Las mentiras de la dimisión de Gallardón

2013-05-24 19.23.25   Si, ya sé que casi han pasado dos semanas desde que se anunciara la retirada de la nefasta propuesta de contrareforma de la ley del aborto que Gallardón pretendía aprobar y que aparentemente le llevó a dimitir. Todo eso lo sé y lo he seguido de cerca como alguna gente puede imaginar. Pero me he tomado este tiempo para reflexionar sobre las mentiras que esconden estos dos movimientos del partido de la gaviota carroñera.

Como primera lectura está la clave electoral, por supuesto. Y por mucho que se empeñen en negarlo, después del bacatazo que se dieron en la elecciones europeas y el cuestionamiento de su candidato, Arias Cañete a asumir una comisaria considerada de segunda dentro de la Comisión Europea, así como el hecho de que modificara su declaración de la renta para incluís sobresueldos que recibía desde la dirección del PP, no deja de ser paradójica la sucesión de hechos que les lleva a negarlo, y la rapidez con que los hechos lo demuestran.

Pero aparte de toda la basura que emana desde el fondo del partido, hay otros elementos a tener en cuenta y que están más relacionados con lucha de egos.

Desde antes del verano el PP dejó de lado el empecinamiento de Gallardón con su propuesta sobre el aborto. Primero fueron las elecciones y después, silencio.

Es cierto que a lo largo de todo este tiempo las mujeres en general y las feministas en particular hemos arremetido contra esta propuesta por considerarla un atentado contra nuestros derechos sexuales y reproductivos, pero sobretodo contra nuestro derecho a decidir sobre nuestra maternidad, nuestro propio cuerpo y también sobre nuestro placer. Obviamente las mujeres del PP y las del resto de la derecha no han participado en la innumerables movilizaciones que hemos organizado a lo largo de los meses y cuyo máximo y más hermoso exponente fue la llamada del «Tren de la libertad» que junto a miles y miles de mujeres el día uno de febrero en Madrid. No ha sido la única pero si la más espectacular por muchos motivos, incluso que van más allá de la militancia feminista. Se han organizado charlas, ponencias, se han escrito artículos, etc pera dar a conocer la barbaridad que este «iluminado» de Gallardón pretendía llevar a cabo con el asesoramiento y visto bueno de la Conferencia Episcopal, como no podía ser de otro modo.

Pero Gallardón tenía otros frentes abiertos por cuestiones que yo creo que eran incluso personales como el tema de la reforma de la Justicia, la privatización de los registros civiles, etc a lo que su partido respondió con una ley, la llamada Ley Ómnibus y que modificaba de una tacada alrededor de treinta leyes vigentes. El PP jugó sus cartas de mayoría absoluta y la aprobó. Pero Gallardón quería más y ahí creo que fue cuando comenzó su declive y también sus pataletas y sus lamentos por los pasillos y esquinas.

Rajoy y Sáez de Santamaría ven como esa propuesta en la que se empecina Gallardón les puede llevar a perder credibilidad en Europa en un momento en el que su candidato a Comisario Europeo está en entredicho. Ven con preocupación que esta contrarreforma no gusta a nadie, ni incuso a quienes la han dictado, los de faldas largas y negras, porque la consideran moderada al igual que la derecha más reaccionaria y el ala más moderada del partido la considera una barbaridad. Más

Sobre el derecho a decidir

2013-05-24 19.23.25 El jueves pasado el pueblo escocés votó en referéndum si querían su independencia o no del Reino Unido. Por poco margen decidieron quedarse como estaban y seguir perteneciendo al imperio.

Dentro de unas semanas seguramente las gentes de Catalunya votarán también sobre su independencia del Estado Español en un referéndum que seguro que traerá cola y mucha más polémica de la que ya se ha generado.

Hoy mismo en Bocairent, un pueblo de mi hermosa y querida comarca, La Vall d’Albaida, se está realizando un referéndum para cambiar o no las fechas de sus fiestas de Moros y Cristianos que se celebran a principios de febrero y pasarlas o no a un fin de semana cercano a esas fechas.

Independientemente de la opinión que tengamos sobre cada una de las cuestiones, creo que coincidiremos siempre en la más básica: el ejercicio de democracia que supone para la ciudadanía el hecho de poder elegir en temas que se consideran importantes.

Pero al parecer ese ejercicio democrático desaparece por arte de birle, birloque cuando de los cuerpos y las vidas de las mujeres se trata. En ese caso la democracia ya no vale y se impone la tutela del patriarcado más rancio para evitar que, del mismo modo que elegimos si queremos ser independientes del Estado Español o no, podamos decidir si queremos ser madres o no. En ese momento surgen los «demócratas de toda la vida» justificando que no es lo mismo y unas son cuestiones políticas y las otras, las relacionadas con los cuerpos de las mujeres y sus maternidades, son cuestiones morales.

En mi último artículo exponía la necesidad de una alerta feminista permanente. Hoy lo ratifico porque pese a que la propuesta de Gallardón sobre la ley del aborto no ha salido en el último consejo de ministros del verano, tal y como afirmó que ocurriría, no me fio ni un pelo de que nos vuelvan a engañar como lo vienen haciendo desde que gobiernan. Y mientras nosotras andábamos pendientes de ese tema, nos han «colado» la supresión del Instituto de la Mujer y alguna modificación del la ley de igualdad. Es un ejemplo reciente de la necesidad de esa alerta feminista permanente.

