A por un nuevo ocho de marzo!!

         Pese a lo que pudiera parecer, el feminismo no se rinde. Y aún a sabiendas de haber sido abandonadas por nuestros gobernantes, que a sí mismo de llaman feministas, no cejamos en nuestro empeño de defender la agenda feminista.

         Dentro de las reivindicaciones del 8 de marzo no cabe todo, por mucho que las posmodernas chupiguays lo intenten. El 8 de marzo es el día de las mujeres trabajadoras. Que, por otro lado, somos todas las mujeres, puesto que con o sin remuneración, todas trabajamos.

         Es un día de lucha y de reivindicación. Para nada es un día de fiesta. Un día para recordar que haber nacido mujeres comporta unos riesgos, incluso de muerte, por parte del patriarcado que nos quieres sumisas, dóciles y a su permanente servicio en cualquiera de sus formas.

         Por eso, y dentro de la agenda feminista, reivindicamos temas tan importantes como la abolición de la prostitución. Porque consumir mujeres por placer y por el placer de la dominación, como también se hace en la pornografía, es una manera de convertir nuestros cuerpos en bienes de consumo despojados de vida propia, de dignidad, de sentimientos etc. para pasar a ser “algo” qué consumir. Deshumanizarnos forma parte de la estrategia patriarcal para seguir ejerciendo su mandato de poder absoluto y universal. Y para hacerlo, se recluye a las mujeres tratadas en burdeles convertidos en campos de concentración en los que, además de prostituir mujeres, se les cobra casi hasta por el aire que respiran para, de ese modo poderlas seguir explotando sexualmente. Tratadas, como animales y vendidas cada vez que se paga por poderlas penetrar por casi todos los orificios de sus cuerpos por hombres a los que no desean, esas mujeres son usadas como mera mercancía para ganar dinero a espuertas en un negocio ilícito que mueve muchos millones de euros usando los cuerpos de mujeres como materia prima.   

         En plena ofensiva bélica en Ucrania, a mucha gente le preocupa sobre todas las cosas, “su” negocio. El poder salvaguardar al lucrativo negocio legal de los vientres de alquiler que, gracias a la explotación reproductiva de las mujeres, alimenta, incluso parte de las armas que se están entregando a la población para defenderse de la injustificada agresión rusa. Mujeres recluidas en granjas que son privadas de sus libertades para que “el producto final”, léase, las criaturas que han de nacer lo hagan sin ningún problema o tara y en perfecto estado para poder ser entregadas a sus compradores en un negocio sino ilícito, al menos totalmente indigno de compraventa de criaturas. El feminismo exige la prohibición de estas prácticas en todos los lugares y en todas las naciones. Porque el feminismo es universalista y los derechos de las mujeres no deben ser diferentes dependiendo del lugar de origen o del lugar de residencia. Han de ser universales.

Más

¿Diversidad?

         Una hermosa palabra que pretende integrar a todas las personas bajo del paraguas de los derechos humanos. O, dicho de otro modo, una expresión que pretende erradicar privilegios, dando, a todas las personas el mismo estatus social.

         Y, al mismo tiempo, una expresión que ha sido colonizada por lobbies interesados en hacer negocios con el pseudo sufrimiento de personas vulnerables, sobre adolescentes cuya inseguridad les hace todavía más vulnerables si cabe.

         Con esta expresión hermosa y llena de dignidad han construido su bandera aquellos que, bajo el ¿neo? concepto de modernidad, proponen el borrado de las mujeres como sujeto político y que, además pretenden apropiarse del feminismo. Y todo ello adobado con infinidad de medios aportados por farmacéuticas y clínicas privadas que “arreglan” aquello que la naturaleza ha hecho mal.

         Y, no contentos con ello, se inventan un neolenguaje muy moderno, eso sí, con el que se pretende, entre otras cosas, usurpar espacios de seguridad conquistados por las mujeres. E incluso, espacios reivindicativos propios del feminismo. Además de contar entre sus aliados más firmes, a políticas de corte reciente que venían a salvar el mundo gritando “Sí se puede” sin avisar que dentro de esa expresión también estaba incluido e implícito el borrado de las mujeres.

