Sobre los pitufos y la pitufina

         Es muy curioso ver cómo incluso el corrector me marca como error la palabra “pitufina” pero no la de “pitufos”, en fin, ya sabemos cómo funciona esto de los lenguajes y el genérico masculino. Otra herramienta del patriarcado para la ocultación de las mujeres en los espacios simbólicos de la creación del pensamiento.

         Esta semana, y no recuerdo exactamente donde, escuché un argumento que me hizo reflexionar. El argumento en cuestión era el siguiente: Si observamos el mundo de los pitufos están muchos representados como, el “abuelo pitufo”, “fortachón”, “vanidoso”, “gruñón”, “granjero”, etc. pero en cambio solo en 1966 apareció una pitufina que debía representar a todas las formas que en ellos eran diversas. Hemos de recordar que la primera aparición de estos dibujos fue en 1958. “Solo” tardaron ocho años. Nada más…

         A raíz de este comentario tan aparentemente sencillo, mi cabeza comenzó a dar vueltas alrededor de eso.

         No haber puesto ninguna pitufina en el universo pitufil, hubiera sido tachado de muy machista, incluso en aquellos años. Y la incluyeron.

         Pitufina fue creada por Gárgamel (el malo) usando arcilla y un hechizo que la hizo malvada, con el fin de que usara sus encantos y provocara los celos y la competencia entre los Pitufos, asegurando su destrucción. La dejó en el bosque y Pitufo Fortachón la llevó a la aldea pitufa, donde hizo travesuras al punto de que nadie la soportaba. ¿Nos va sonando el tema y sus coincidencias? ¿No os recuerda cómo surgió Eva de la Biblia? O no, solo por la forma de aparecer. Pero en realidad se parece mejor a la teóricamente pérfida Lilith. Sigo.

         Es una de las cuatro mujeres de la aldea, pero ella fue la primera en aparecer. Tiene rasgos más delicados que los demás, con el pelo ondulado rubio largo y pestañas largas. Usa un vestido blanco y tacones altos del mismo color. Su interés es cuidar y querer a cada Pitufo. Seguimos con los estereotipos femeninos por antonomasia.

         Como vemos en este personaje, asimila todo aquello que se espera de las mujeres para que, desde la más tierna infancia, quede claro la multiplicidad de posibilidades de los varones frente a las limitaciones y perversidad de las mujeres. O, dicho de otro modo, otra forma de violencia estructural social que supone la ocultación de las mismas posibilidades para mujeres y hombres de forma equitativa.

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Miradas más lejanas

         Recientemente, me decidí a leer un libro terriblemente duro. Se trata del libro “Yo no quería ser madre” de Trifonia Melibea Obono Obono una mujer guineoecuatoriana, que es periodista y politóloga, docente e investigadora sobre temas de mujer y género en África.

         En este libro treinta mujeres guineanas toman la voz para denunciar la situación de las personas LGTB en Guinea Ecuatorial. A la per­secución y la violencia social e institucional se suman muchos otros problemas: la falta de información y de referentes, la pérdida del arraigo, el odio interiorizado, el consumo de drogas y alcohol para soportar la marginación… El panorama es todavía más preocupante para las mujeres en una sociedad patriarcal y tribal que las condena a la sumisión, la trata, la explotación sexual y la violencia machista.

Los embarazos y la maternidad para ocultar su condición de lesbianas las llevan a situaciones verdaderamente extremas de supervivencia tanto suya como de sus criaturas.

Como ya dije fue un libro duro de leer, pero necesario para entender demasiadas cosas que no vemos desde nuestra condición, un tanto etnocéntrica del feminismo europeo.

Otro aspecto sobre el que también reflexiono periódicamente es sobre las situaciones de niñas y mujeres jóvenes que son obligadas por sus familias a matrimonios forzados para que dejen de ser una boca más en sus casas sin tener en cuenta ni su crecimiento, ni sus posibilidades humanas. Sin educación y dentro de un sistema patriarcal en donde su opinión carece de importancia, son pasto de todo tipo de violencias por parte de los varones de sus familias tanto padres como maridos o hermanos. Y todo ello sin apenas posibilidades de escapar de ese sistema opresor y asesino en demasiadas ocasiones.

