Desigualdades, ¿las sabemos reconocer?

Tere roig            En demasiadas ocasiones se nos acusa a las feministas de “radicales” por pasarnos la vida reivindicando una igualdad real entre mujeres y hombres y no conformarnos con la igualdad formal en la que vivimos.

Denunciamos con datos y con hechos esas desigualdades para hacerlas más visibles. Y no sólo recurrimos a las cifras (teóricamente) objetivas que nos muestran las encuestas y los sesudos estudios que se realizan en los laboratorios de todo tipo. No. No nos hace demasiada falta. Solo con observar las realidades cotidianas y con unos ojos bien abiertos sabemos percibirlas rápidamente.

Es justo en ese momento, en el que una mirada entrenada lo percibe y le pone palabras, cuando saltan las alarmas patriarcales (de mujeres y hombres, todo hay que decirlo) para llamarnos radicales, feminazis y otras lindezas de ese tipo y que ya conocemos. En fin…

Y es que como dice la frase “No hay peor ciego que el que no quiere ver” y ahí están las desigualdades pero si no las sabemos ver, si las mantenemos ocultas a nuestros ojos, nos resultará mucho más fácil seguir según el orden establecido. Un orden por otra parte, absolutamente impuesto por el patriarcado para mantener todos sus privilegios.

Vamos a observar ese orden y desgranar algunas de las “normalidades” cotidianas.

El miedo, esa potente arma que permite la dominación. El miedo, por ejemplo, a caminar solas y de noche es un hecho que todas conocemos porque lo hemos padecido en alguna ocasión. Y ese miedo real es la consecuencia de ocupar el espacio público que simbólicamente pertenece a los hombres. Y el mensaje que se transmite es que no se debe transitar cuando ha oscurecido porque ellos pueden ocuparlo todo, incluso tu cuerpo, por estar en su espacio. Si ya sé que dicho así puede sonar un poco brusco, pero el mensaje simbólico que se transmite es ese. “Este es mi espacio y si lo ocupas, yo puedo ocuparte incluso a ti”. Sin más razón que esa.

Otro ejemplo. Legalmente está establecido que tanto el padre como la madre puedan reducir su jornada laboral para el cuidado de sus criaturas menores o para el cuidado de familiares. Como las tareas de cuidados han sido tradicionalmente un rol de las mujeres, son ellas las que, mayoritariamente, se toman estos permisos con la consiguiente reducción salarial que a su vez afectará a sus futuras pensiones. O, en el peor de los casos, serán ellas las que abandonen sus empleos para el cuidado de personas mayores, menores o dependientes, con la consecuente pérdida de la independencia económica presente y futura. Pero esto sigue siendo “normal” para muchísima gente. Más

Las mujeres en la política

Tere roig            Esta semana se armó un cierto revuelo cuando Rita Maestre que es la portavoz del Ayuntamiento de Madrid y Tania Sánchez que es diputada en el Congreso sacaron un comunicado denunciando a quienes, al nombrarlas, lo hacen mencionando sus relaciones sentimentales actuales o pasadas con algunos dirigentes de Podemos, la organización política a la que pertenecen.

Desgraciadamente no es el único caso de sexismo que se produce en la política, pero quizás si sea una de las pocas veces en que las protagonistas lo denuncian públicamente y con todas sus letras, sin camuflarlo de otras cosas.

Si algo tiene el patriarcado y por extensión el machismo, es que no entiende de ideologías ni credos. Está por todas partes. Está en la derecha, en la izquierda, en el centro; y, por supuesto, está arriba y abajo.

Pero además y, dentro de la estrategia mantenida por el propio patriarcado para sobrevivir, ha normalizado algunos logros del feminismo y los ha incorporado a su discurso para poder afirmar sin despeinarse que la igualdad entre mujeres y hombres es una realidad inequívoca en nuestras sociedades occidentales y modernas. De ese modo algunos líderes políticos no creen en el desigual trato que reciben sus compañeras de filas o de bancadas. Y el ejemplo de Rita Maestre y Tania Sánchez, son dos ejemplos muy claros.

Dos ejemplos claros pero no los únicos. En los EE.UU. están en campaña para sus próximas elecciones presidenciales. Y Hillary Clinton es candidata a ser presidenta de ese país y, como sabemos, el otro candidato es Donald Trump, cuyas incontinencias verbales, también son conocidas. Y las utiliza para referirse a ella sin pudor como “el diablo”, por ejemplo. Ni siquiera respeta el género de Clinton de quien, como ya he dicho en alguna ocasión no espero que, en caso de llegar a la Casa Blanca, aplique políticas progresistas, pero seguro que las de Trump son bastante peores.

