Lo que nos queda por hacer todavía…

        Esta semana he vivido una situación de machismo en toda regla y, aunque no voy a dar detalles, quiero reflexionar sobre la teoría y la práctica del feminismo.

         Como es sabido llevo más de veinte años escribiendo sobre feminismo y sobre cómo las violencias machistas de todo tipo inciden sobre la vida de las mujeres. Y también y sobre todo en cómo el sistema patriarcal difumina esas violencias para que sean difícilmente detectables socialmente y, por tanto, justificables a la vista del conjunto de la ciudadanía.

         Pues bien, ante la situación vivida, mejor dicho, sufrida, le explicaba a un par de personas que era una situación de mantenimiento de privilegios machistas ante la posibilidad de sentirse amenazado. Nadie lo veía de esa manera. Veían hostilidad, arrogancia, etc, pero no machismo. Alucinaba.

         El incidente o, mejor dicho, el cúmulo de incidentes me hizo reflexionar sobre en cómo el feminismo ha de seguir haciendo intervención de forma cotidiana para que las conciencias de mujeres y hombres se vayan abriendo. Unas para detectarlo en la parte más sutil e incluso en forma de micromachismos cotidianos y los otros para revisarse y revisar comportamientos propios y ajenos.

         Cuando se lo explicaba a una compañera amiga, su respuesta totalmente honesta fue la de “seguramente tengas razón, pero yo no lo veo”. Y le agradezco esa honestidad porque me lleva a revisar esa parte de tolerancia que seguimos teniendo con esos comportamientos sutiles de dominación y de supremacismo masculino y machista.

         Están ahí y se justifican casi siempre. Da igual que sean parejas, amigos, compañeros, coincidentes laborales, etc. Están ahí y actúan así, pero cuando se lo haces notar, se enfadan y se lo toman como un insulto como si en realidad les estuviéramos contando una mentira. Y solo se lo hacemos notar para que intenten reaccionar y poner su grano de arena para mejorar este mundo en el que tenemos que convivir mujeres y hombres.

         Me entristece profundamente saber que, pese a los avances realizados en las últimas décadas, en lo diario, en lo cotidiano siguen dándose situaciones que, precisamente por cotidianas, cuestan tanto de desmontar y, por tanto, de visibilizar.

         Pese a los estudios, a las posiciones que se tengan socialmente, se siguen justificando e invisibilizando y eso permite su pervivencia. Porque las violencias machistas pueden ser tan invisibles que no las reconozcamos, pero están ahí.

         No solo es violencia machista la de los golpes físicos. Hay muchos más tipos de violencias machistas: la simbólica, la psicológica, la estructural, etc. Y esas, por más invisibles son más dañinas porque dejan a la víctima con la responsabilidad social de la duda de si lo que vive es lo normal y socialmente aceptado o quizás se lo esté inventando para culpabilizar al agresor. Y lo que es todavía peor, se cuestiona su salud mental.

         Triste muy triste que sigamos sin avanzar en la erradicación de estos comportamientos tan sutiles como dolorosas para las mujeres solo por ser mujeres y que la falta de formación impida la detección de estas situaciones tan dolorosas para tantas y tantas mujeres. Más

Contra la explotación sexual

        Esta semana pasada conmemoramos el Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Mujeres, Niñas y Niños. Hemos de recordar que la trata de personas para su explotación sexual es el tercer negocio ilícito en el mundo, por detrás del tráfico de armas y del de drogas, y se calcula que mueve alrededor de 35.000 millones de dólares al año. No es poca cosa, desde luego…

Utilizar el cuerpo de las mujeres y las criaturas como materia prima, como podemos ver, es bastante lucrativo para los proxenetas. Pero deja a las mujeres prostituidas en situación de vulnerabilidad absoluta y con una salud bastante vulnerable también.