La mutilación genital femenina es otra consecuencia del patriarcado más salvaje y que condena a las mujeres, como poco a una vida sin placer y en demasiados casos quedan condenadas a situaciones de infecciones, enfermedades crónicas y sufrimientos indecibles a lo largo de sus vidas sean estas largas o cortas.

Sólo son tres aspectos de un patriarcado feroz que no considera la vida de las mujeres como vidas útiles más allá de los servicios que les puedan prestar y los cuidados que les puedan brindar tanto a ellos como a su descendencia.

Vidas sin valor, vidas usables o prescindibles, vidas castigadas por haber nacido mujeres en unas sociedades profundamente machistas.

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No es patologización

         Hay gente que cree que seguir pensando que la correcta aplicación de la Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas es promover la patologización de las personas transexuales.

         En dicha ley se explica el procedimiento mediante el cual se puede llevar a cabo el cambio del nombre propio de la persona, a efectos de que no resulte discordante con su sexo registral.

         Es su artículo 4 el que especifica los requisitos para acordar la rectificación. Y justo en ese artículo habla de “informe de médico o psicólogo clínico, colegiados en España o cuyos títulos hayan sido reconocidos u homologados en España” y que deberá hacer referencia a una serie de aspectos más o menos concretos.

         Bien, vamos a analizar otra serie de procedimientos en los cuáles nadie cuestiona la necesidad de informes de médicos.

         Cuando cada comunidad autónoma regula su legislación específica sobre la concesión de los grados de discapacidad o diversidad funcional a las personas solicitantes, habitualmente incluso en las revisiones de grado a petición de quienes las solicitan, son obligatorias las revisiones médicas por parte de los servicios acreditados para dichas concesiones o revisiones de grado. Incluso a la solicitud se debe acompañar cualquier informe de su médico o médica de atención primaria o del especialista en cuestión. Y la solicitud se puede realizar por temas físicos o psicológicos, lo que puede incluir informes de los especialistas en dicha materia. Después el Servicio de Valoración competente resolverá si se ha de realizar otra valoración o, si es muy evidente, no es necesaria y se adjudica un determinado grado de discapacidad o de diversidad funcional a la persona solicitante. Pero si dicho grado adjudicado no llega al 33% no se tiene ningún tipo de beneficio. Con lo cual una persona puede tener la condición de discapacitada o con diversidad funcional, pero sin beneficios. Eso sí, aquellas que obtengan un grado igual o superior al 33% deberán acreditar con su tarjeta o resolución administrativa, dicha condición para cualquier efecto que deseen.

Y yo me pregunto, ¿Esas revisiones con objeto de dar unos beneficios a personas que sufren física o psicológicamente, y que puedan acceder a beneficios sociales e incluso fiscales, es patologizarlas? Creo que más bien es lo contrario. Es poner a su disposición una serie de mecanismos y acciones positivas que les ayuden en su día a día. Pero no se patologiza a nadie, sencillamente servicios médicos acreditados por cada comunidad autónoma certifican que esas personas merecen esa consideración en base a sus situaciones físicas o psicológicas.

Otro ejemplo de lo que pretendo decir.

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Posmodernismo en las izquierdas

         Desde hace unos años asistimos a un lento pero insistente intento de adoctrinamiento por una parte de la sociedad, en general económicamente pudiente, que bajo el paraguas de la defensa de “sus” derechos, va minando los derechos de otras personas y, muy en concreto, los de las mujeres.

         Shangay Lily los denominaba con acierto “Gaycapitalistas”. Son quienes confunden sus deseos con derechos que deben ser conquistados. Son quienes habitualmente se “olvidan” de los derechos de las mujeres lesbianas o quienes reivindican que su deseo de paternidad sea convertido en derecho, aunque ello implique la explotación reproductiva de mujeres vulnerables económicamente hablando.