         Bajo esa pseudo diversidad mal entendida cabe todo. Incluida la exclusión de las mujeres como sujetos políticos víctimas de desigualdades y de discriminaciones específicas por haber nacido mujeres. Si, mujeres con sexo de mujer. Mujeres sexuadas que son violadas, asesinadas, agredidas, menospreciadas, discriminadas, y un largo etc. por haber nacido mujeres.

         Pero resulta que ahora y con el nuevo neolenguaje inventado y aprendido a base de repetición y odio hacia las mujeres que reivindicamos seguir defendiendo nuestros derechos y eliminar nuestras desigualdades, ser mujer se ha convertido en un deseo.

         Un deseo al que se puede acceder y del que se puede renegar en cualquier momento. Y para ello, se han organizado y han copado una parte importante del Gobierno, haciéndole creer que son un caladero de votos importante debido al ruido permanente que generan y a las, no siempre confesables, complicidades con las que cuentan, para intentar aprobar leyes que son atentatorias contra los derechos de más de la mitad de la población que somos las mujeres.

         A poco que rasquemos, advertimos que, como dice la comedia de Shakerpeare, solo hay mucho ruido y pocas nueces. Porque lo que están intentando a bombo y platillo es ni más ni menos que asentar identidades a base de saltarse procedimientos administrativos que, para acreditar otras situaciones son insalvables. Porque el cambio de nombre registral así como otros derechos, ya se contemplan actualmente en la legislación vigente.

         De nuevo se hace presente y patente la necesidad impuesta por el patriarcado, no solo de mantener privilegios, sino de aumentarlos a cualquier precio. No solo se trata de ser lo que YO quiera en cada momento. También se trata de que ese sea mi privilegio, aunque para ello tenga que volver a someter los derechos de otros seres humanos libres y ya sometidos que son las mujeres. Esa es la verdadera esencia de quienes claman por SU diversidad excluyente y perversa para con las mujeres.

Más

Y seguimos con la ignominia patriarcal

         Asistimos indignadas a la permanente ignominia patriarcal cotidiana. A veces creo que más que contraatacar, el patriarcado provoca permanentemente. De lo contrario, ¿Cómo se puede explicar que un entrenador como el del equipo femenino del Rayo Vallecano femenino, que es capaz de animar a una violación en grupo para crear vinculación de grupo siga sin ser cesado por el presidente de su club o, lo que sería esperable, sin dimitir?

         Pero este, es solo un ejemplo de lo que estamos viviendo y que con temas como el puñetero debate sobre lo que ha ocurrido en el Benidorm Fest, nos tiene adormecidos como sociedad.

Y mientras nos encontramos con que un monitor deportivo elude la cárcel por abusar de la hija de cinco años de su expareja y se le permite seguir trabajando con criaturas. O con que la canción ganadora del puñetero festival de Benidorm es un alegato encubierto de la prostitución. O cómo en algunos medios de comunicación y al final de una noticia sobre el asesinato de las mujeres por terrorismo machista, se añade la coletilla de que nunca habían denunciado por violencia de género a sus asesinos, con lo cual y de forma indirecta se las acusa de su propio asesinato. O de cómo se revuelve la sociedad ante la muerte en general, pero ante los asesinatos de mujeres nos envolvemos en impasibilidad y en cierto halo de inevitabilidad estructural. O en como algunos políticos, sobre todo del PP son investigados por «presuntamente» cobrar a los presos de algunas cárceles los servicios de prostitutas, que previo pago, él les enviaba a la cárcel. O sea, proxenetismo carcelario. O cómo tenemos de normalizado el hecho de que nuestros adolescentes consuman pornografía como forma de iniciarse en el sexo. Una forma que cosifica y violenta a las mujeres como forma de relación.

