¿Dónde están los hombres?

Ésta es una de las preguntas para las que me gustaría encontrar respuesta cada vez que asesinan a una mujer para ser mujer. Sí, aparecen en las concentraciones convocadas en las puertas de las instituciones. Hacen declaraciones políticamente correctas, apuestan por la condena pública, faltaría más, pero eso no responde a mi pregunta: ¿Dónde están los hombres día a día cuando callan, o hacen chistes misóginos o cosas peores? ¿No se sienten interpelados cada vez que una mujer es asesinada por otro hombre?

Quizás son demasiados años de activismo feminista, pero empiezo a tener ganas de gritarles que ya es hora de que ellos también se mojen de otro modo ante los asesinatos machistas y las violencias machistas que sufrimos las mujeres. Empiezo a ver que, mientras no se sientan interpelados en sus privilegios patriarcales y reaccionen abiertamente, cuestionando el hecho de que estos privilegios han sido construidos sobre la base del sufrimiento de las mujeres, las condenas, o su presencia en las concentraciones, será sólo testimonial. O como dice mi madre, sólo para salir en la foto.

Quiero más voces masculinas como la de Miguel Lorente Acosta que lo pone todo patas arriba y cuestiona sus propios privilegios. Otras voces masculinas lo intentan, pero a poco que rascas, se les ve el plumero patriarcal con rapidez.

Bajo el paraguas de las llamadas “nuevas masculinidades” han aparecido algunas voces que quieren cambiar cosas. Pero me da la impresión de que quieren cambiarlas desde su posición preeminente o dicho de otro modo, simplemente maquillarlas. No acaban de empatizar con las mujeres víctimas de todas las violencias machistas. No sienten compasión por ellas. Y hablo del término «compasión» en sentido humano. No saben entender su sufrimiento en manos de otros hombres. Y, por tanto, no pueden sentir el problema como propio.

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Hacia un 25 de noviembre y HARTAS!!!

         Solo faltan unos días para conmemorar, de nuevo, el 25 de noviembre, Día Internacional contra las violencias hacia las mujeres. Y de nuevo, hemos de manifestar que estamos HARTAS de tantas violencias como se ejercen contra nosotras.

         HARTAS de que nos asesinen por ser mujeres. En lo que llevamos de año han sido asesinadas, según la web feminicidio.net, 69 mujeres y niñas hasta el 07/11/2021. Mujeres asesinadas por feminicidio íntimo o no, por el hecho de ser mujeres. Y después nos intentan vender que el hecho de ser mujer es solo un sentimiento. Lo será paralas chupiguays, pero no para las más de mil cien mujeres (1.118 a fecha de hoy) asesinadas por ser mujeres desde que se comenzaron a contar este tupi de asesinatos (que no muertes) en 2003.

         HARTAS por no comprender que más de mil cien mujeres que quedaron sin voz y sin vida por haber nacido mujeres y haberse tropezado en sus vidas con asesinos malnacidos que las creyeron de su propiedad y, por ello, con el derecho de asesinarlas.

         HARTAS por saber que cada cuatro minutos se viola en el Estado Español a una mujer según el propio Ministerio del Interior y que se sigue sin implementar la educación afectivo sexual en las aulas y en los curriculums de los centros educativos, incluso de infantil.

         HARTAS de que la pornografía en abierto sea la escuela en donde nuestra juventud se está educando sin que los Ministerios afectados (consumo, educación, igualdad, derechos sociales, etc.) intervengan y prohíban ese tipo de publicaciones en abierto. Publicaciones a las que acceden nuestros jóvenes, cada vez más jóvenes y copian toda la violencia que se ejerce contra las mujeres en sus primeras relaciones. Y ellas sin alternativa por, precisamente, falta de referentes por falta de educación afectivo sexual y emocional.

         HARTAS de comprobar cómo las violaciones en grupo van aumentando sin que se tomen medidas para frenarlas y que, además, las sentencias patriarcales sean relativamente livianas respecto del dolor causado a las víctimas.