Como dijo hace unos años Michelle Bachelet, “Cuando una mujer entra en la política, la política cambia a la mujer, pero cuando muchas mujeres entran en política, son las mujeres las que cambian la política” y mucho me temo que precisamente eso, que las mujeres cambiemos la forma de hacer política es lo que más teme en patriarcado.

Y ese temor del patriarcado más rancio es lo que ha llevado a remover de la responsabilidad para la que fue elegida a Dilma Roussef mediante un golpe de estado camuflado y utilizando las más viles y repugnantes estrategias para impedir que ella, la legal Presidenta de Brasil, continuara al frente de las reformas que pretendía impulsar para igualar derechos y repartir riqueza. Y el patriarcado la ha acusado de todos los males que ellos, sus antecesores, han causado. Les daba miedo que una mujer inteligente y poderosa pusiera fin a los privilegios de los que gozaban y por eso la apartaron.

Y de repente me acuerdo de una cena con amigas en la que surgió una pregunta para la que todas teníamos una respuesta clara ¿Sin en lugar de cuatro candidatos machirulos a la presidencia del Gobierno del Estado Español, se hubieran presentado algunas mujeres, hubiésemos tenido dos procesos de elecciones generales en menos de un año y quién sabe si todavía un tercero? Todas coincidimos en que no, no los hubiésemos tenido. Más

Tradiciones y patriarcado: Otra alianza que perjudica seriamente la igualdad entre mujeres y hombres

Tere roig            La RAE en una de sus acepciones define tradición como Doctrina, costumbre, etc., conservada en un pueblo por transmisión de padres a hijos.” En esta definición seguimos observando que ni las madres ni las hijas contamos para la transmisión de esas doctrinas, costumbres etc., pero eso lo dejaré para otro día.

Si las tradiciones no se hubieran ido adaptando al correr de los tiempos, seguramente todavía estaríamos haciendo fuego frotando dos palitos hasta conseguir llevarlos a la temperatura justa para producir la chispa del fuego. Afortunadamente se han ido adaptando hasta llegar a equilibrios, a veces difíciles, pero siempre posibles cuando existe una verdadera voluntad.

Sabemos que el patriarcado se ha venido sirviendo de muchas herramientas para perpetuarse. Y por supuesto las tradiciones, como otra forma de lenguajes, son una de esas herramientas. Y, curiosamente, estas mismas herramientas son también ejes sobre los que se asienta la violencia de género estructural como ya he defendido en otros momentos, porque la violencia de género estructural es tan invisible y el patriarcado ha conseguido introducirla en todos los órdenes de la vida para que forme parte del día a día que, incluso llega a pasar totalmente inadvertida y a instalarse dentro de la “normalidad” con la que actuamos en nuestras cotidianeidades. Y las tradiciones no están exentas de este fenómeno.

Vamos con un ejemplo que ilustrará lo que digo.

En Bocairent, un pueblo precioso y cercano al mío, a finales de agosto se celebran las fiestas de San Agustín y su elemento más identificativo son las danzas y uno de los ritos más arraigados es el comienzo de la “Dansà” (baile o danzada) que realizará el “Cap de Dansa” (primera danzadora) una mujer casada, a excepción de la primera noche que corresponderá el honor a la Clavariesa mayor. Tanto el rito del comienzo, los pasos de baile, la indumentaria y la música hacen que estas danzas sean unas de las más singulares de la comarca de la Vall d’ Albaida. Hasta aquí todo más o menos normal.

Pero comenzamos a ver los colmillos del patriarcado cuando nos encontramos, de entrada, con que la Cap de Dansa ha de ser una mujer casada a quien ha se sacar a bailar un “Majoral” (hombre festero) y que esperará a comenzar a bailar a que llegue un hombre, que puede o no, ser su marido. Después de ella comenzarán a bailar las mujeres casadas y después las solteras, pero siempre sacadas a bailar por un Majoral.

Si tenemos en cuenta que los tipos de familias han variado muchísimo, somos muchas las que no entendemos a estas alturas la distinción entre mujeres casadas y solteras, porque por ejemplo ¿Cómo consideraríamos a una mujer inscrita en el registro de uniones de hecho? o ¿En qué situación queda una balladora que está separada o divorciada?.