Pero al parecer, nada de eso es importante. Las mujeres somos más de la mitad de la población, pero hay “señores” que nos siguen considerando un “colectivo”. Somos la mitad de quienes habitamos el planeta, pero la pobreza tiene rostro de mujer porque el rostro del hombre viene de la ocupación de espacios de poder que actúan para perpetuar el mantenimiento de sus privilegios históricos.

Nos matan, nos violan, nos abusan, nos prostituyen pero la justicia, que sigue siendo más patriarcal que justa, siempre busca la forma menos perjudicial para el agresor que justa para las víctimas. Siempre encuentra algún eximente, justificación o artículo que mejore la situación de los agresores en detrimento del sufrimiento de la víctima. ¿Acaso hemos olvidado el terrible juicio de “la manada” y los votos particulares de la sentencia? ¿O el asesinato de Ana Orantes que, tras haber denunciado las palizas, la sentencia indicaba que había de compartir vivienda con su agresor que la acabó asesinando? ¿O los asesinatos vicarios de criaturas como Ana y Olivia o los que cometió José Bretón para dañar a las madres?

Tenemos, también, memoria patriarcal. Y construcción psicológica patriarcal. Vemos lo que ocurre, lo sabemos, lo sufrimos, pero en demasiados casos, cuesta demasiado actuar, porque el patriarcado lo ha construido todo para su éxito, para vencer en todas las batallas.

Más

Las mujeres: personas con derechos humanos incompletos

         No hace ni un mes que hemos comenzado el año y las malas noticias sobre los asuntos que nos afectan a las mujeres, no cesan.

         Comenzábamos el día tres de enero con la siguiente noticia: “El Tribunal Constitucional se lava las manos y dice que no quiere entrar en valorar si saldar una deuda entre adultos a base de felaciones o sexo oral es legal o no”. Así, directamente en vena.

         El alto Tribunal, con esta decisión e indirectamente avala la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Baleares que falló en ese sentido. O lo que es lo mismo, a partir de ahora, dos personas adultas están legitimadas judicialmente para satisfacer las deudas contraídas entre ambas partes «en especies». Es decir, que podrán acordar liquidar las cargas económicas mediante felaciones o cualquier relación sexual como si de una relación contractual se tratara. Y después nos niegan que la Justicia esté patriarcalizada. Por lo visto para algunos jueces e incluso alguna jueza consideran que a las mujeres nos pueden exigir sexo por deudas pendientes. O, dicho de otro modo, nos pueden prostituir, vejar, amenazar o acosar por haber contraído una deuda con un varón. Recordemos que estamos hablando de la Justicia, no de opiniones vertidas en un café. No. De una decisión de uno de los más altos Tribunales del Estado y del más alto de la Comunidad Balear. Después se nos pide que acudamos a la Justicia. Ya!

         Seguimos con más informaciones.

         Esta semana pasada, la maltesa Roberta Metsola fue elegida presidenta del Parlamento Europeo con los votos liberales y socialdemócratas, entre los cuales se encuentra la representación del PSOE.

Estupendo que un partido que se reivindica como feminista dé sus votos para elegir como presidenta de uno de las más importantes instituciones europeas a una mujer antiabortista y del Partido Popular. Se le llama incoherencia política sobre todo en tiempos en donde los derechos de las mujeres están en franco peligro. En fin…que luego nos vengan reivindicando su talante feminista, con estas capitulaciones políticas, dice mucho del partido socialista.

         Este es un claro ejemplo que de el hecho de que una mujer esté en las instituciones no la convierte en aliada del feminismo. Más bien, al menos en este caso, la convierte en un ejemplo de ambición cumplida y de falta de ética para con los derechos de más de la mitad de la población que somos las mujeres.

Pero como ya sabemos, la política hace extrañas compañías de viaje, según los intereses partidistas del momento.

Más

Tras las Navidades,…Uf!!!

         Después de algo más de un mes de silencio (y descanso) vuelvo a escribir para dar salida a mis pensamientos y reflexiones particulares.

         Ha sido un mes agitado informativamente hablando por lo que respecta a los derechos de las mujeres. Pero vamos por partes y no necesariamente por orden cronológico.