         HARTAS de no poder ir a tomar una copa con tranquilidad por temor a ser drogadas con el fin de ser violadas posteriormente por sumisión química y que, además, los propietarios de algunos locales sean cómplices.

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Descubrimiento

         Seguramente habrá quien piense, cuando lea esto que soy una ignorante. Vale, lo soy, pero también me considero curiosa y gracias a esa mezcla sigo disfrutando mucho con cada aprendizaje.

         ¿Qué por qué cuento esto? Por que hace relativamente pocos días estaba leyendo cosas por Twitter y tropecé con una información que me llevó a leer todo el hilo. Hablaba de cómo mujeres británicas y, después de que su selección de fútbol perdiera la Eurocopa ante Italia, abrían las puertas de sus casas a otras mujeres para protegerlas de las violencias machistas que se iban a generar tras la frustración de haber perdido la Eurocopa de fútbol.

         Me quedé pasmada. Nunca se me había pasado por la cabeza, así en frío, que esto pudiera pasar. Pero pasa y los agresores machistas usan a sus mujeres como saco de boxeo para liberar su frustración, perdiendo por completo el control de la situación ante una simple pérdida de un partido de fútbol. No consigo entenderlo. Igual es que nunca ha habido en mi vida ninguna persona con esa pasión por el fútbol y al mismo tiempo, baja tolerancia a la frustración.

         Esto ilustra a la perfección la esencia misma de las violencias machistas y el mito de las medias naranjas que sustenta al amor romántico. Pero también pone de manifiesto la aceptación generalizada de que nuestras vidas de mujeres son vidas de segunda o de tercera categoría que se pueden usar a conveniencia del agresor, sea este marido, novio, amante, etc.

         La cultura de la violencia de los campos de fútbol va más allá, como, al menos yo he comprobado hace poco. La masculinidad tóxica impuesta y vivida a lo largo de los siglos, sigue vigente en nuestros días. Un poco más disfrazada si se quiere, pero igual de violenta para con las mujeres.

         Y otra evidencia de lo poco que importan nuestras vidas. Se produce un asesinato de un joven por su orientación sexual y las redes arden, surgen manifestaciones espontáneas por todo el Estado, altares en su memoria, reivindicación de su memoria y repetición hasta la saciedad de su nombre, etc. Asesinan a dos mujeres el mismo día y solo se las nombra por las ciudades donde han sido, en el mejor de los casos asesinadas cuando no muertas, algún minuto de silencio en sus comunidades y algún tuit por parte de altas responsable de igualdad. Nada más. Judicialmente se investigará, faltaría más, pero ni arden las redes, ni se reivindica su memoria, ni manifestaciones espontáneas. Nada.

         El patriarcado y sus correligionarios posmodernos chupi guays, junto con un capitalismo salvaje están consiguiendo naturalizar esas muertes, adormecer conciencias para que, como el título de la película que interpretaba la gran Bardem, “Nadie se acordará de nosotras cuando hayamos muerto”.

         Solamente el movimiento feminista radical, el que va a las raíces de los problemas, sigue denunciando las violencias machistas y exigiendo reformas de calado a nivel social y jurídico para proteger las vidas de las mujeres ante sus agresores y asesinos que duermen con ellas. Solo las feministas, como hicieron las británicas, claman y abren puertas para proteger a nuestras hermanas de las agresiones de quien dijo amarlas y protegerlas. A ellas y a sus criaturas, claro.

         Desde el feminismo exigimos respeto y una vida sin ningún tipo de violencias. Desde el feminismo denunciamos las actuales políticas de un Ministerio que no atiende las necesidades de las mujeres. Que no ha escrito ni una sola letra ni ha trabajado ni un solo minuto en la abolición de la prostitución, dejando en situación de esclavitud sexual y de violencia extrema a decenas de miles de mujeres y en un limbo la reproducción reproductiva de la compraventa de criaturas a través de los vientres de alquiler. Un Ministerio que no ha legislado ni una sola letra sobre educación sexoafectiva de nuestras criaturas y que está permitiendo que la pornografía sea la escuela de nuestra niñez y adolescencia. Una pornografía que violenta los cuerpos de las mujeres e incluso niñas y que sigue creciendo exponencialmente basándose en la violencia sexual sobre las mujeres.