El año pasado desde el Ayuntamiento se comenzaron a realizar actuaciones para declarar estas danzadas como Bien de Interés Cultural Inmaterial (BICI) y aprovechando esta situación, desde una asociación de mujeres, Més que Dones, que está en contra de este orden patriarcal de las fiestas tradicionales se lanzó una campaña de recogida de firmas en internet pidiendo que las fiestas se adaptaran a las nuevas realidades sociales y que por tanto fueran más igualitarias. He de añadir que el Ayuntamiento de Bocairent fue pionero en la comarca en la aprobación de un Plan de Igualdad y que acaba de aprobar el segundo tan sólo hace unos días.

La respuesta a este planteamiento que se les dio a Mes que Dones en una reunión celebrada entre los festeros, la Concejalía de Igualdad y dicha asociación fue que tenían razón pero que siempre se había hecho así y la tradición era la tradición y así iban a elevar la propuesta para la declaración de las danzas como BICI y que si eso ya luego verían de ir cambiando las cosas. Afortunadamente las “dansaores” de Més que Dones, que haberlas haylas, no se conformaron y siguen exigiendo unas fiestas más igualitarias antes de la declaración de estas como Bien de Interés Cultural Inmaterial y las espadas siguen en alto. Y lo que peor llevan algunas es la condescendencia patriarcal con que es tratado el tema. Es aquello de “tenéis razón pero esto siempre ha sido así”.

A ver, si se reconoce la existencia de desigualdad en las fiestas y el papel subsidiario de las mujeres en la misma, cambien ustedes las cosas para mejorarlas, puesto que de lo contrario están siendo cómplices no sólo de una situación evidentísima de desigualdad, sino también de esa violencia de género estructural que se transmite y pretende permanecer oculta pero que, en este caso, además se ha puesto de manifiesto por parte de Més que Dones.

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La perversidad de los lenguajes

Tere roig            Estamos viviendo una semana terrible por los atentados terroristas de Niza y el intento de golpe de estado en Turquía. Pero también por las mujeres que han sido asesinadas por terrorismo machista y por la guerra en Siria o los conflictos armados evidentes u ocultos que existen en el mundo. Hablo de México, Palestina, Ucrania, Sudán del sur, Nigeria, República Centroafricana, Congo, Irak, Afganistán, Yemen, Pakistán, Mali o Somalia, por citar sólo algunos de ellos, porque hay más.

Las páginas de los periódicos mundiales se han llenado de imágenes y textos sobre lo ocurrido en Niza y en Turquía. Se habla de la ingente cantidad de muertos (que no de personas muertas) y de todos los detalles del camión así como del asesino que lo conducía. Cuando describen brevemente la biografía de este asesino se habla de que tenía antecedentes penales por temas menores. Claro que para quien escribe eso, dar palizas a su mujer de forma reiterada, es un tema menor.

Este asesino ha arrebatado las vidas de ochenta y cuatro personas de forma intencionada y despiadada. Y también daba palizas de forma reiterada a su mujer de forma intencionada y despiadada.

En demasiadas ocasiones los lenguajes son utilizados de forma interesada. Demasiado interesada diría yo. Y en estos momentos de confusión mundial, nada mejor que echar la culpa al asesino de Niza y que nos permita desviar la mirada de otros focos en donde también mueren personas cada día.

No pretendo, ni de lejos restar importancia a lo ocurrido en Niza ni en Turquía, pero sí pretendo reflexionar sobre el papel que se está dando a la información dependiendo de la zona geográfica o del interés geopolítico de donde provenga. Y los trágicos hechos acaecidos esta semana son un buen ejemplo de lo que digo.

El intento de golpe de estado en Turquía es otro ejemplo de lo que digo. Dependiendo del medio que leamos será parte de Europa o no. O, “los malos” en realidad serán “los buenos”, o no. Y por cierto si el Tuit de Felipe de Borbón que he leído esta mañana es cierto, tiene narices el tema. Dicho tuit dice textualmente: “Me parece lamentable lo que está sucediendo en Turquía, imponer un Jefe de Estado sin elecciones ni nada no debería ser posible. Un abrazo”. Insisto en que si es cierto, ya le vale, precisamente a este señor, Jefe de Estado por imposición divina, hacer tal afirmación.

Pero volviendo a lo ocurrido en Turquía y a su cobertura mediática, nos permite hacernos una idea de la importancia geopolítica que tiene no sólo este Estado, sino de las políticas que Erdogán está llevando a cabo, por ejemplo con las personas refugiadas que llegan de otras zonas en conflicto y lo que significaría un giro político en ese sentido.

Al final me reafirmo en lo que ya dije hace un tiempo y es que la importancia de las vidas humanas está intrínsecamente ligada a la zona en la que ha nacido. Y dentro de la zona en la que se ha nacido o reside, de nuevo aparece la dicotomía de si se es hombre o mujer. E insisto en que a los hecho me remito.