El Gobierno se ha declarado en varias ocasiones abolicionista, pero hasta el momento no se ha movido nada en este sentido. Solo una recomendación desde el Ministerio de Igualdad de cerrar los prostíbulos durante la pandemia y que, además son competencias de las Comunidades Autónomas. Insisto, hasta ahora, los hechos brillan por su ausencia.

No nos vale solo con una ley contra la trata de personas con fines de explotación sexual. Exigimos una ley integral abolicionista de la prostitución que contemple acciones punitivas contra los puteros y proxenetas y acciones claras, concretas y concisas para las mujeres en situación de prostitución. No nos vale con palabras que se lleva el viento y por eso insisto en lo de acciones claras, concretas y concisas.

Si con la Ley Orgánica 1/2004 sobre medidas de protección contra la violencia de género, quedaron asuntos sin rematar y sobre todo, sin desarrollar y así siguen después de dieciséis años, con todo el trabajo de sensibilización y pedagógico realizado por el movimiento feminista en estos años, que no por las administraciones, sobre todo con las del PP, no quiero ni imaginar qué pasará ni no se afronta este problema desde la raíz, y desde luego, pensando en las mujeres prostituidas…

Socialmente existen demasiadas complicidades con el mundo de la prostitución como para que se pongan parches. Y como dice mi amiga Laura Nuño, se ha prohibido la publicidad del tabaco y del alcohol, ¿Por qué no se hace lo mismo con la prostitución? Y este es solo un ejemplo.

Si tenemos en cuenta que la prostitución en sí misma es una violación por dinero, entenderemos las secuelas que puede dejar en estas mujeres y niñas, mayoritariamente, que se las viole numerosas veces al día y sin la menor posibilidad de escapatoria de sus agresores. El nivel de sometimiento debe ser el equivalente al miedo que puedan sentir a que los proxenetas dañen a sus seres queridos en caso de intento de escapada de la situación. Y como sabemos, el miedo es una potentísima arma para someter y mantener el poder. Más

Inicio de curso

Como cada año a mediados de septiembre, vuelvo a estas líneas a intentar aportar mi granito de arena al feminismo actual, con mis reflexiones y mis artículos sobre este maravilloso movimiento que, en algunos momentos, ha sido mi puente de salvación y un puerto donde refugiarme de mis propias tormentas personales.

Este año sufrimos, aparte de la pandemia mundial por el COVID-19 otra igual de importante, al menos para mí, y que pretende ni más ni menos, que el borrado de las mujeres del espacio público.

Siempre he dicho que el patriarcado se reinventa y se camufla para mantener el orden de privilegios que les otorga a los hombres dicho sistema jerárquico de dominación-opresión. Pues bien, en estos momentos existe una gran ofensiva patriarcal a la que el movimiento feminista va a tener que seguir haciendo frente.

Hay grandes frentes abiertos. A saber, mejor dicho, a recordar:

  • La abolición de la prostitución y de la pornografía como formas de violencias extremas contra las mujeres y las niñas. Y por tanto de la trata de personas con fines de explotación sexual
  • La prohibición expresa de la explotación reproductiva de las mujeres en forma de vientres de alquiler.
  • La actividad permanente en la denuncia del borrado de las mujeres que algunos partidos posmodernos y de la pseudo izquierda quieren legalizar al menos en el Estado Español.
  • La mejora en la lucha contra las violencias machistas que, como acabamos de ver en la macroencuesta sobre el tema, constatamos que son unas violencias que no solo no cesan, sino que aumentan. Es necesaria y urgente una reforma de la actual legislación en esa materia, para reforzar la prevención, la educación afectivo sexual en las aulas y la coeducación como sistema que refuerza relaciones humanas simétricas y horizontales además de, por supuesto, no jerarquizadas entre las mujeres y los hombres.
  • La mejora en la investigación sobre la salud específica de las mujeres más allá de los períodos específicos del embarazo y la lactancia. Y también y por supuesto, adecuar la investigación farmacológica a las características específicas de los cuerpos de las mujeres y sus propias fisiologías y metabolismos específicos.
  • Mantener la denuncia sobre la hipersexualización de las niñas desde su más tierna infancia, con fines comerciales o de otra índole, como el soporte a la pedofilia o a los abusos de estas niñas.
  • Por supuesto mantener una actitud absolutamente beligerante con la mutilación genital femenina, no solo en el Estado Español, sino en todo el mundo y combatirla con información, sensibilización y formación en origen.
  • No podemos dejar de mantener las luchas contra las segregaciones laborales horizontales y verticales que sufrimos las mujeres. Así como las brechas salariales e incluso digitales que nos afectan por ser mujeres. Hemos de combatirlas con uñas y dientes cada día.

