electorales”. Y se quedó tan ancho. No voy a negar que intenté hacer pedagogía y explicarle algunas causas de esa “falta de disponibilidad”, pero se cerró en banda. Sencillamente no quería escuchar ni entender nada. Su rabia hacía mi comentario le encerró en su caparazón y ya apenas pude hacer nada con el poco tiempo que tenía. Me quedé muy tocada puesto que en este momento se están elaborando las listas electorales para las elecciones de mayo y es importante llegar a visibilizar esa necesidad de paridad en las listas.

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Comenzamos,…mal

2013-05-24 19.23.25Iniciamos curso escolar y lo hacemos mal. Lo hacemos con treinta y seis mujeres asesinadas por terrorismo machista. Con la reforma de la ley del aborto que Gallardón pretende imponernos a las mujeres para devolvernos a las cavernas. Con una reforma de las pensiones que empobrecerá mucho más a las mujeres pensionistas que a los hombres. Con los de faldas largas y negras de la Conferencia Episcopal crecida y gobernando en la sombra y con el más espantoso de los ridículos de Ana Botella en Buenos Aires.

Estos, son algunos de los temas, pero hay más, muchos más pero me niego a desgranarlos todos, porque todos tienen el mismo origen: el feroz capitalismo patriarcal que se está asentando en el mundo.

El desmantelamiento de los servicios públicos y la privatización de los mismos aumenta exponencialmente la brecha social y de clases y, por ende, la brecha de género. Las mujeres estamos viviendo con mayor virulencia que los varones, esta crisis que no sólo económica, también lo es de valores al cuestionar las mismas raíces del estado de bienestar que se había construido con la solidaridad de casi toda la sociedad. Y esa solidaridad, esa cierta equidad en el acceso a los recursos, hay un sector de la derecha más recalcitrante que no lo ha podido soportar y estamos comenzando a vivir los resultados.

Y, de la misma manera que la ultraderechona de este país no podía permitir que la hija de un trabajador textil acabara una o varias carreras, puesto que ese espacio académico estaba reservado para sus hijas e hijos, esa misma derechona recalcitrante no podía permitir que se caminara hacia una cierta e incipiente igualdad entre mujeres y hombres.

No se podía seguir permitiendo que hubiera formación en igualdad de oportunidades para formar personal técnicamente cualificado para ejercer esas funciones. No se podía permitir que algunas Universidades impulsaran grados y postgrados en estudios de género y por eso han decidido actuar para acabar con todo eso y volver al sistema de sometimiento de las mujeres. La derechona patriarcal y capitalista junto con los de faldas largas y negras de la Conferencia Episcopal imponen, de nuevo, sus normas y lo hacen a golpe de decreto y de recortes.

Y mientras recortan derechos socialmente adquiridos y se crecen en su mayoría absoluta, la corrupción campa a sus anchas por los territorios de este Estado llamado España.

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El PP y la juventud

2013-05-24 19.23.25Es como volver la vista atrás. El Partido Popular tiene una extraña relación con la juventud en muchos lugares en los que gobierna.

Hace unos años, cuando llegó con mayoría absoluta a Ontinyent, dejó sin presupuesto el Consejo Local de la Juventud. Pero este órgano resistió como pudo y sigue funcionando.

Ahora y con su mayoría absoluta, pretende hacer lo mismo con el Consejo de La Juventud de España.

Los argumentos esgrimidos son múltiples y bien variados. Pero hay algunos que no se atreven a hacerlos públicos aunque tienen sus medios de comunicación que les hacen de “voceros” sin que ellos se manchen las manos.

Uno de los argumentos más ridículos que he leído aparece en el apartado “la Gaceta” de la web de intereconomía (me niego a poner el enlace por temor a que se puedan colar virus ultraderechistas o radicales libres ultracatólicos en mi equipo informático. Supongo que se puede entender). En este espacio y según palabras de Jaime Hernández, portavoz de hazteoirjovenes, se arguye que desde el Consejo de la Juventud de España se utilizan fondos públicos para “hacer campañas para fomentar el drama del aborto entre adolescentes y por el aborto libre y gratuito. Pero además, este joven se queda tan ancho cuando continúa manifestando que esta Institución: “se ha convertido en una trinchera ideológica que promueve la cultura de la muerte con el dinero de todos” y que “si quieren una finca para difundir el aborto y la ideología de género que se la paguen sus directivos con su propio dinero”.