         La red social del pajarito azul cerró o bloqueó la cuenta de una feminista española valiente, joven formada y con criterio propio. Ella se llama Paula Fraga y es muy clara con respecto a los principales temas de la agenda feminista como los vientres de alquiler, la abolición de la prostitución y la pornografía, o las (nefastas) consecuencias que, para los derechos de las mujeres, tendría la aprobación de la llamada Ley Trans y que el Ministerio de Igualdad tiene previsto aprobar, junto con el resto del Gobierno y el voto favorable de los partidos que dan su apoyo al gobierno, en el presente año.

         Dicha red del pajarito azul, una empresa privada, no está de más recordarlo, ha pisoteado los derechos constitucionales de una ciudadana del Estado Español, sin que nadie, más allá de las feministas radicales, hayamos alzado la voz para darle soporte.

         Paula, jurista de formación, sabrá qué tiene que hacer en ese sentido, pero la hemos intentado arropar, aunque haya sido simbólicamente y en esa misma red. Desde estas líneas quiero hacerle llegar mi solidaridad, al igual que la de muchas compañeras feministas.

         Otra sorpresa que también ha llegado con el año nuevo ha sido el registro de un nuevo partido político, “Feministas al Congreso” que, como no podía ser de otro modo, ha levantado ampollas. Y las ha levantado, curiosamente entre algunos partidos de izquierdas mixtos y no tan mixtos.

Las reacciones no se han hecho esperar y, curiosamente, ninguna positiva viene de esas formaciones políticas. Las reacciones de “vais a fragmentar más de lo que ya lo está el bloque político de la izquierda”, dicho por sesudos y progresistas “compañeros” de esas izquierdas para las que existe una clara disociación entre los derechos del conjunto de la ciudadanía y los derechos de las mujeres, en detrimento claro de estos últimos, han sido inmediatas.

Pero lo más curioso si cabe han sido otras reacciones que, creyéndose hegemónicas de la representación política del feminismo, han llegado a sacar un manifiesto recordando su existencia y sus análisis marxista de la realidad.

Vistas estas reacciones, alguna cosa bien se debe de estar gestando por el nuevo partido político, a cuyas dirigentes también se las acusa de connivencia con la ultraderecha, por expresar su oposición a la gestión del Ministerio de Igualdad. O sea que la pseudo izquierda que está al frente del actual Ministerio, practica aquello tan viejo del “estás conmigo o contra mí”. O, dicho de otro modo, pensamientos únicos e imposición de realidades sin tener en cuenta opiniones de personas que han estudiado y trabajado con ahínco las repercusiones que, para los derechos de las mujeres pueden tener la aprobación de las leyes que pretende el Ministerio. Como vemos, se nos está quedando un panorama muy neoliberal posmoderno guay con las decisiones del Ministerio y, por extensión del Gobierno, muy poco halagüeño para los derechos de las mujeres. Pero eso sí, cuando discrepamos, aparece la caverna misógina de derechas y pseudoizquierdas para tacharnos de malas, brujas, ultraderechistas, y no sé cuántas cosas más, para acabar cerrando cuentas en redes sociales de quien no comulga con “sus” ruedas de molino. Todo muy democrático, como podemos observar…

Más

Hacia un 25 de noviembre y HARTAS!!!

         Solo faltan unos días para conmemorar, de nuevo, el 25 de noviembre, Día Internacional contra las violencias hacia las mujeres. Y de nuevo, hemos de manifestar que estamos HARTAS de tantas violencias como se ejercen contra nosotras.

         HARTAS de que nos asesinen por ser mujeres. En lo que llevamos de año han sido asesinadas, según la web feminicidio.net, 69 mujeres y niñas hasta el 07/11/2021. Mujeres asesinadas por feminicidio íntimo o no, por el hecho de ser mujeres. Y después nos intentan vender que el hecho de ser mujer es solo un sentimiento. Lo será paralas chupiguays, pero no para las más de mil cien mujeres (1.118 a fecha de hoy) asesinadas por ser mujeres desde que se comenzaron a contar este tupi de asesinatos (que no muertes) en 2003.