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Contra la explotación sexual

        Esta semana pasada conmemoramos el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Mujeres, Niñas y Niños. Hemos de recordar que la trata de personas para su explotación sexual es el tercer negocio ilícito en el mundo, por detrás del tráfico de armas y del de drogas, y se calcula que mueve alrededor de 35.000 millones de dólares al año. No es poca cosa, desde luego…

Utilizar el cuerpo de las mujeres y las criaturas como materia prima, como podemos ver, es bastante lucrativo para los proxenetas. Pero deja a las mujeres prostituidas en situación de vulnerabilidad absoluta y con una salud bastante vulnerable también.

El Gobierno se ha declarado en varias ocasiones abolicionista, pero hasta el momento no se ha movido nada en este sentido. Solo una recomendación desde el Ministerio de Igualdad de cerrar los prostíbulos durante la pandemia y que, además son competencias de las Comunidades Autónomas. Insisto, hasta ahora, los hechos brillan por su ausencia.

No nos vale solo con una ley contra la trata de personas con fines de explotación sexual. Exigimos una ley integral abolicionista de la prostitución que contemple acciones punitivas contra los puteros y proxenetas y acciones claras, concretas y concisas para las mujeres en situación de prostitución. No nos vale con palabras que se lleva el viento y por eso insisto en lo de acciones claras, concretas y concisas.

Si con la Ley Orgánica 1/2004 sobre medidas de protección contra la violencia de género, quedaron asuntos sin rematar y sobre todo, sin desarrollar y así siguen después de dieciséis años, con todo el trabajo de sensibilización y pedagógico realizado por el movimiento feminista en estos años, que no por las administraciones, sobre todo con las del PP, no quiero ni imaginar qué pasará ni no se afronta este problema desde la raíz, y desde luego, pensando en las mujeres prostituidas…

Socialmente existen demasiadas complicidades con el mundo de la prostitución como para que se pongan parches. Y como dice mi amiga Laura Nuño, se ha prohibido la publicidad del tabaco y del alcohol, ¿Por qué no se hace lo mismo con la prostitución? Y este es solo un ejemplo.

Si tenemos en cuenta que la prostitución en sí misma es una violación por dinero, entenderemos las secuelas que puede dejar en estas mujeres y niñas, mayoritariamente, que se las viole numerosas veces al día y sin la menor posibilidad de escapatoria de sus agresores. El nivel de sometimiento debe ser el equivalente al miedo que puedan sentir a que los proxenetas dañen a sus seres queridos en caso de intento de escapada de la situación. Y como sabemos, el miedo es una potentísima arma para someter y mantener el poder. Más

Referencias y referentes

         Con esto del progresivo borrado de las mujeres que pretenden las transgeneristas y su brazo político, el Ministerio de Igualdad es, si cabe más necesario que nunca dar referencias de mujeres a las niñas y niños que vienen detrás.

Y digo que es más importante si cabe, porque han de conocer que las mujeres hemos estado desde siempre y hemos contribuido con nuestros trabajos y saberes a mejorar las condiciones de vida de la población en general. Yo soy de las que estudiaron la Educación General Básica (EGB) y recuerdo que, aparte de la señora Curie, no aparecía ninguna mujer en los libros de historia. Ni cuando, ya en el BUP se nos enseñó machaconamente la revolución francesa, se nos mentó por un momento a Olympe de Gouges.