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No nos dejaremos arrebatar nuestro derecho a decidir

2013-05-24 19.23.25Recuerdo cuando era joven, casi una niña, todavía menor de edad que una amiga me contó que recientemente había estado en Londres con otra amiga suya. Hablamos de la primera mitad de los años ochenta. Paseábamos por la glorieta de mi pueblo y cuando me entusiasmé ella me cogió por el brazo y se puso muy seria. Me contó que había acompañado a su amiga a abortar a la capital de Reino Unido. Obviamente mi entusiasmo desapareció de inmediato.

En mi casa ya se había hablado del tema y teníamos un ejemplar del “libro rojo del cole” en donde ya se hablaba de los peligros de los abortos clandestinos, aunque mi amiga no sabía que lo teníamos. En aquel momento aquel libro creo recordar que no era legal o, al menos no lo era del todo.

Como ya he dicho, en casa se había hablado del tema y yo tenía una idea formada sobre el tema, aunque prefería no compartirla a los cuatro vientos, pero pese a ello mis amigas la conocían. Hablamos de años en los que cada día había nuevas polémicas y cuando en algún grupo aparecía este tema en la discusión siempre había alguna persona facha alrededor que se ponía a gritar y a comparar el aborto con la pena de muerte y a exigir que el aborto continuara siendo ilegal, del mismo modo “que los rojos habían abolido la pena de muerte”. Os aseguro que era un debate cansino para quienes en aquello momentos éramos adolescentes con mayor o menor madurez.

Pues bien en el año ochenta y cinco se aprobó la despenalización del aborto en el Estado Español en los supuestos que todas y todos conocemos. Pasaron los años y más años. Y pasaron los gobiernos de diferente signos y aquella ley, claramente insuficiente, continuaba vigente.

A principios de dos mil ocho se llevó a cabo la campaña de auto inculpaciones por haber abortado con aquella ley y las agresiones a las clínicas autorizadas para realizar las intervenciones para interrumpir voluntariamente los embarazos y comenzó, con ello la presión para que la actual y vigente Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo no saliera adelante. Pero, pese a todo se aprobó y pese a no ser la deseada por muchas de nosotras, por haberse quedado muy corta en algunos aspectos y mantener la falta de libertad total para las mujeres sobre sus decisiones respecto de su maternidad, mejoró mucho la anterior. Y eso, la mejora en sí misma, siempre es buena.

Y llegó Rajoy y su (des)gobierno. Y Gallardón, con su recién estrenado Ministerio de Justicia y con el beneplácito de la ministra de Sanidad anunció las reformas en esta materia sin esperar el dictamen del Tribunal Constitucional sobre el recurso que su partido interpuso cuando se aprobó la actual ley.

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«Que tiemblen, no saben a la fiera que se enfrentan»

2013-05-24 19.23.25Ayer, primer día del mes de febrero Madrid se convirtió en un grito unánime por el derecho a decidir de las mujeres y con las palabras que dan título a este artículo resumía una de mis amigas lo que sintió y vivió en la manifestación.

Quedó muy clara cual es la opinión de las mujeres con respecto a las intenciones del ministra de justicia y sus correligionarios de (des)gobierno de Rajoy sobre la intención de priorizar la vida de un feto sobre la vida de las mujeres.

Que tomen nota de lo que ocurrió ayer en Madrid porque aunque algún graciosillo del PP en su circo mediático de descomposición interna que han montado en Valladolid se haya atrevido a comentar el que el PP es la marea azul, saben, perfectamente que han puesto en pie de guerra a muchas, muchísimas mujeres que nos vamos a callar. Y también a muchos hombres que nos acompañan emocional e ideológicamente en esta guerra abiertamente declarada contra Ruíz Gallardón.

Cada vez que este hombre abre la boca es para provocar y ayer, en medio de la manifestación volvió a hacerlo al decir algo parecido a que ningún grito le apartará de su decisión de proteger la vida de los concebidos no nacidos. Será estúpido este hombre…

Se acercan etapas electorales y al PP se le han abierto muchos frentes, y seguramente se le abrirán muchos más.

Somos muchas, como quedó ayer patente en Madrid, las que vamos a plantar cara y gritar un claro y alto “Si, se puede”. Y claro que se pueden revertir las decisiones que se han tomado. Y por supuesto que se pueden revocar decisiones políticas tomadas. Que se lo pregunten sino a la gente de Gamonal que consiguió con su lucha parar la construcción del bulevar, pese a alguna opinión, bastante inoportuna, por cierto, de algún representante del Consejo Vecinal. O que se lo pregunten también al Presidente de la Comunidad de Madrid que gracias a la presión de la marea blanca y a sus acciones legales ha tenido que renunciar a la privatización de algunos hospitales públicos.

Lo de ayer en Madrid no fue una marea violeta, fue directamente un tsunami con un objetivo claro: llevarse por delante la decisión que el hipócrita de Gallardón ha tomado. Y pone a prueba la inteligencia política de Rajoy.

Ellos y ellas sabrán cómo canalizar el enfado de tantas y tantas mujeres y hombres que ayer inundaron con sus gritos Madrid. Y esto fue el principio.

La palabras de mi amiga resumen perfectamente el sentimiento que muchas tenemos y ayer quedó patente. Se gritó alto y claro que “nosotras parimos, nosotras decidimos” entre otras verdades.

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Alicia Murillo Ruiz

Alicia Murillo Ruiz