         HARTAS por no comprender que más de mil cien mujeres que quedaron sin voz y sin vida por haber nacido mujeres y haberse tropezado en sus vidas con asesinos malnacidos que las creyeron de su propiedad y, por ello, con el derecho de asesinarlas.

         HARTAS por saber que cada cuatro minutos se viola en el Estado Español a una mujer según el propio Ministerio del Interior y que se sigue sin implementar la educación afectivo sexual en las aulas y en los curriculums de los centros educativos, incluso de infantil.

         HARTAS de que la pornografía en abierto sea la escuela en donde nuestra juventud se está educando sin que los Ministerios afectados (consumo, educación, igualdad, derechos sociales, etc.) intervengan y prohíban ese tipo de publicaciones en abierto. Publicaciones a las que acceden nuestros jóvenes, cada vez más jóvenes y copian toda la violencia que se ejerce contra las mujeres en sus primeras relaciones. Y ellas sin alternativa por, precisamente, falta de referentes por falta de educación afectivo sexual y emocional.

         HARTAS de comprobar cómo las violaciones en grupo van aumentando sin que se tomen medidas para frenarlas y que, además, las sentencias patriarcales sean relativamente livianas respecto del dolor causado a las víctimas.

         HARTAS de no poder ir a tomar una copa con tranquilidad por temor a ser drogadas con el fin de ser violadas posteriormente por sumisión química y que, además, los propietarios de algunos locales sean cómplices.

Más

De vuelta

         A pesar del silencio estival, las cosas, apenas han cambiado. Bueno sí, han evolucionado a peor.

         Mayor número de agresiones sexuales múltiples a mujeres. Mayor ferocidad en el discurso posmoguay para imponer “su” verdad cual dogma de fe, con lo que ello supone para los derechos de las mujeres y su seguridad. Mayor carga de trabajo y, por tanto, mental para las mujeres con el teletrabajo. Y así un largo etc.

         Con el tema de las violencias machistas ya es imposible hablar de todas las que se han sufrido en este tiempo de silencio: Asesinatos, violaciones, asesinatos de hijas e hijos, golpes, insultos e infinitas maneras más de violentarnos.

         Y, por si nos faltaba alguna cosa, hombres autoasignados mujeres compitiendo en las olimpiadas como mujeres. Con su sola palabra.

         Y este Gobierno, autoproclamado progresista y feminista, mirando hacia otro lado, sin querer mirar los problemas estructurales que sus propias políticas nos generan a las mujeres.

         Cuánta prisa se dio Sánchez en anunciar la creación de grupos en la Guardia Civil y la Policía Nacional para perseguir los delitos de odio contra las personas homosexuales, pero ni una palabra, ni tampoco ni una acción para combatir las violencias machistas. La judicatura tiene en sus manos instrumentos jurídicos para evitar que padres condenados por malos tratos a sus parejas no puedan ver a los hijos, pero apenas las utilizan, con el riesgo que ello comporta para las criaturas, como hemos visto y desgraciadamente seguiremos viendo.

         Al parecer, las vidas de las mujeres siguen sin importarles ni a la clase política, ni a la judicatura instalados ambos como están en un patriarcado que los lleva a estar cómodos en esa situación pese a que el precio de mantener esos estatus sean las vidas de mujeres y criaturas.

         Pero para acabar de empeorar las cosas, llegan los posmoguays, se apoderan del Ministerio de Igualdad cuya lucha debería ser contra todas las violencias machistas y todas las desigualdades que estructuralmente seguimos sufriendo las mujeres, y comienzan una cruzada para convertir en leyes los deseos de algunos sin ningún tipo de acreditación médica o psicológica. Ello, implícitamente, lleva aparejados nuevos peligros para las mujeres en muchos aspectos que van desde el lenguaje, porque se utiliza un neolenguaje que pretende hacer desaparecer palabras como “madre” o “mujer” para, de ese modo borrar el concepto de mujer y todo lo que lleva asociado en cuánto a derechos y protecciones específicas como sujetos políticos específicos que somos.