Y recuerdo tener en la última etapa de la EGB tener un profesor de esos que te ayuda a pensar y repensar las cosas y un día le pregunté el motivo por el cual las mujeres no aparecían en los libros de historia cuando sin ellas no se podrían tener hijos. Su respuesta fue demoledora: Estaban realizando las tareas de las casas y siendo buenas amas de casa criando y cuidando de sus vástagos. Así, con una sola frase, liquidó todas las aportaciones realizadas por las mujeres a lo largo de la historia y se quedó más ancho que largo. Eso sí, se las daba de progresista, como no podía ser de otro modo, pues estábamos a finales de los años setenta.

Sé que la cosa ha mejorado mucho con respecto a esos mensajes patriarcales e incluso misóginos que yo recibí, pero me sigue preocupando bastante que, con el pretendido borrado de mujeres, también se borre la genealogía no solo feminista, sino también y pura y duramente los avances producidos. Nuestras criaturas presentes y futuras deben conocer no sólo su procedencia, también las aportaciones que tantas y tantas mujeres han realizado a la sociedad y a lo largo de toda la historia. Su borrado, dejaría en la orfandad a las criaturas y su aprendizaje quedaría gravemente mermado y cuestionado por ser de sesgo patriarcal y machista.

Las mujeres hemos existido desde siempre. Y no, no provenimos de una costilla de Adán y por tanto no se nos ha de considerar inferiores a los hombres. Las mujeres, no solo hemos estado y contribuido a los aportes científicos realizados a lo largo de la historia, sino que además hemos cargado, también a lo largo de la historia con un trabajo añadido que nadie más que el patriarcado nos impuso: Los cuidados de nuestras familias, tanto en el sentido físico, como en el emocional.

Y por supuesto hemos compuesto música, hemos escrito novelas y tratados de botánica, hemos pintado cuadros, esculpido estatuas, inventado cachivaches variados y aportado fuentes de conocimiento en cada momento histórico. Recordemos, por ejemplo, que la inventora del sistema binario que se utiliza para el lenguaje informático fue Ada Byron. Si, la hija del poeta, pero él se llevó la fama y ella solo fue reconocida mucho más tarde. O que fueron mujeres también las que contribuyeron a que la NASA pudiera llegar a la luna. O que el lavaplatos lo inventó una mujer llamada Josephine Cochrane, allá por 1886

Estas aportaciones y muchas más, las realizaron mujeres. No seres con vulva, o seres gestantes, sencillamente mujeres. Con todas y cada una de sus letras M-U-J-E-R-E-S. Más

Borrado de las mujeres

         La compañera de militancia feminista Ángeles Álvarez está sufriendo una campaña de acoso por su posición ante la legislación que el Ministerio de Igualdad pretende aprobar y que, de facto, significa el borrado de las mujeres como sujetos políticos específicos.

La campaña, orquestada por quienes defienden la autodefinición del género con el que vivir sin necesidad de ningún control, solo con la simple decisión individual puede alterar y mucho el orden que conocemos actualmente.

Detrás de esta campaña siguen estando los mismos lobbies que defienden los privilegios patriarcales. O lo que es lo mismo, quienes defienden los vientres de alquiles, la regularización de la prostitución y ahora el generismo a voluntad. Detrás, como siempre, intereses económicos importantes generados a través del sometimiento a cualquier precio de las mujeres.

El sexo existe le pese a quien le pese. Y el pos-modernismo pretende hacerlo desaparecer en aras a mayores beneficios del patriarcado. Pero para ello pretenden borrar a las mujeres y a la teoría que lleva años luchando contra esos beneficios y privilegios que siguen ostentando los hombres a través del doble sistema criminal que tanto les favorece: la gran complicidad existente entre el capitalismo y el patriarcado.

Ahora, con el pos-modernismo y la falta de expectativas por parte de mucha gente joven, aparece el generismo, “casualmente” dirigido por los mismos lobbies de los que hablaba antes.