Seguro que se me “olvidan” ahora y aquí muchos temas. Convencida estoy de ello. Temas como los problemas de las mujeres inmigrantes, las refugiadas, las que tienen diversidad funcional o intelectual, las mujeres negras o las indígenas, y así un largo etc. Pero todas, absolutamente todas, tenemos algo en común: la opresión patriarcal. Más

Referencias y referentes

         Con esto del progresivo borrado de las mujeres que pretenden las transgeneristas y su brazo político, el Ministerio de Igualdad es, si cabe más necesario que nunca dar referencias de mujeres a las niñas y niños que vienen detrás.

Y digo que es más importante si cabe, porque han de conocer que las mujeres hemos estado desde siempre y hemos contribuido con nuestros trabajos y saberes a mejorar las condiciones de vida de la población en general. Yo soy de las que estudiaron la Educación General Básica (EGB) y recuerdo que, aparte de la señora Curie, no aparecía ninguna mujer en los libros de historia. Ni cuando, ya en el BUP se nos enseñó machaconamente la revolución francesa, se nos mentó por un momento a Olympe de Gouges.

Y recuerdo tener en la última etapa de la EGB tener un profesor de esos que te ayuda a pensar y repensar las cosas y un día le pregunté el motivo por el cual las mujeres no aparecían en los libros de historia cuando sin ellas no se podrían tener hijos. Su respuesta fue demoledora: Estaban realizando las tareas de las casas y siendo buenas amas de casa criando y cuidando de sus vástagos. Así, con una sola frase, liquidó todas las aportaciones realizadas por las mujeres a lo largo de la historia y se quedó más ancho que largo. Eso sí, se las daba de progresista, como no podía ser de otro modo, pues estábamos a finales de los años setenta.

Sé que la cosa ha mejorado mucho con respecto a esos mensajes patriarcales e incluso misóginos que yo recibí, pero me sigue preocupando bastante que, con el pretendido borrado de mujeres, también se borre la genealogía no solo feminista, sino también y pura y duramente los avances producidos. Nuestras criaturas presentes y futuras deben conocer no sólo su procedencia, también las aportaciones que tantas y tantas mujeres han realizado a la sociedad y a lo largo de toda la historia. Su borrado, dejaría en la orfandad a las criaturas y su aprendizaje quedaría gravemente mermado y cuestionado por ser de sesgo patriarcal y machista.

Las mujeres hemos existido desde siempre. Y no, no provenimos de una costilla de Adán y por tanto no se nos ha de considerar inferiores a los hombres. Las mujeres, no solo hemos estado y contribuido a los aportes científicos realizados a lo largo de la historia, sino que además hemos cargado, también a lo largo de la historia con un trabajo añadido que nadie más que el patriarcado nos impuso: Los cuidados de nuestras familias, tanto en el sentido físico, como en el emocional.