         Decepción tras decepción, salvo alguna honrosa excepción por parte de un Gobierno que ha dejado de gobernar a más de la mitad de la población que somos las mujeres. Nos ponen muy difícil plantearnos de nuevo el voto a opciones que creíamos que iban a buscar la justicia social pero que han acabado sirviendo los intereses, no siempre confesables, de algunas multinacionales que respaldan el negocio farmacéutico de las hormonas, las operaciones y mutilaciones físicas que supone lo que llaman “transicionar”, etc.

         El feminismo se ha quedado huérfano de izquierdas políticas como comprobamos cada día cuando se nos insulta e incluso agrede por estar disconformes con estas políticas. Políticas que hemos de recordar que van dirigidas a una minoría de la población en claro detrimento de otras mayorías.

         Este verano reflexionaba con un amigo de una opción política que no es de izquierdas y ambos decíamos lo mismo: Ni yo puedo hablar ya de “mi” gente en política y él afirmaba lo mismo. Hemos dejado de creer en los que hasta hace un tiempo eran para cada uno de nosotros “los nuestros”.

         Difícil lo tenemos a la hora de depositar el voto. Porque votar hay que votar, pero ya no tengo claro en qué sentido hacerlo.

         Si, ya sé que para ser el primer artículo de la nueva temporada no estoy demasiado optimista, lo sé. Pero tampoco quiero engañar a nadie. Así me siento.

         Pero, aunque a veces las fuerzas flaqueen y me sepa dentro de una disidencia a la que mis propias convicciones me han llevado, la luz del feminismo nunca se apaga y dentro de esa disidencia están mis hermanas feministas y las mujeres en general que son mi motor de cada día.

         Precisamente hoy hace veinte años me prometí a mí misma trabajar hasta mi último aliento para denunciar las violencias machistas en todas sus formas para intentar evitar sufrimiento a mujeres y niñas. Hasta ahora esa ha sido mi línea vital y espero que así siga hasta mi último aliento. Aunque no lo pongan fácil, ahí estaremos.

         Siempre hay una cosa que me conforta cuando me dan bajones por desesperación o cansancio y es que nunca me siento sola en la lucha y al tiempo pensar que, porque fueron, somos y porque somos, serán.

Ben cordialment,

Teresa

Los juegos de Sánchez

         Ayer por la mañana, alrededor de las doce recibí un mensaje de un gran amigo que decía “La ley trans se ha llevado por delante a Carmen Calvo”. Yo desconocía los cambios de gobierno a esas horas y me encaminaba a comer con mi familia. A alguna de mis hermanas no la había visto desde octubre pasado y a otra desde el día de Navidad. Ya en la casa familiar me enteré del calado del cambio de Gobierno.

         He de decir que Carmen Calvo merecía mi respeto como feminista, pero no como política por toda la porquería que vertió hace dos años al entorno de Podemos, pero especialmente contra Pablo Iglesias. Tampoco sé si es el precio que ha pagado por oponerse a la llamada Ley Trans, como dice mi amigo o, dicho de otro modo, por ser coherente o ha perdido la confianza de Sánchez.

         Hace sólo unas semanas, hablaba con una gran amiga, también del PSOE, sobre ella y le hacía esta misma reflexión: muchas mujeres parlamentarias del PSOE, encabezadas por Carmen Calvo, habrán de pensarse mucho sus alegaciones y sus votos a esta ley si no se mejora mucho. Paloma, que así se llama mi amiga, me contestó que así era y, vino a decirme que habría que elegir entre plata o bala.

         Insisto, no sé si ha sido por esta causa o por pérdida de confianza de Sánchez, pero en cualquier caso y hoy, Carmen Calvo está fuera del Gobierno. Y eso no es para nada una buena noticia. Y estoy triste, la verdad porque el modelo de feminismo que representaba ha sido vencido por un modelo neoliberal y posmodernista “chupiguay”. Y eso no me gusta nada de cara al futuro de las condiciones de vida de las niñas y mujeres.