         Son también, quienes han convertido la expresión “inclusión” en un coladero de despropósitos como el movimiento transgenerista, que no transexual. Tienen la capacidad de utilizar un neolenguaje que lo confunde todo baja el falso pretexto de la reivindicación de sus derechos, cuando en realidad lo que pretenden es confundir derechos con deseos y convertir estos últimos en legislación, pese a que sea a costa del borrado de las mujeres.

         En su neolenguaje no existe la palabra mujer. La están borrando porque para estas personas, el sexo no existe y, por tanto, las mujeres como tales y biológicamente hablando, no existimos. Y, como consecuencia nuestros espacios seguros, han de ser compartidos con quienes se “sienten” mujeres, aunque hayan sido violadores o agresores machistas. Para esta gente, su deseo prima sobre nuestros derechos.

         Y lo peor de todo es que sus tentáculos han llegado hasta el Gobierno del Estado y llevan camino de conseguir que se legisle para que sus deseos se conviertan en leyes, aunque para ello se tengan que sacrificar derechos de más de la mitad de la población que somo las mujeres y las niñas. Es una nueva cara del rancio patriarcado de toda la vida ahora disfrazado de posmodernismo.

         Hace años, en mis primeros años de estudio de feminismos e igualdad, tuve maravillosas maestras, pero entre ellas quiero mencionar a una que, precisamente por su procedencia y militancia progresista y comprometida socialmente, dijo una frase que se quedó en mi corazón y en mi mente. Ella es Laura Nuño y nos dijo aquella, al menos para mí, frase mágica:

“El machismo no entiende de derechas o de izquierdas. El machismo solo entiende de privilegios de los hombres sobre las mujeres. En la izquierda, por tanto, existe el mismo machismo que en la derecha”.

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Basta de acosos!!!

Me parece impresentable el acoso al que someten algunas personas, gente defensora de la pseudo teoría queer, a mujeres feministas. Personas que se han caracterizado por su defensa a ultranza de los derechos de personas homosexuales, transexuales e intersexuales.

De verdad que me cuesta creer que, en los tiempos en los que vivimos estas cosas sigan ocurriendo con personas con demostrada trayectoria de la defensa de los derechos humanos de todas las personas, más allá de su orientación sexual.

Descubro, ojiplática, que la gente que defiende esa pseudo teoría no se contenta con inundar las redes sociales cuestionando el feminismo radical (el que va a la raíz de los problemas que originan las desigualdades, o sea el género y que desea abolirse por el feminismo), sino que además se han institucionalizado a través del elemento político que debería defendernos a las mujeres ya las criaturas: el Ministerio de Igualdad.

La ministra llora el 25N, pero da alas a quienes pretenden borrarnos a las mujeres y a nuestros problemas específicos como mujeres.

No somos seres gestantes. Ni “privilegiadas cis”. Ni “vulvas parlantes”. Ni un largo etc. Somos MUJERES, nacidas mujeres y criadas, desgraciadamente en muchos casos, como mujeres. Nuestro sexo es el de mujer y somos muchas las que no queremos renegar de él.

Vengo de luchas sindicales y políticas en las que siempre he defendido los derechos de las personas, trabajadoras o no que fuesen homosexuales, transexuales o intersexuales. Cuando se aprobó el matrimonio igualitario, su defensa a ultranza me costó la relación con una persona a la que, a pesar de la distancia, siqo queriendo.

Pero todo ello y la defensa del NO BORRADO DE LAS MUJERES, no nos convierte en tránsfobas. Somos feministas y el feminismo incluye la defensa de los derechos de todas las personas.

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Los micromachismos no reconocidos

         Según la definición que le dio Luis Bonino en 1990, los micromachismos son grosso modo, prácticas de dominio y violencia hacia las mujeres que suceden en la vida cotidiana. Con el prefijo “micro” hace alusión a lo que es casi imperceptible, lo que se encuentra en el límite de la evidencia, pero sin llegar a serlo.

         Son, como indicó Bonino, violencias hacia las mujeres, aunque, como lo son de baja intensidad, pasan bastante desapercibidas y, cuando lo indicas a algún hombre lo que está haciendo, reaccionan bastante mal e incluso te tachan de radical y extremista, de querer criminalizarlos, etc.