Y yo me pregunto ¿No le dará vergüenza a este joven manifestar semejantes burradas? A ver, mientras el Tribunal Constitucional no tumbe la actual Ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, o el ministro Gallardón, la cambie, dicha ley está vigente y, ideologías aparte, es del todo legal hacer campañas para darla a conocer.

Sabemos las mujeres por experiencia propia, que aquellos que hablan en nuestro nombre y, presuntamente buscan la protección de nuestros derechos, lo que realmente están buscando es mantener nuestro sometimiento a sus dictados. Y eso sencillamente es lo que está ocurriendo ahora también con la juventud.

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¿Hasta donde?, ¿Hasta cuando?

 Hoy se está conmemorando el Día de la Madre. Pero habrá muchas criaturas que no lo podrán celebrar, puesto que a sus madres las mataron. Y las mataron por ser mujeres.

Según la Red Estatal de Organizaciones Feministas contra la Violencia de Género, a fecha de hoy, seis de mayo, son ya veinticuatro las mujeres asesinadas en el ámbito intrafamiliar, de las cuales, diecisiete han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. O lo que es lo mismo, sus asesinos las han matado por que eran mujeres. Por nada más que eso.

Poco importa que fueran mujeres cultas, madres o obreras del campo. Ahora, estas mujeres, están muertas. Y esa realidad es incontestable.

El Estado debilita sus estructuras preventivas para que estas situaciones no se den, reduciendo los presupuestos destinados a sensibilización y prevención. Es una manera de minimizar el impacto que este tipo de terrorismo tiene en nuestra sociedad y que permite que se sieguen las vidas de muchas mujeres cada año.

Pero no sólo se quiebran la vidas de quienes mueren. No. Quienes se quedan lo hacen con el estigma de ser hijas, hermanos, cuñadas, sobrinos, etc. de aquella a quien su marido mató. Y esa es otra sangría silenciosa que hermana en el dolor y la rabia.

Además nos quedan las otras. De las que nunca se habla. Las que sufren en silencio su propio calvario sin atreverse a confesarlo a nadie por, entre otros temores, el de no ser creída, ser ridiculizada y, además culpada de la situación.

Ellas, las que callan, las que no se atreven a hablar son muchas, pero son invisibles. Su miedo puede más que su dolor y el agresor, el terrorista, lo sabe y lo utiliza para seguir dominando la situación y dando golpes físicos y psicológicos a su antojo.

Pero vamos con los datos objetivos, los que nadie inventa y que quedan reflejados en el V Informe anual del observatorio estatal de violencia sobre la mujer. Informe ejecutivo que fue publicado el pasado veinticinco de noviembre de dos mil once y que en su página tercera dice textualmente:

Número de víctimas mortales: El total de víctimas mortales durante 2010 fue de 73 y el total de

víctimas mortales desde 2003 a 2010 ha sido de 545. Más de la mitad de las mujeres asesinadas en España durante ese período, murieron a manos de su pareja o expareja”.

 

Y en páginas posteriores analiza las denuncias en este sentido, también literal:

Durante el año 2010 llegaron a los juzgados un total de 134.105 denuncias por violencia de género, lo que implica una media mensual de 11.175 denuncias y una media diaria de 367 denuncias. Ello supone un ligero descenso del número de denuncias por violencia de género (1,1%) si se compara con la cifra de 2009.

            Ahí están los datos. Y el dolor y la falta de protección por falta de medios que siempre, siempre beneficia al maltratador, nunca a las víctimas.

Algunas organizaciones y personas nos esforzamos en nuestro día a día en desmontar mitos que justifiquen a los maltratadores o al propio fenómeno de este terrorismo machista, pero nos faltan medios. Y no sólo materiales. Nos faltan complicidades institucionales en la medida que no se puede condenar a un maltratador a llevar un dispositivo de localización, cuando desde antemano se sabe que no hay posibilidad que lo vaya a llevar por falta de medios.

Nos faltan complicidades con instituciones políticas desde donde se denuncie también que este tipo de asesinatos también son terrorismo y quienes pagan sus consecuencias han de tener la condición de víctimas que han de ser atendidas de forma integral.

Nos faltan complicidades con las autoridades educativas para que incluyan la formación en la prevención de la violencia de género en los currículos escolares y de formación permanente del profesorado.