Y por supuesto hemos compuesto música, hemos escrito novelas y tratados de botánica, hemos pintado cuadros, esculpido estatuas, inventado cachivaches variados y aportado fuentes de conocimiento en cada momento histórico. Recordemos, por ejemplo, que la inventora del sistema binario que se utiliza para el lenguaje informático fue Ada Byron. Si, la hija del poeta, pero él se llevó la fama y ella solo fue reconocida mucho más tarde. O que fueron mujeres también las que contribuyeron a que la NASA pudiera llegar a la luna. O que el lavaplatos lo inventó una mujer llamada Josephine Cochrane, allá por 1886

Estas aportaciones y muchas más, las realizaron mujeres. No seres con vulva, o seres gestantes, sencillamente mujeres. Con todas y cada una de sus letras M-U-J-E-R-E-S. Más

Vergüenzas

         El confinamiento por la pandemia y el uso del poder ejercido por algunos dirigentes políticos ha dejado muchas vergüenzas aireadas.

El exdiputado por Ciudadanos, Marcos de Quinto, hizo un comentario en una red social sobre Irene Montero, ministra de Igualdad, que evidenciaba el rancio machismo del que hace gala cada vez que tiene ocasión y en demasiadas ocasiones disfrazado de chiste maloliente y casposo.

Los privilegios que el patriarcado otorga a los hombres, estos se los toman como derechos naturales, o lo que es lo mismo, derechos con los que se nace por ser hombre y que por tanto pueden hacer los que les venga en gana y opinar lo que les venga en gana con respecto a las mujeres, sus cuerpos y sus palabras o actos.

Ese privilegio constituido por ellos como derecho natural usa a las mujeres para saciar sus apetitos sexuales, quieran estas o no. Se llama violación. Otro ejemplo es el consumo de mujeres dentro de la prostitución sin importar los deseos de las mujeres prostituidas o su propia situación vital. Tengo un deseo, soy hombre, puedo pagar pues voy y lo sacio. Así de fácil. Y así de doloroso al mismo tiempo.

No me cansaré de recordar que los deseos, sobre todo masculinos, no son derechos, son solo eso, deseos que pueden satisfacerse o no pero no son derechos. Por tanto, si una mujer dice NO ha de ser respetada y no forzada ni manipulada con violencias machistas de todo tipo hasta que ceda. Sencillamente no tiene ninguna obligación de satisfacer los deseos del tipo que sean, de otra persona.

Como vengo denunciando hace un tiempo, el patriarcado, con tal de pervivir y mantener sus privilegios se camufla como sea e incluso se infiltra dentro del movimiento feminista para destruirlo desde dentro apoyándose en una pseudo teoría para dividir e intentar dinamitar los logros conseguidos por el movimiento feminista que, a su vez se estaba convirtiendo en demasiado peligroso por su importante ascenso y avance.

Intentar abolir el sexo, desdibujando así a las mujeres, es la nueva estrategia patriarcal. Nos quieren convertir en “personas gestantes”, “progenitor gestante”, “persona con vulva”, etc. y seguimos siendo y viviendo como mujeres. Ni menos ni más que como mujeres.

Personas nacidas con sexo de mujer y socializadas como mujeres y es ahí donde el género entra en acción, puesto que en esa socialización diferenciada es cuando el patriarcado marca las distancias entre lo que es ser mujer y lo que es ser hombre. Por tanto, el género, no deja de ser una construcción social utilizada por el patriarcado para socializarnos en la obediencia debida a lo masculino y la renuncia al “yo” y al “para mi” como mujer y pasar a ser “para los otros” y “de los otros” que son los hombres.

Sólo desde el movimiento feminista se puede parar el avance de ese camuflaje del patriarcado para destruirlo desde dentro. Ya se intentó con la abolición de la prostitución en donde de inmediato aparecieron grupos defendiendo su legalización e incluso un pseudo sindicato que pretendía reivindicar los derecho de las mal llamadas “trabajadoras sexuales”, cuando en realidad son esclavas sexuales al servicio de unos proxenetas que las esclavizan y no les dan tregua.

Estos grupos pro legalización de la prostitución estaban financiados por esos proxenetas que esclavizan y extorsionan a las mujeres que compran en terceros países y en donde la pobreza es extrema.