Las mujeres transexuales han existido siempre y son hermanas en la lucha feminista. Lo que ya no tengo tan claro es donde situar a las autodenominadas “transgéneros” porque estas personas, dicho sea, con todo el respeto, no entienden de luchas colectivas, solo pretenden doblegar voluntades ante su posición individualista y llevar a legislar para que sus deseos sean considerados derechos, por encima de opresiones de clase o de género. Y eso tiene un nombre: Neoliberalismo y siempre es individualista porque todo se compra o se vende dependiendo de los deseos. No existe la lucha colectiva de personas que se sienten oprimidas como clase social o dominadas pon un sistema que cuando naces mujer, si, mujer, te otorga un papel secundario a nivel social y que, gracias al feminismo, a la lucha feminista, hemos logrado suavizar algo.

El desgraciadamente desaparecido Pedro Zerolo, lo dijo hace muchos años, allá por noviembre del 2004, “Las leyes de igualdad llegarán y algunos recordaremos que en los momentos más duros las que nos apoyaron fueron las mujeres”. Y las leyes llegaron. Pocos meses después de esta preciosa entrevista llegó el matrimonio igualitario. Justo en ese mes se aprobó la Ley Orgánica 1/2004 de medidas de protección integral contra la violencia de género. Después vinieron otras.

Pero por lo visto, la memoria de muchos flaqueó y ahora se encuentran entre quienes quieren cambiar las cosas para borrar a las mujeres. Si a esas mujeres que ayudaron a que esas leyes de igualdad fueran posibles y se avanzara considerablemente en la justicia social y se aumentaran derechos de personas que hasta ese momento no los tenían. Más

Las gafas violetas

         Si no tuviera bien colocadas las gafas violetas, a estas horas quizás andaría muy perdida con lo que está ocurriendo socialmente. Y no me refiero solo al permanente intento de criminalización de las manifestaciones del ocho de marzo por parte de la derecha y de la ultraderecha. No, no se trata solo de eso. Como tampoco se trata de ver cómo estas fuerzas políticas pretenden, a voz en grito, embarrarlo todo.

Esta semana ha salido la sentencia de los agresores sexuales de Pozoblanco. De nuevo se ha puesto en evidencia el sesgo masculino de algunas leyes con respecto a las agresiones contra la libertad sexual de las mujeres. No soy jurista y por tanto no voy a analizar la sentencia que seguro que ya ha sido analizada por feministas que entienden mucho más que yo.

Abusar y violar mujeres sigue saliendo muy a cuenta en el Estado Español. Y se va dando a conocer gracias a sentencias “benévolas”, tal y como la califica la Asociación de Mujeres Juristas Themis. Siempre me queda el “consuelo” de pensar que al menos esta mujer ha podido denunciar su agresión, porque son decenas de miles las que son violadas por dinero cada día y que no pueden denunciar a sus agresores, los mismos que pagan por violarlas.

Llevar bien colocadas las gafas violetas me ayuda a poder entender el grado de injusticia social que se ejerce sobre las mujeres y las niñas y a posicionarme claramente en la defensa de nuestros derechos y contra las injusticias y desigualdades que seguimos padeciendo diariamente.

Y, por si faltaba poco, ahora hay quien quiere hacer desaparecer el concepto de mujer como sujeto político en aras a una teoría un tanto pseudocientífica que consagra el género por encima del sexo. Que la inclusión y la diversidad están muy bien, pero esconden un patriarcado y una misoginia feroz hacia las mujeres. Y hay un problema cuando esto no se tiene claro. Y esto también se ve mucho más claro con unas gafas moradas puestas.

Y a veces me pregunto: si todavía nos cuesta identificar el machismo cotidianamente, ¿cómo no nos va a costar su identificación cuando se camufla y justifica detrás de tradiciones, pseudo teorías, micromachismos asentados y camuflados que sufrimos cotidianamente, un sistema prostitucional basado en el beneficio de proxenetas que utilizan el cuerpo de las mujeres como materia prima, u otro nicho de negocio encubierto sobre los llamados asistentes sexuales, o el gran negocio que ha saltado por los aires con la pandemia y que son los vientres de alquiler?