Si ya sé que la ley orgánica de medidas de protección contra la violencia de género contempla todas estas y otras medidas, ya lo sé. Pero a veces legislar no basta. Hay que dar un paso más allá y dotar presupuestariamente las medidas contempladas y aquí está ocurriendo al revés, que se está desmontado lo poco que se llegó a conseguir.

Las víctimas quedan todavía más desamparadas. La sociedad en general, si no se mantiene el ejercicio preventivo, acabará por volver a justificar aquello de “entre marido y mujer nadie se debe meter” y, por tanto y en aras a que no se puede “gastar” se mantienen los asesinatos y en encubrimiento de las situaciones de maltrato continuado en los hogares.

El asesinato de las mujeres es el último eslabón de una cadena de hechos y creencias que perviven en nuestra sociedad y que mantiene a la gran mayoría de los hombres en una situación de privilegio e impunidad que permite la mayor desigualdad entre mujeres y hombres: los asesinatos de mujeres a manos de quienes decían amarlas.

La formación para la prevención de este tipo de terrorismo es fundamental. Y, aunque el esfuerzo realizado ha sido importante, queda muchísimo por hacer, puesto que desmontar un sistema de privilegios y lleno de mitos que justifican la desigualdad de raíz entre mujeres y hombres, es ardua tarea.

Hay que denunciar permanentemente ideologías, credos y religiones que subordinan a las mujeres ante los hombres. Hay que mantener viva la llama de la lucha por desmontar cada día hechos que por tradición o imposición siguen permitiendo que se justifiquen acciones violentas. Hay que recordar continuamente que las víctimas son las mujeres que sufren el maltrato en cualquiera de sus formas. Hay que dignificar sus voces y creerlas. No podemos dejarlas con la palabra en la boca y con dudas sobre su situación para creer al poderoso.

Hay, en definitiva, mucho trabajo todavía por hacer mientras para nuestro flamante Gobierno del PP, este tema no es importante y prefiere invertir en armamento y defensa, mientras a las mujeres nos siguen matando sólo por ser mujeres.

Pero no por eso conseguirán acallar nuestras voces. Las voces de algunas para quienes el sufrimiento y el dolor de las que sufren no nos resulta invisible y que conseguimos convertir en rabia para que se nos escuche o se nos lea. Algunas que actuamos con nuestro tiempo, formación, y militancias varias para recordar que sus voces y sus memorias no se pierden y que, cada cual a su manera, estamos con ellas.

Desde el dolor, la rabia, pero también desde el convencimiento, ben cordialment

Teresa

Nuevas formas, viejas ideas

Un tiempo un poco extraño nos recorre. Las elecciones generales se acercan y los dos grandes partidos se llenan la boca de críticas al otro y de propuestas. Con la crisis predican austeridad máxima y casi todas las propuestas son en un único sentido: reducir.

Reducir costos, reducir prestaciones, reducir recursos, reducir escaños parlamentarios tanto del Senado como del Congreso, reducir las Diputaciones, el número de Concejales y Concejalas en los Ayuntamientos, reducir listas de espera, reducir, reducir, reducir…

Pero hay un tema en el que ninguno de los dos entra y también se trata de reducir: ¿Por qué ninguno de los dos grandes partidos habla de cómo reducir en número de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas?

A partir de las próximas elecciones un nuevo Gobierno tomará las riendas de parte de nuestros destinos y seguramente veremos como un neomachismo que ya está enseñando las narices se apoderará del poder en el sentido más amplio de su expresión.

Cabría comentar la sentencia del Juez Del Olmo, pero ya se ha hablado demasiado del tema y, este juez, es un ejemplo de lo que intento exponer, aunque, por supuesto no es el único.

El neomachismo está intentando desmontar algunas parcelas de protección, de reconocimiento y de igualdad conseguidas por las luchas de las mujeres en los últimos años y con sus discursos enrevesados y contradictorios pretenden eliminar las mejoras conseguidas en los últimos tiempos para la vida de millones de mujeres con la excusa de la crisis.

Los neomachistas pretenden recuperar los privilegios que el patriarcado les ha otorgado históricamente y, de ese modo poder a volver ejercer de amos y señores del mundo. Quieren poder volver a imponer su voluntad sobre las vidas y haciendas de las mujeres con discursos aparentemente neutrales y cargados de artículos de distintas leyes, decretos u ordenanzas para justificar esas actitudes.

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