         El equipo de Irene Montero y sus leyes para, teóricamente garantizar, unos derechos de los que ya pueden gozar, las personas transexuales, no convence al feminismo teórico y tradicional, que es universalista y no interseccional. Nunca los derechos de unas pocas personas pueden condicionar la vida de millones y millones de personas como somos las mujeres y las niñas. Porque en definitiva se trata de eso, de que los deseos de una parte mínima, condicione los derechos ya adquiridos de más de la mitad de la población.

         Siempre he estado a favor del aumento de los derechos civiles de toda la población. Pero sin ello menoscabe otros derechos ya adquiridos de más de la mitad de esa población. Pero al parecer eso no se entiende por aquellos que lo que desean es ver cumplido su deseo sin reflexionar para nada lo que ello conlleva para la comunidad en su conjunto y, en este caso para las mujeres.

         Decepción profunda de las políticas perversas para con las mujeres que se están elaborando y aprobando en el Consejo de ministros para con las mujeres. Y todo ello utilizando el feminismo como escudo. Me siento triste y huérfana de izquierdas a quien votar si mañana hubiera elecciones generales.

         Sánchez se ha metido en un buen jardín y no sabe lo que le espera por contentar a un puñado de votantes muy escandalosos, eso sí, pero muy volátiles con su voto “chupiguay” y festivo.

Más

Referencias y referentes

         Con esto del progresivo borrado de las mujeres que pretenden las transgeneristas y su brazo político, el Ministerio de Igualdad es, si cabe más necesario que nunca dar referencias de mujeres a las niñas y niños que vienen detrás.

Y digo que es más importante si cabe, porque han de conocer que las mujeres hemos estado desde siempre y hemos contribuido con nuestros trabajos y saberes a mejorar las condiciones de vida de la población en general. Yo soy de las que estudiaron la Educación General Básica (EGB) y recuerdo que, aparte de la señora Curie, no aparecía ninguna mujer en los libros de historia. Ni cuando, ya en el BUP se nos enseñó machaconamente la revolución francesa, se nos mentó por un momento a Olympe de Gouges.

Y recuerdo tener en la última etapa de la EGB tener un profesor de esos que te ayuda a pensar y repensar las cosas y un día le pregunté el motivo por el cual las mujeres no aparecían en los libros de historia cuando sin ellas no se podrían tener hijos. Su respuesta fue demoledora: Estaban realizando las tareas de las casas y siendo buenas amas de casa criando y cuidando de sus vástagos. Así, con una sola frase, liquidó todas las aportaciones realizadas por las mujeres a lo largo de la historia y se quedó más ancho que largo. Eso sí, se las daba de progresista, como no podía ser de otro modo, pues estábamos a finales de los años setenta.

Sé que la cosa ha mejorado mucho con respecto a esos mensajes patriarcales e incluso misóginos que yo recibí, pero me sigue preocupando bastante que, con el pretendido borrado de mujeres, también se borre la genealogía no solo feminista, sino también y pura y duramente los avances producidos. Nuestras criaturas presentes y futuras deben conocer no sólo su procedencia, también las aportaciones que tantas y tantas mujeres han realizado a la sociedad y a lo largo de toda la historia. Su borrado, dejaría en la orfandad a las criaturas y su aprendizaje quedaría gravemente mermado y cuestionado por ser de sesgo patriarcal y machista.

Las mujeres hemos existido desde siempre. Y no, no provenimos de una costilla de Adán y por tanto no se nos ha de considerar inferiores a los hombres. Las mujeres, no solo hemos estado y contribuido a los aportes científicos realizados a lo largo de la historia, sino que además hemos cargado, también a lo largo de la historia con un trabajo añadido que nadie más que el patriarcado nos impuso: Los cuidados de nuestras familias, tanto en el sentido físico, como en el emocional.