El conflicto en Ucrania ha perdido intensidad mediática pero no sabemos si realmente se siguen matando personas por intereses nacionalistas neo fascistas.

En Palestina se siguen construyendo asentamientos ilegales en zonas de Cisjordania y se sigue manteniendo el conflicto entre el pueblo palestino y el judío con unos intereses imperialistas claros por parte de los diferentes gobiernos sionistas de Israel. Y las mujeres siguen siendo utilizadas como campo de batalla en la medida en que son embarazadas continuamente con el objetivo de aumentar la natalidad permanentemente como un claro objetivo político. Su presencia en los medios depende de la intensidad con la que se asesine y no por la falta de respeto a los derechos humanos. Y esto es así de duro.

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Algunas cifras para la vergüenza

Tere roig            Cuando desde el feminismo denunciamos cualquier tipo de violencia machista, y que van desde las actitudes micromachistas cotidianas como llamarte por un genérico “mari” o “niña” hasta asesinatos de mujeres y niñas, siempre se nos tilda de exageradas y de buscar agujas en pajares para cuestionar el orden establecido. Y no hay duda de que este tipo de reacciones ante nuestras denuncias comporta una justificación del patriarcado puro y duro.

Pero ahí están las cifras para la vergüenza que justifican descaradamente nuestras denuncias ante un patriarcado que utiliza todos los medios para mantenerse vivo. Aunque ello suponga cambiar algunas cosas para que nada cambie.

Hoy sólo voy a dar algunas cifras y datos para la reflexión y intentar demostrar que nuestras palabras están sobradamente justificadas.

Si tenemos en cuenta que según fuentes del Ministerio del Interior, sólo en 2015 fueron violadas en el Estado Español mil ciento veintisiete mujeres y apenas se habla de ello en los medios, nos encontraremos de nuevo con esos silencios cómplices a los que tan acostumbradas nos tiene el patriarcado.

Y es que hablar de violencia sexual hacia las mujeres implica hablar de hombres agresores, violentos e incluso asesinos y de eso cuesta hablar.     Con cada agresión sexual se impone el orden patriarcal. Y con cada silencio impuesto o auto impuesto se alimenta y se justifica ese orden criminal para con las mujeres. Pero sigamos con las cifras oficiales.

Según los datos ofrecidos esta misma semana por el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) referidos al primer trimestre del año en curso, en el Estado Español trece de cada diez mil mujeres han sido víctimas de violencias machistas por parte de sus parejas o exparejas. O lo que es lo mismo más de treinta y dos mil mujeres han sido víctimas violencia de género sólo en el primer trimestre. Insisto en que son cifras oficiales.

Según vamos viendo cifras podemos comprobar que las feministas no exageramos cuando seguimos denunciando que se nos agrede y se nos asesina cada día pero que eso parece no importar demasiado a quienes se siguen peleando por gobernarnos pero sin tenernos en cuenta más que para cumplir la vigente ley de igualdad.

Vamos con la brecha salarial de género.

Según el Informe Mundial de Salarios 2014/2015 de la OIT en España los salarios cayeron un 1’5% en 2013 mientras que en el mundo subieron un 2%. Según dicho informe, el Estado Español es, entre los países desarrollados, el estado en donde más han crecido las desigualdades salariales por razón de género. Alguna cosa habrán tenido que ver en este aumento de la desigualdad las dos reformas laborales de los años 2010 del PSOE y 2012 del PP cuando nos dejaron a la clase trabajadora en general y a las mujeres trabajadoras en particular a los pies de los caballos. Y como capitalismo y patriarcado van de la mano, seguimos siendo las mujeres quienes nos llevamos la peor parte como venimos comprobando (y sufriendo) históricamente.

Y si con estos tres ejemplos de cifras oficiales espeluznantes no fuera suficiente, ahora pasamos a las cifras no oficiales que todavía son más horrorosas.

Según el portal http://www.feminicidio.net, en el primer semestre del 2016 han sido asesinadas 48 mujeres y niñas y un hombre como consecuencia de las violencias machistas.

Y ante tanta cifra desgarradora, yo me sigo preguntando ¿Cómo es posible que la semana pasada hubiera elecciones generales y sólo se dedicaran 26 segundos de un debate televisivo a hablar sobre las violencias machistas? Pues así actúa el patriarcado. Más

26J: Pese a todo, hay que ir a votar

Tere roigJusto dentro de una semana será día de elecciones generales. Los grandes partidos políticos llevan meses midiéndose la lengua a ver quién la tiene más larga pero sin conseguir formar gobierno.