Pero nada de esto le importa al patriarcado que solo se preocupa de hacer perdurar sus privilegios reconvertidos en derechos naturales en aras a su condición de haber nacido con sexo masculino.

Y eso mismo debe de ser lo que pensó el zafio de Marcos de Quinto para opinar de la manera en que lo hizo de la ministra de Igualdad, Irene Montero. Debió de pensar que en su condición de hombre podía no solo opinar, sino también dar paso a interpretaciones erróneas con la redacción de su tuit.

Y precisamente por eso es tan importante desenmascarar ese machismo disfrazado de chiste malo, porque esconde prejuicios machistas de dominación a las mujeres negándonos nuestros talentos, nuestros saberes, nuestras voces, y nuestras posiciones como iguales en una sociedad que busca ser más justa y con mayor equidad entre hombres y mujeres

En el espacio de una verdadera equidad me encontrarán y, por supuesto en contra de todos los derechos “naturales” emanados de la condición de hombre por el simple hecho de ser hombres.

 

Ontinyent, 21 de junio del 2020.

Teresa Mollá Castells

tmolla@telefonica.net

 

Las gafas violetas

         Si no tuviera bien colocadas las gafas violetas, a estas horas quizás andaría muy perdida con lo que está ocurriendo socialmente. Y no me refiero solo al permanente intento de criminalización de las manifestaciones del ocho de marzo por parte de la derecha y de la ultraderecha. No, no se trata solo de eso. Como tampoco se trata de ver cómo estas fuerzas políticas pretenden, a voz en grito, embarrarlo todo.

Esta semana ha salido la sentencia de los agresores sexuales de Pozoblanco. De nuevo se ha puesto en evidencia el sesgo masculino de algunas leyes con respecto a las agresiones contra la libertad sexual de las mujeres. No soy jurista y por tanto no voy a analizar la sentencia que seguro que ya ha sido analizada por feministas que entienden mucho más que yo.

Abusar y violar mujeres sigue saliendo muy a cuenta en el Estado Español. Y se va dando a conocer gracias a sentencias “benévolas”, tal y como la califica la Asociación de Mujeres Juristas Themis. Siempre me queda el “consuelo” de pensar que al menos esta mujer ha podido denunciar su agresión, porque son decenas de miles las que son violadas por dinero cada día y que no pueden denunciar a sus agresores, los mismos que pagan por violarlas.

Llevar bien colocadas las gafas violetas me ayuda a poder entender el grado de injusticia social que se ejerce sobre las mujeres y las niñas y a posicionarme claramente en la defensa de nuestros derechos y contra las injusticias y desigualdades que seguimos padeciendo diariamente.

Y, por si faltaba poco, ahora hay quien quiere hacer desaparecer el concepto de mujer como sujeto político en aras a una teoría un tanto pseudocientífica que consagra el género por encima del sexo. Que la inclusión y la diversidad están muy bien, pero esconden un patriarcado y una misoginia feroz hacia las mujeres. Y hay un problema cuando esto no se tiene claro. Y esto también se ve mucho más claro con unas gafas moradas puestas.

Y a veces me pregunto: si todavía nos cuesta identificar el machismo cotidianamente, ¿cómo no nos va a costar su identificación cuando se camufla y justifica detrás de tradiciones, pseudo teorías, micromachismos asentados y camuflados que sufrimos cotidianamente, un sistema prostitucional basado en el beneficio de proxenetas que utilizan el cuerpo de las mujeres como materia prima, u otro nicho de negocio encubierto sobre los llamados asistentes sexuales, o el gran negocio que ha saltado por los aires con la pandemia y que son los vientres de alquiler?

Queda mucho trabajo por hacer, muchas denuncias públicas que realizar, mucha pedagogía pendiente para cambiar las cosas y a veces el desaliento nos inunda, porque comprobamos cómo el patriarcado se cuela por rendijas que creíamos cerradas y hay que volver luchas por esos espacios ya conquistados.