         Pero ocurren cada día y en todo tipo de relaciones, no solo en las de pareja. Sin ir más lejos, toda la polémica generada por unas desafortunadas declaraciones del Dr. Fernando Simón hacia las enfermeras, no es ni más ni menos que eso, una forma de micromachismo. Afortunadamente el Dr. Simón así lo entendió y rápidamente se disculpó ante el colectivo. Además, reconoció lo mucho que le queda por eliminar esos posos que todavía impregnan su personalidad y se comprometió en seguir trabajando para eliminarlos.

Este es un ejemplo de un señor conocido que se ha atrevido a pedir disculpas públicamente sin que le duelan prendas. Pero en absoluto es lo habitual.

Sin ir más lejos, esta semana quedé a tomar café con un conocido que conoce bastante bien mi trayectoria feminista y con quien ya tuve un pequeño rifirrafe hace un tiempo precisamente por negar esos micromachismos en otro ámbito. Este hombre, que parece que estuviera esperando a que yo hablara para cortarme y hablar incluso más alto, demostró no solo una gran falta de respeto hacia mi como persona, sino también cuán profundas son sus raíces machistas y cómo de arraigadas se encuentran. El día que con más calma hable con él se lo voy a indicar y sé que se va a molestar profundamente, pero he de hacerlo para que intente no hacer lo mismo con otras mujeres.

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Otras formas de violencia machistas

         Dentro de algo más de una veintena de días conmemoraremos el Día Internacional contra la Violencia hacia las mujeres. Concretamente será el 25 de noviembre. Y, como cada año, aparecerán datos y más datos sobre las violencias que se ejercen contra las mujeres y también, y es justo decirlo, contra las criaturas.

         Su conmemoración es necesaria para seguir sensibilizando a la población en general, pero también ha de servir para que, quienes siguen negando que las violencias específicamente machistas existen, aprendan a distinguir en sus discursos esos tipos de violencias.

         A pesar del trabajo realizado por el movimiento feminista en las últimas décadas, hay que seguir realizando tareas de pedagogía para ir definiendo estos tipos de violencias y, de ese modo, caminar con paso firme hacia su erradicación.

         En este tiempo de estudios, intervenciones, sensibilización, movilizaciones, etc. no han faltado los traspiés ni las involuciones. Y ahora parece que nos encontramos en uno de esos momentos.

         A la gente negacionista de las violencias machistas se unen aquellas gentes que niegan el sexo y buscan satisfacer su deseo de un género autoasignado, mayoritariamente hombres que, al reasignar su género, pueden acabar ocupando espacios de seguridad para las mujeres y agredirlas. Estamos hablando de baños públicos, módulos penitenciarios específicos para mujeres en los cuáles su integridad física está garantizada, etc. Y todo ello con permiso de las actuales dirigentes del Ministerio de Igualdad.

         Buscar el enfrentamiento entre el feminismo y el colectivo transexual es una estupidez porqué, al menos con la información que manejo, sus reivindicaciones han ido de la mano hasta que el movimiento transgénero ha irrumpido con fuerza buscando el enfrentamiento y que sus reivindicaciones (recordemos, sus deseos) sean convertidos en ley, pasando por encima de las mujeres, a quienes pretenden borrar como sujeto político específico. Una neolengua está haciendo correr ríos de tinta con ese objetivo. Las amenazas e insultos a quienes pretendemos desnudar esos objetivos de borrado de mujeres y hablamos de abolición del género como elemento opresión y de dominación hacia las mujeres, son constantes en las redes y de una violencia inusitada.

         Esto, también es violencia machista, porque se ejerce contra las mujeres por haber nacido mujeres. Y es denunciable. Porque los deseos, son deseos y el sexo es el sexo con el que una persona nace. Es algo biológico que permite construir una anatomía completa de ese ser humano en base a su sexo biológico.

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Frustración

         A veces, desgraciadamente en demasiadas ocasiones, cuando una mujer llega a ocupar cargos de responsabilidad, creemos que por ser mujer atenderá con mayor sensibilidad los problemas que nos afecta por haber nacido mujeres como las desigualdades sociales, laborales, etc.