Y por supuesto hemos compuesto música, hemos escrito novelas y tratados de botánica, hemos pintado cuadros, esculpido estatuas, inventado cachivaches variados y aportado fuentes de conocimiento en cada momento histórico. Recordemos, por ejemplo, que la inventora del sistema binario que se utiliza para el lenguaje informático fue Ada Byron. Si, la hija del poeta, pero él se llevó la fama y ella solo fue reconocida mucho más tarde. O que fueron mujeres también las que contribuyeron a que la NASA pudiera llegar a la luna. O que el lavaplatos lo inventó una mujer llamada Josephine Cochrane, allá por 1886

Estas aportaciones y muchas más, las realizaron mujeres. No seres con vulva, o seres gestantes, sencillamente mujeres. Con todas y cada una de sus letras M-U-J-E-R-E-S. Más

Borrado de las mujeres

         La compañera de militancia feminista Ángeles Álvarez está sufriendo una campaña de acoso por su posición ante la legislación que el Ministerio de Igualdad pretende aprobar y que, de facto, significa el borrado de las mujeres como sujetos políticos específicos.

La campaña, orquestada por quienes defienden la autodefinición del género con el que vivir sin necesidad de ningún control, solo con la simple decisión individual puede alterar y mucho el orden que conocemos actualmente.

Detrás de esta campaña siguen estando los mismos lobbies que defienden los privilegios patriarcales. O lo que es lo mismo, quienes defienden los vientres de alquiles, la regularización de la prostitución y ahora el generismo a voluntad. Detrás, como siempre, intereses económicos importantes generados a través del sometimiento a cualquier precio de las mujeres.

El sexo existe le pese a quien le pese. Y el pos-modernismo pretende hacerlo desaparecer en aras a mayores beneficios del patriarcado. Pero para ello pretenden borrar a las mujeres y a la teoría que lleva años luchando contra esos beneficios y privilegios que siguen ostentando los hombres a través del doble sistema criminal que tanto les favorece: la gran complicidad existente entre el capitalismo y el patriarcado.

Ahora, con el pos-modernismo y la falta de expectativas por parte de mucha gente joven, aparece el generismo, “casualmente” dirigido por los mismos lobbies de los que hablaba antes.

Las mujeres transexuales han existido siempre y son hermanas en la lucha feminista. Lo que ya no tengo tan claro es donde situar a las autodenominadas “transgéneros” porque estas personas, dicho sea, con todo el respeto, no entienden de luchas colectivas, solo pretenden doblegar voluntades ante su posición individualista y llevar a legislar para que sus deseos sean considerados derechos, por encima de opresiones de clase o de género. Y eso tiene un nombre: Neoliberalismo y siempre es individualista porque todo se compra o se vende dependiendo de los deseos. No existe la lucha colectiva de personas que se sienten oprimidas como clase social o dominadas pon un sistema que cuando naces mujer, si, mujer, te otorga un papel secundario a nivel social y que, gracias al feminismo, a la lucha feminista, hemos logrado suavizar algo.

El desgraciadamente desaparecido Pedro Zerolo, lo dijo hace muchos años, allá por noviembre del 2004, “Las leyes de igualdad llegarán y algunos recordaremos que en los momentos más duros las que nos apoyaron fueron las mujeres”. Y las leyes llegaron. Pocos meses después de esta preciosa entrevista llegó el matrimonio igualitario. Justo en ese mes se aprobó la Ley Orgánica 1/2004 de medidas de protección integral contra la violencia de género. Después vinieron otras.

Pero por lo visto, la memoria de muchos flaqueó y ahora se encuentran entre quienes quieren cambiar las cosas para borrar a las mujeres. Si a esas mujeres que ayudaron a que esas leyes de igualdad fueran posibles y se avanzara considerablemente en la justicia social y se aumentaran derechos de personas que hasta ese momento no los tenían. Más

Anteriores Entradas antiguas Siguiente Entradas recientes

Alicia Murillo Ruiz

Alicia Murillo Ruiz