Queda mucho trabajo por hacer, muchas denuncias públicas que realizar, mucha pedagogía pendiente para cambiar las cosas y a veces el desaliento nos inunda, porque comprobamos cómo el patriarcado se cuela por rendijas que creíamos cerradas y hay que volver luchas por esos espacios ya conquistados.

Algunas de las propuestas de ley que se están haciendo desde el Ministerio de Igualdad, me dan mucho miedo, porque significan involución de derechos de las mujeres. Y es descorazonador para las que ya llevamos unos años en esto ver cómo y de nuevo, el patriarcado y sus lobbies de todo tipo se han encumbrado y están a punto de desmontar el concepto tradicional de mujer para cambiarlo por algo que claramente les interesa: mantener sus privilegios, aunque para eso hayan de borrar del mapa el concepto MUJER. Y eso me da miedo, a la par que me crea mucha desazón. Porque no todo vale en nombre del consenso. Hay que legislar para abolir la prostitución que nos envilece socialmente a todo el mundo, mientras se destroza la vida de decenas de miles de mujeres, para que los proxenetas sigan ganando dinero a su costa. Podemos perder una ocasión histórica en ese sentido, pero mucho me temo que unos de los lobbies del patriarcado, el de los proxenetas, se están infiltrando entre quienes han de tomar decisiones y está ganando la partida.

Me pasa igual cuando leo lo de la Proposición de Ley sobre la protección jurídica de las personas trans y el derecho a la libre autodeterminación de la identidad sexual y expresión de género, que me saltan todas las alarmas y me preocupa mucho el tema, porque en el fondo subyace simplemente un “borrado” de las mujeres. Y las mujeres somos y estamos aquí, no se nos puede borrar porque otro lobby patriarcal así lo desee. Estamos y estaremos aquí.

Es posible que después de dos meses y medio de confinamiento total, mi estado de ánimo no sea el óptimo. Pero también este tiempo de silencio me ha permitido reflexionar sobre algunos temas y confirmar que, afortunadamente llevo bien puestas las gafas violetas, de las cuáles ya no creo queme pueda desprender en lo que me queda de vida.

Ben cordialment,

Teresa

 

Abolición ya!!!

         Esta mañana, al despertarme, me encontré etiquetada en un par de entradas en una red social (odio ser etiquetada en las redes) para «colaborar en una especie de caja de resistencia para las mal llamadas «trabajadoras del sexo» y apelando a que quienes tenemos una nómina, nos tocaba ser solidarias con las mujeres que no pueden «trabajar» por el confinamiento.

Al cabo de un rato recibo una notificación por otra red social sobre la reciente detención de siete personas por explotar sexualmente a doce mujeres de origen colombiano en dos ciudades de Andalucía, una de ellas menor de edad, incluso en estos días de confinamiento.

Está claro que la prostitución mueve muchos millones de euros se mire por donde se mire y que los tratantes de personas van a defender sus negocios a capa y espada, aunque sean ilícitos y las mercancías sean personas, mayoritariamente mujeres.

Pero hay algo que no entiendo. Es este tiempo de confinamiento obligatorio, ¿Por qué el Gobierno del Estado no ha decretado, específicamente, el cierre de todos los prostíbulos tanto de carreteras como los que se tienen dentro de las ciudades, así como los pisos donde se sabe que se ejerce la prostitución en pueblos y ciudades?. Han dejado a las mujeres prostituidas y explotadas sexualmente en un limbo jurídico y al albur, como siempre de sus explotadores y de los consumidores de mujeres.

Desde mi punto de vista no se pueden afrontar políticas integrales de igualdad entre mujeres y hombres mientras se aparca el tema de la abolición de la prostitución. Mientras haya una sola mujer víctima de trata con fines de explotación sexual y una sola mujer víctima de violencias machistas de cualquier tipo, incluidas las sexuales, las políticas serán de igualdad, pero me cuestiono mucho que sean feministas.