         Olvidamos en esos momentos que todas y todos hemos sido socializados por un patriarcado feroz que nos mandata qué es ser mujer y cómo comportarse y qué es ser hombre y cómo vivirlo. La socialización diferenciada actúa sutilmente para indicarnos qué se espera de nosotras y de ellos, sin apenas márgenes.

         Y, por eso mismo, algunas personas confunden ser mujer con ser feminista y les exigen a las mujeres que están en el ámbito público un mayor esfuerzo que a los hombres. Y no, eso tampoco es justo.

         Para tomar realmente consciencia de lo que significa la opresión por ser mujer, por haber nacido como mujer hay que dedicar tiempo y esfuerzo para el análisis sociopolítico actual y también el histórico. La opresión por haber nacido como mujer se remonta a muchos siglos, decenas de siglos atrás y, por tanto, no es casual que pervivan situaciones de desigualdad derivadas de los privilegios que el patriarcado otorga a los hombres.

         Las actuales corrientes posmodernistas que pretenden legalizar la prostitución, los vientres de alquiler y la autodeterminación del género por simple decisión personal son, desde mi punto de vista nuevas estrategias patriarcales para seguir manteniendo sus privilegios. Pero ahora con el agravante de que además persiguen el borrado de las mujeres como sujetos políticos específicos para pasarlas a objetos de consumo a todos los niveles. O lo que es lo mismo, misoginia en estado puro.

         Y me resulta especialmente triste y frustrante ver cómo algunas mujeres al frente de instituciones importantes se hacen eco de estas tesis posmodernistas que pretenden el borrado de las mujeres y la negación del concepto “sexo”, con todo lo que ello conlleva, para erigirse en adalides de las libertades. Y hoy no estoy pensando solo en el equipo del Ministerio de Igualdad que ya comienza a utilizar los datos de manera interesada y en parte falsaria. Estoy pensando también en Barcelona y en su alcaldesa.

         Mujeres que se han doblegado a los intereses de los lobbies patriarcales de proxenetas que controlan el negocio ilícito de la trata de personas con fines de explotación sexual y la pornografía, y a quienes pretenden lucrarse con los cuerpos de las mujeres a través de la explotación reproductiva.

         Y todo ello sin contar que desde sus respectivas instituciones están intentando aleccionar a niñas y niños sobre la autodeterminación de su género, mediante la pseudo teoría queer. A estas criaturas, les pueden estar causando perjuicios a lo largo de su vida además de convertirlos en presas fáciles para los pederastas que consideran esta teoría que los exculpa de sus problemas, una bendición para sus propósitos. Y a las niñas y los niños víctimas inocentes, pues ya si eso, los pensamos otro día.

         La frustración que, como feminista siento, es infinita. Pero también son infinitas las ganas de combatir estas actitudes promovidas por mujeres en las que confié y que han demostrado que no son feministas, puesto que no trabajan para mejorar las condiciones de vida de tantas mujeres oprimidas por la explotación sexual y la reproductiva. Como tampoco lo han demostrado pese a que una ostente la representación del Ministerio de Igualdad y la otra tenga, dentro de la Comisión de Gobierno, toda un área denominada “Área de Derechos Sociales, Justicia Global, Feminismos y LGTBI”. De esta área dependen varias concejalías, pero ninguna de ellas es de feminismos.

Por otra parte, el feminismo y la defensa de los derechos de las personas del colectivo LGTBI, en demasiadas ocasiones han ido de la mano, pero precisamente en este momento, una parte del colectivo LGTBI está a favor del borrado de las mujeres como sexo femenino y eso es bastante peligroso, al menos desde mi punto de vista. Y también es contrario a la esencia del pensamiento feminista.

         Por eso, sin pretender ser nadie que reparta carnés de quien puede ser o no feminista, creo que estas dos mujeres que ostentan altas representaciones están fallando a las mujeres en su conjunto y a la infancia, poniéndoles en el punto de mira de algunos depredadores sexuales.