Algunas de las propuestas de ley que se están haciendo desde el Ministerio de Igualdad, me dan mucho miedo, porque significan involución de derechos de las mujeres. Y es descorazonador para las que ya llevamos unos años en esto ver cómo y de nuevo, el patriarcado y sus lobbies de todo tipo se han encumbrado y están a punto de desmontar el concepto tradicional de mujer para cambiarlo por algo que claramente les interesa: mantener sus privilegios, aunque para eso hayan de borrar del mapa el concepto MUJER. Y eso me da miedo, a la par que me crea mucha desazón. Porque no todo vale en nombre del consenso. Hay que legislar para abolir la prostitución que nos envilece socialmente a todo el mundo, mientras se destroza la vida de decenas de miles de mujeres, para que los proxenetas sigan ganando dinero a su costa. Podemos perder una ocasión histórica en ese sentido, pero mucho me temo que unos de los lobbies del patriarcado, el de los proxenetas, se están infiltrando entre quienes han de tomar decisiones y está ganando la partida.

Me pasa igual cuando leo lo de la Proposición de Ley sobre la protección jurídica de las personas trans y el derecho a la libre autodeterminación de la identidad sexual y expresión de género, que me saltan todas las alarmas y me preocupa mucho el tema, porque en el fondo subyace simplemente un “borrado” de las mujeres. Y las mujeres somos y estamos aquí, no se nos puede borrar porque otro lobby patriarcal así lo desee. Estamos y estaremos aquí.

Es posible que después de dos meses y medio de confinamiento total, mi estado de ánimo no sea el óptimo. Pero también este tiempo de silencio me ha permitido reflexionar sobre algunos temas y confirmar que, afortunadamente llevo bien puestas las gafas violetas, de las cuáles ya no creo queme pueda desprender en lo que me queda de vida.

Ben cordialment,

Teresa

 

Sorpresas

         Esta semana estaba corrigiendo los ejercicios de un curso que estoy impartiendo para el personal docente sobre micromachismos y me encontré con dos ejercicios que me causaron mucho dolor.

El primero de ellos era de una alumna de unos cincuenta años y en él relataba como su padre había abusado de su madre y de ella durante su infancia y cómo se había sentido de sola y de desamparada. No podía recurrir a su propia madre para que la amparara porque se encontraba en la misma situación y cuando se lo contó, solo tuvo por única respuesta “Somos mujeres y ellos se comportan así habitualmente. Es su naturaleza”.

Esta mujer, entonces niña, tuvo que aguantar que su padre se metiera en su cama durante años hasta que pudo escapar de su pueblo porque encontró trabajo en una cafetería que le permitió independizarse y pagarse una matrícula universitaria y, de ese modo, poder estudiar una carrera compatibilizando trabajo y estudios.

La peor parte, por lo visto, se la llevó su madre, a quien el salvaje de su marido le hizo pagar la huida de la hija de ambos con palizas y violaciones sistematizadas hasta que la mujer, en una de las palizas perdió la vida. Pero nadie se extrañó. Todo el mundo lo sabía y nadie hizo nada.

Mi alumna, por lo que relata, nunca volvió a ver a su padre. No fue ni al funeral de su propia madre con tal de no verle. Luego asistió en solitario al cementerio y se despidió de ella en la más estricta soledad.

Hoy es una profesora ilusionada por enseñar a su alumnado cómo la historia ha negado la presencia de las mujeres y en cómo es necesaria la reivindicación de su memoria histórica. Ha descubierto que los hombres no son bestias como su padre, quien ya falleció y de quien no quiso despedirse, y es madre de una hija y un hijo a quienes educa como ciudadanía libre y respetuosa con todo el mundo, sobre todo con las mujeres más vulnerables tengan el origen que tengan. Más

Mujeres invisibles en la historia o historias invisibles de las mujeres

         Con este nombre acabo de impartir un curso on-line organizado por la concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de mi pueblo, Ontinyent.