Y no se trata en absoluto de ir repartiendo carnets de quien es o no es feminista. Nada más lejos de mi intención. Se trata, desde mi punto de vista y sencillamente de mirar por el bienestar del conjunto de personas buscando la equidad entre mujeres y hombres. O dicho de otra manera y con una expresión que está en boga, de no dejar a nadie atrás tal y como ahora (y no solo por la pandemia) se está haciendo con las mujeres prostituidas y victimas de explotación sexual.

El Ministerio de Igualdad no puede seguir mirando para otro lado cuando se sabe donde están siendo explotadas sexualmente estas mujeres. Tampoco puede alegar la «voluntariedad» de estas mujeres cuando están siendo explotadas precisamente valiéndose de su vulnerabilidad económica tanto en sus países de origen como dentro del territorio del Estado Español.

El tan ansiado por el movimiento feminista, Ministerio de Igualdad, no puede ni debe quedarse de brazos cruzados cuando hay mujeres siendo consumidas y tratadas como si de animales se tratara al tiempo que son mercantilizadas para que unos gañanes hagan sus fortunas personales y empresariales.

La abolición de la prostitución tiene que ser un objetivo de esta legislatura política, porque se nos debe a las mujeres, a todas las mujeres y no solo a unas cuantas. Porque mientras se siga permitiendo que los cuerpos de las mujeres sean usados como mercancías de consumo que permitan amasar fortunas ilegales, nadie se puede llamar feminista. Más

La crisis

         En medio de esta crisis sanitaria que significa la pandemia del coronavirus, al parecer, nos volvemos a olvidar de algunos temas no sanitarios, pero para tener en cuenta.

El viernes a mediodía fui a comprar a un supermercado que hay cerca de mi casa. El paisaje que me encontré era desolador, como imagino que en todas partes. Estanterías vacías, gente corriendo a coger la última botella de aceite o el último paquete de macarrones o la última bandeja de carne de pollo. Y mientras las cajeras no daban abasto y tuve la poca delicadeza de preguntar si llevaban así toda la mañana. La pobre mujer me miró y me dijo que llevaban así desde el lunes por la tarde. Había carros que parecían montañas e incluso algunas parejas llevaban un carro-montaña cada uno de ellos.

La cajera hizo un gesto de cansancio mientras esperaba que yo, avergonzada como lo estaba, no atinaba a encontrar la tarjeta para pagar. Justo en ese momento hubo comentarios de «un poco más rápido por favor» y nos miramos la cajera y yo y adiviné sus ganas de llorar por el cansancio y por el abuso de la gente.

Afortunadamente para mí, me fui de inmediato espantada como lo estaba al comprobar cómo el miedo nos convierte a muchas y mucho en seres irracionales y poco humanos.

Al llegar a casa mientras guardaba la compra pensaba en esta mujer y en todas las cajeras de los supermercados, sin guantes ni mascarillas de protección teniendo que pasar  tantas horas aguantando literalmente a energúmenos y energúmenas con miedo y exigencias y además a gente ignorante como yo que pregunta si llevan así toda la mañana cuando en realidad llevan así toda la semana.

No hay ninguna duda de que la valentía y el coraje que está teniendo todo el personal sanitario es encomiable y así se le reconoció el sábado por la noche por parte de la ciudadanía con un enorme aplauso desde los balcones de las viviendas. Pero yo me pregunto ¿Qué pasa con las cajeras de los supermercados, con las señoras empleadas de hogar, con las señoras de la limpieza de centros sanitarios de todo tipo, con las profesionales que están atendiendo a nuestros mayores en centros residenciales o en las residencias de menores, por ejemplo? Sabemos que todas ellas son profesiones feminizadas y que, por el tipo de trabajo de carácter asistencial que realizan, son imprescindibles en estos momentos para atender a la población más vulnerable o a los supermercados. Estas trabajadoras, en demasiados casos sin protección y casi siempre invisibilizadas, son población de mucho riesgo y sin ellas, en estos momentos de crisis, el sistema no funcionaria.