         Como decía antes, siento frustración, pero también sigo teniendo fuerzas para alzar mi voz y defender los derechos de las mujeres y la infancia contra el borrado que se pretende y contra las consecuencias que, de aprobarse leyes de autodeterminación de género, lleven aparejados nuevos tipos de violencia hacia las mujeres y las criaturas.

         Pese a la frustración, seguiré muy pendiente y alzando la voz. ¿Y tú, qué vas a hacer?

Ben cordialment,

Teresa

11 de octubre: Día Internacional de la Niña

         “El 19 de diciembre de 2011, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución, la 66/170 que declaraba el 11 de octubre como Día Internacional de la Niña y, de ese modo, reconocer los derechos propios que les asisten a las mismas y los desafíos únicos a los que se enfrentan en todo el mundo, así como promover su empoderamiento y el cumplimiento de sus derechos humanos”[1]

         Como vemos solo hace apenas diez años que la ONU reconoció los derechos específicos de las niñas y los problemas, también específicos que padecen las mismas.

         Este año en el Estado Españolse ha querido hacer hincapié en el acoso que sufren las niñas y adolescentes en las redes sociales. Por lo visto es un tema que, de forma generalizada, sufren nuestras menores en plena era de avances digitales.

Pero este problema, aún siendo grave, no creo que sea el peor de los problemas a los que se enfrentan las niñas del mundo. Voy a poner solo unos ejemplos.

En algunos países sobre todo de África, a las niñas se las sigue mutilando genitalmente y de varias maneras por cuestiones que poco tienen que ver con la salud y mucho con el patriarcado y la cultural tradicionalmente patriarcal en la que viven y se desarrollan. Esta mutilación condicionará el resto de sus vidas y su salud integral y no solo la sexual y reproductiva. Y se las mutila por ser niñas, puesto que a los niños no se les mutila de ese modo.

También en algunos países de las zonas más pobres del planeta, a las niñas se les impide una instrucción adecuada, para destinarlas a proveer de agua a la familia o comunidad, mientras los niños sí van a la escuela. También se ven obligadas a ejercer de cuidadoras de sus hermanas y hermanos más pequeños mientras sus madres y padres trabajan de sol a sol para poder alimentarles. Y es en ellas, en las niñas sobre las que recaen no solo el cuidado de sus hermanas y hermanos menores, también las tareas domésticas que sus madres no pueden realizar.

En algunas zonas del sudeste asiático principalmente, las niñas son vendidas como esclavas sexuales a proxenetas que las explotan noche y día sin tener en cuenta ni su edad, ni su proceso de crecimiento físico e intelectual. Así, mantiene prostíbulos abiertos con estas menores por quienes nadie se preocupa de su bienestar más allá de ser meras materias primas sobre las que construir negocios ilícitos.

También están los matrimonios forzados con niñas que son obligadas a contraer matrimonios concertados entre las familias, con todo lo que ello conlleva para su crecimiento a todos los niveles. O, lo que es lo mismo, el abandono de su condición de niña, para convertirse en esposa, con todo lo que ello conlleva.

Tampoco nos podemos olvidar de los abortos selectivos al conocer que la mujer estaba embarazada de una niña, por considerarlas de mucho menor valor que los niños y por tanto se practican esos abortos selectivos que han impedido a centenares de miles de niñas, incluso llegar a nacer.

Y después están las niñas robadas o secuestradas por bárbaros que las utilizan como bombas humanas sin que les importe nada ni su vida ni absolutamente nada de ellas.

De nuevo, la ONU llega tarde cuando de la vida de las mujeres y las niñas se trata. De nuevo, sin apenas llegar a los diez años, sigue habiendo mucha gente que desconoce la conmemoración de este Día Internacional y eso impide poder llevar a cabo campañas de sensibilización para la protección de los derechos específicos de las niñas y del reconocimiento de los problemas específicos a los que se enfrentan.