En él hemos puesto de manifiesto la ocultación que históricamente se he venido haciendo de las aportaciones de las mujeres en las distintas disciplinas científicas y culturales, así como en la política o en el deporte.

Han sido ciento doce las mini biografías que se han estudiado y que, a su vez ha conllevado cierto trabajo de investigación para poderlas conocer, así en genérico y a otras, poderlas conocer mejor.

Hemos estudiado nombres de todas las etapas históricas como por ejemplo la Reina-Faraón Hatshepsut que vivió, aproximadamente, entre los años 1479 y 1457 aproximadamente. O también a Francisca de Pedraza, una de mis favoritas, que vivió entre los siglos XVI y XVII i que fue la primera mujer en conseguir una sentencia de separación, con orden de alejamiento de su marido maltratador, tanto para ella como para sus criaturas y familiares.

Son pequeñas curiosidades rescatadas de la historia que nos permiten comprobar cómo la historia ha sido escrita por hombres y han ocultado los saberes y los talentos de tantas y tantas mujeres que han contribuido a que este mundo sea como lo conocemos ahora.

Esta es una estrategia más del patriarcado para mantener su prevalencia social, académica, etc. Más

“Me too”

         Al parecer está a punto de comenzar el juicio contra Harvey Weinstein, el productor de cine norteamericano que acosó a mujeres del cine y que originó el despertar del feminismo en Hollywood que dio paso al movimiento “Me Too” que se convirtió en mundial.

Las mujeres que se enfrentaron a este magnate del cine americano sufrieron y sufren presiones por parte de los defensores de este hombre. Pero el “Me too” quizás sin buscarlo en sus inicios, empoderó a las mujeres a denunciar a quienes hasta entonces pensaban que eran intocables por acosar y abusar de las mujeres cuándo y cómo les viniera en gana.

Pero este es solo un caso más de los abusos de hombres poderosos hacia mujeres de su entorno o de fuera de él.

El pasado mes de agosto de 2019 el también magnate Jeffrey Epstein, fue hallado muerto en su celda de una prisión de Nueva York en donde se encontraba acusado de tráfico de menores. Según la Fiscalía, Epstein creó una red para abusar de decenas de niñas en su mansión de Nueva York, así como en otra situada en Florida, hace más de una década. Otro hombre poderoso atrapado por sus propios vicios y denunciado por mujeres que decidieron dar el paso y, de esa manera, llevarlos ante la justicia.

El caso de Epstein, además salpica a otro hombre poderoso que, al parecer, compartía orgías con él. Se trata del segundo hijo de la Reina Isabel II de Inglaterra, Andrés de York que, al parecer, ha sido apartado de la vida pública, precisamente por sus divertimentos con Epstein y que también ha sido denunciado ante la justicia por una mujer de la que abusó cuando era menor.

El “Me Too” todavía no había nacido cuando la camarera de un hotel denunció por abuso sexual, allá por 2011, al entonces todo poderoso Dominique Strauss-Kahn, por entonces Director del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este nuevo escándalo por un tema de agresión sexual, le supuso a este tipo su salida del FMI. Veinte meses después de la denuncia se llegó a un acuerdo judicial con la víctima para evitar el juicio. El aparato del patriarcado se puso en marcha para desacreditar la voz de la mujer frente al poderoso y, al final no se llegó a impartir justicia para esta víctima.

Pero este no fue su último encuentro con la justicia. Años después, el patriarcado volvió a hacer su trabajo y la justicia francesa le absolvió de un delito de “proxenetismo agravado” al participar con formas rudas en orgías. Como vemos, todo un personaje que se justificó a sí mismo porque “lo hacía porque necesitaba “sesiones recreativas” mientras estaba atareado “salvando el mundo”. Lo dicho todo un personaje… Más

No son casos aislados

         Los casos de violaciones múltiples en Pamplona, Manresa, Pozo Blanco o Aranda del Duero no son casos aislados. Son los más conocidos, eso sí. Y quizás los que hayan trascendido y despertado conciencias e, incluso, sentado jurisprudencias menos permisivas con los violadores.