Dependiendo de los resultados que obtengan se verán obligados a pactar para poder formar gobierno y no tener que llegar a una tercera convocatoria que para nada sería deseable, sobre todo porque mantendría en funciones a Rajoy y su panda en el gobierno y ya sabemos cómo se las gastan esta gentuza.

Como pudimos comprobar en el debate televisado de esta pasada semana, a los cuatro candidatos machirulos les importan más bien poco o nada los temas relacionados con la igualdad entre mujeres y hombres. Y ante la pregunta de la única mujer del plató, la periodista Ana Blanco sólo dedicaron 26 segundos a hablar de la violencia machista. Y no todos, puesto que el PP y Ciudadanos no abrieron la boca. Sólo el PSOE e Unidos Podemos se manifestaron al respecto. Eso sí, tras la insistencia de Ana Blanco, la presentadora quiero recordarlo. Como también quiero recordar que fue otro machirulo presente en la sala, el periodista Pedro Piqueras quien de nuevo desvió el tema.

Quiero recordar, también, que la violencia machista ha asesinado a casi 900 mujeres desde 2003 y que en 2015 se registraron una media de 300 denuncias al día. Y que en lo que llevamos de 2016 y según cifras oficiales son ya 21 mujeres asesinadas y otras 17 que no constan como oficiales. Y al menos dos de ellas han sido asesinadas ya en campaña electoral. Y sólo dos candidatos dedicaron 26 segundos del debate que duró casi 140 minutos a hablar de este tema tan importante para la vida de tantas mujeres. Como vemos nuestras vidas siguen sin ser importantes para ellos.

Y aunque nos dan motivos más que sobrados para hacerles un zaska! y no ir a votar, no nos lo podemos permitir.

Y no nos lo podemos permitir, al menos desde mi punto de vista, por motivos bien variados. A saber:

El primero de ellos y fundamental para mí, es el respeto debido a quienes dieron su vida para que ahora nosotras podamos ejercer ese derecho civil inalienable. Respeto a la memoria histórica de mujeres y hombres que a lo largo de la historia lucharon y se dejaron jirones de piel e incluso la vida para que el próximo 26J podamos ejercer el sufragio universal con libertad y con la única coacción de los pesados mensajes de la campaña electoral. Este motivo es tanto activista como emocional. No puedo ni quiero olvidar a las mujeres sufragistas, ni a Clara Campoamor, ni a todas las mujeres y hombres anónimos que no pudieron votar durante la dictadura criminal de Franco pero que mantuvieron la llama de las luchas clandestinas para que hoy disfrutemos de una democracia imperfecta pero que nos permite hacer lo que en este momento estoy haciendo: expresarme con cierta libertad y poder ir a votar el próximo domingo.

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El PP y los derechos de las mujeres

TereMolla AgullentHay situaciones que se escapan de mi entendimiento y entre esas situaciones se encuentra la obsesión del PP para controlar los cuerpos de las mujeres y sus maternidades. Y cuando digo controlar me estoy refiriendo a imponer.

Hace un par de años las mujeres conseguimos parar la reforma de la actual y vigente Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo. Le costó la dimisión a quien en ese momento encabezó aquella barbaridad y que estaba al frente del Ministerio de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón que se lo jugó todo a una carta y perdió.

Pero se acercan unas nuevas elecciones generales para el próximo 26 de junio y como el PP ya perdió muchos votos el pasado 20 de diciembre ha decidido ver si recupera unos pocos del espacio ultraconservador. Ese rincón de electorado al que la salud de las mujeres se la trae al pairo.

Y por eso no dudan en absoluto al retroceder en la concesión de declaración de utilidad pública que el propio Ministerio de Interior había reconocido a la Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE) hace tan sólo un mes. La FPFE ha enterado por el BOE que admite este recurso y se revoca la declaración de utilidad pública.

Sí, así se las gastan resolviendo cuando quien mete el recurso de reposición se la Asociación Española de Abogados Cristianos. Con una celeridad desconocida a la administración, sobre todo la administración central.

Y es que no podemos perder de vista que uno de los objetivos de esta federación es la defensa de los derechos sexuales y reproductivos y del derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad o no. Y eso los sectores ultracatólicos no lo pueden soportar y por eso actúan.

Tampoco podemos olvidar que el propio ministro del interior es también conocido por sus creencias religiosas muy cercanas a los postulados del OPUS que, como es sabido, no son precisamente gente progresista. También es conocido este ministro para condecorar imágenes de vírgenes como si de personas se tratara. Más

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