En el Estado Español desconozco los datos, pero creo que no existen políticas específicas para las niñas y, aparte del Alto Comisionado para la lucha contra la Pobreza Infantil, no he encontrado ningún organismo público que se ocupe de las niñas específicamente. Aunque en este Ministerio, con tanta diversidad y tantas gaitas, no me extraña nada y tampoco me extrañaría nada que, de nombrar a alguna persona responsable, lo fuera de “les niñes”, engullendo de ese modo los derechos específicos de las niñas por ser niñas. Así y de paso, las borraban del todo del mapa de reivindicaciones feministas que es lo que andan buscando. En fin…Y luego se atreven a llamarse “Ministerio de feministas” …vivir para ver.

Como hemos visto, este Día Internacional de la Niña sigue siendo poco conocido y, por tanto, su reivindicación dentro de las políticas transversales de la infancia en su conjunto tiene muy poco peso específico y, por eso, su impacto en la vida de las niñas sigue siendo deficitario a todas luces.

No podemos educar a quienes ya forman parte de algo más de la mitad de la población en el analfabetismo de sus propios derechos específicos. Las niñas tienen esos derechos y se los hemos de garantizar. Y lo hemos de hacer con todas las niñas del mundo, más allá del lugar de su nacimiento, cuando acaben por nacer.

Sin ese compromiso seguiremos construyendo unas sociedades marcadas por la uniformidad patriarcal y negando derechos a la mitad de la población infantil que serán las ciudadanas del futuro. Y eso me parece a todas luces injusto.  

Pongámonos a trabajar por el futuro de esas niñas desde su presente con sus derechos intactos para construir futuras ciudadanas libres y empoderadas.

Ben cordialment,

Teresa


[1] Texto extraído de la Web de la ONU: https://www.un.org/es/observances/girl-child-day

Contra la explotación sexual

        Esta semana pasada conmemoramos el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Mujeres, Niñas y Niños. Hemos de recordar que la trata de personas para su explotación sexual es el tercer negocio ilícito en el mundo, por detrás del tráfico de armas y del de drogas, y se calcula que mueve alrededor de 35.000 millones de dólares al año. No es poca cosa, desde luego…

Utilizar el cuerpo de las mujeres y las criaturas como materia prima, como podemos ver, es bastante lucrativo para los proxenetas. Pero deja a las mujeres prostituidas en situación de vulnerabilidad absoluta y con una salud bastante vulnerable también.

El Gobierno se ha declarado en varias ocasiones abolicionista, pero hasta el momento no se ha movido nada en este sentido. Solo una recomendación desde el Ministerio de Igualdad de cerrar los prostíbulos durante la pandemia y que, además son competencias de las Comunidades Autónomas. Insisto, hasta ahora, los hechos brillan por su ausencia.

No nos vale solo con una ley contra la trata de personas con fines de explotación sexual. Exigimos una ley integral abolicionista de la prostitución que contemple acciones punitivas contra los puteros y proxenetas y acciones claras, concretas y concisas para las mujeres en situación de prostitución. No nos vale con palabras que se lleva el viento y por eso insisto en lo de acciones claras, concretas y concisas.

Si con la Ley Orgánica 1/2004 sobre medidas de protección contra la violencia de género, quedaron asuntos sin rematar y sobre todo, sin desarrollar y así siguen después de dieciséis años, con todo el trabajo de sensibilización y pedagógico realizado por el movimiento feminista en estos años, que no por las administraciones, sobre todo con las del PP, no quiero ni imaginar qué pasará ni no se afronta este problema desde la raíz, y desde luego, pensando en las mujeres prostituidas…

Socialmente existen demasiadas complicidades con el mundo de la prostitución como para que se pongan parches. Y como dice mi amiga Laura Nuño, se ha prohibido la publicidad del tabaco y del alcohol, ¿Por qué no se hace lo mismo con la prostitución? Y este es solo un ejemplo.

Si tenemos en cuenta que la prostitución en sí misma es una violación por dinero, entenderemos las secuelas que puede dejar en estas mujeres y niñas, mayoritariamente, que se las viole numerosas veces al día y sin la menor posibilidad de escapatoria de sus agresores. El nivel de sometimiento debe ser el equivalente al miedo que puedan sentir a que los proxenetas dañen a sus seres queridos en caso de intento de escapada de la situación. Y como sabemos, el miedo es una potentísima arma para someter y mantener el poder. Más

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Alicia Murillo Ruiz

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