Pero lo que me resulta más preocupante de todo es que, si ahora ya no son casos aislados, pasen a ser todavía más numerosos y recurrentes.

Digo esto porque estoy convencida de que este tipo de violaciones múltiples y muy violentas para la víctima son consecuencia directa del consumo y visionado de pornografía por parte de nuestra juventud junto a la ausencia de una mínima educación afectivo sexual que el ex ministro Wert se cargó con su nefasta reforma educativa.

Según Ismael López Fauste que es un periodista amenazado por los lobbies de pornografía, ante la pregunta[1] “¿Consideras que puede existir relación entre el aumento en el consumo de porno extremo y el aumento de agresiones sexuales grupales? no tuvo ninguna duda en responder:

Considero que debería haber más estudios traducidos al respecto. Personalmente, creo que existe una dependencia hacia productos cada vez más extremos como varios consumidores de porno han reconocido. ¿Tiene que ver con las agresiones? Bueno, en el caso de La Manada se dieron todos los elementos del lenguaje pornográfico, y si buscamos “five guys” en páginas porno nos encontramos con unos vídeos muy semejantes al hecho que tuvo lugar.
Pero yo me preguntaría si no es problemático también presentar a personajes como Nacho Vidal, Rocco Siffredi, Amarna Miller, Sasha Grey y todo lo que representan como unos “putos amos” para una generación de niños en plena formación de su sexualidad”.

Invito a leer toda la entrevista para que nos podamos hacer una idea de lo que realmente está ocurriendo no solo en el Estado Español, sino también mucho más allá.

Por mi parte y como feminista no puedo entender la falta de complicidad con las víctimas, pero tampoco puedo entender la inmensa red que parece haber sido tejida para profundizar en las formas de explotación de mujeres y niñas solamente para satisfacer el deseo sexual masculino.

Y volvemos al eterno dilema, el deseo masculino que creen algunos poderlo convertir en derecho. Un derecho que comporta la explotación sexual y/o reproductiva de las mujeres. Y en otros casos, ese teórico derecho comporta la violación en grupo de mujeres-niñas o el consumo de pornografía cada vez más violenta.

Me da mucho miedo pensar en el riesgo que corren nuestras niñas si no han sido enseñadas y empoderadas en el NO es NO tal y como están las cosas actualmente.

La reacción patriarcal ante el avance del feminismo, está siendo muy violenta y muy dura. Y esto me aterra. Tengo grandes amigos hombres y sigue costando hacerles entender la falta total de respeto a de los derechos humanos de las mujeres prostituidas o las mujeres que trabajan en el mundo del sexo. Las fuertes complicidades entre instituciones varias para que ambos negocios sigan aumentando, nos aleja de la solución real. Y mientras, mujeres y niñas de todo el mundo son captadas y tratadas para satisfacer DESEOS masculinos como el sexo o la paternidad. Insisto DESEOS.

Los gobiernos tienen que implicarse para formar correctamente en educación afectivo sexual a nuestras niñas y niños. Y las familias también deben reflexionar sobre estos asuntos, puesto que de lo contrario estamos dejando que se formen en la pornografía que no cuestiona nada, solo pretende tener beneficios. Y para tenerlos no duda en explotar y prostituir a mujeres cada vez más jóvenes.

Esperemos avanzar en este sentido ante la perspectiva de un nuevo gobierno progresista.

Ben cordialment,

Teresa

 

[1] En una entrevista realizada por Daniel Seixo y publicada el 03/07/2018 en la revista Nueva Revolución: https://nuevarevolucion.es/entrevista-a-ismael-lopez-fauste-en-el-caso-de-la-manada-se-dieron-todos-los-elementos-del-lenguaje-pornografico/

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Alicia Murillo Ruiz

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