De nuevo la doble opresión de clase (profesiones y oficios habitualmente con salarios bajos y largas jornadas) se une a la opresión de género por su condición de mujeres.

De nuevo la sociedad invisibiliza sus trabajos por tratarse de trabajos relacionados con los cuidados y, como ya sabemos, los trabajos de los cuidados tradicionalmente los han realizado las mujeres. Más

La importancia de las palabras: El ocho de marzo es el Día Internacional de las Mujeres

         Últimamente se da por nombrar a este día de forma acrónima y reduccionista como, simplemente, 8M. Deducimos que todo el mundo sabe cuál es su significado. Y quizás sea así, pero se oculta el verdadero sentido de ese día: las luchas de las mujeres.

También en los últimos tiempos y por diversos motivos la palabra mujer o mujeres, está desapareciendo como sujeto político de algunos discursos incluso de los feministas. Palabras como persona gestante, inclusión e incluso igualdad, ocultan que quienes realmente sienten en sus carnes la desigualdad creada por el patriarcado somos las mujeres.

Al ocultar el sujeto político en las definiciones, resulta mucho menos ofensivo para quien realmente es nuestro objetivo como feministas: La lucha contra el patriarcado que nos oprime. Y el patriarcado, como muy bien sabemos, se camufla de muchas maneras para persistir e inventa nuevos modos para mantener sus privilegios sobre las mujeres y las criaturas. E incluso utiliza formas camaleónicas para contaminarlo todo y camuflarse para no ser distinguido. Incluso utiliza esos camuflajes para introducirse en el debate feminista y así dividirlo, como lleva un tiempo ocurriendo.

El 8 de marzo es el Día internacional de las Mujeres. Lo conmemoraremos en unos días y aunque este año no se ha convocado una huelga feminista por caer en domingo, eso no merma ni un ápice la fuerza de las reivindicaciones feministas sobre las desigualdades y discriminaciones que sufrimos las mujeres. Insisto LAS MUJERES. Y todas las mujeres sin excepción.

Por ser mujeres nos asesinan. Por ser mujeres sufrimos violencias machistas de todo tipo. Por ser mujeres tenemos menos empleo, que no menos trabajo que de eso nos sobra aunque no está retribuido. Por ser mujeres cobramos menos, incluso en las pensiones. Por ser mujeres se nos intenta silenciar, incluso físicamente. Por ser mujeres sufrimos micro y macro machismos. Por ser mujeres no se nos cree cuando afirmamos haber sufrido agresiones. Por ser mujeres se nos viola como símbolo de fuerza y de dominio. Por ser mujeres se nos juzga dentro y fuera de los juzgados de forma patriarcal. Por ser mujeres Se cuestiona nuestras voces en los espacios públicos y privados. Por ser mujeres se nos prostituye y se nos explota sexualmente para ganar pingües beneficios con nuestros cuerpos. Por ser mujeres se nos explora reproductivamente como vientres de alquiler para, también obtener beneficios. Y, si además de ser mujer, sufres alguna diversidad funcional o intelectual, sufres muchísimo más. O si eres una mujer negra se tienen que sumar la, todavía persistente, segregación racial. Por ser mujeres las distintas religiones pretenden, y a veces consiguen, dictar nuestras formas de vivir nuestra sexualidad y nuestra maternidad.

El movimiento feminista siempre ha sido solidario con los movimientos de otras personas que se sentían discriminadas por sus diferencias. Movimientos todos ellos lícitos y que poco a poco han ido consiguiendo sus objetivos y, al mismo tiempo, olvidándose del los objetivos del movimiento feminista. Cuando no, directamente volviéndose en contra del mismo, aunque con un discurso lleno de eufemismos y siempre políticamente correcto. Más

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Alicia Murillo Ruiz

Alicia Murillo Ruiz