La maldita equidistancia

            Últimamente y seguramente por cuestiones del azar, estoy escuchando y leyendo con demasiada frecuencia frases como “ni machista ni feminista, soy de personas”, o “ni de hombres ni de mujeres, defiendo los derechos de los seres humanos en su conjunto”, y ya comienzo a estar un poco harta.

Y lo estoy porque al igual en que entre un terrorista y sus víctimas no hay equidistancias tampoco la puede haber a la hora de posicionarse en la defensa de los derechos de las mujeres y de las niñas.

Valga iniciar esta reflexión diciendo que por supuesto que estoy por la defensa de los derechos de todos los seres humanos y animales, faltaría más. Pero también por supuesto añado que de unos más que de otros.

Desde mi punto de vista, en la defensa de los derechos de las personas, nunca puede haber la misma distancia entre quien lo tiene todo y quienes apenas tienen para comer; entre quienes dictan las leyes con claros intereses partidistas en demasiados casos y entre quienes han de cumplirlas les gusten o no; entre la clase trabajadora y la patronal; entre el pueblo palestino y el gobierno sionista; entre el pueblo yemení y el gobierno de Arabia Saudí; entre los derechos de mujeres y niñas y los de los hombres.

Y no puede haber equidistancia porque siempre y en todos los casos que he nombrado y en otros muchísimos más hay quienes se llevan la peor parte y, por tanto entre quienes sufren las consecuencias de quienes ostentan el poder y los privilegios.

Los derechos de las mujeres y las niñas han sido pisoteados a lo largo de la historia por los hombres de toda clase y condición, llegando incluso a negarles durante muchos siglos su condición de persona. Aún hoy en día no es difícil escuchar noticias del tipo “Ha llegado una patera con once personas y cinco mujeres”. Y este ejemplo es real.

Que el patriarcado tiene la habilidad de camuflarse de cualquier manera para subsistir, es algo que ya sabemos. Pero la ofensiva que está llevando a cabo en estos momentos con temas tan sensibles como la paternidad mediante vientres de alquiler es alarmante. Y como siempre cuenta con el capitalismo y grandes medios de comunicación a su favor.

No crea que sea justo ni equitativo hablar de altruismo y de generosidad de las mujeres gestantes porque tienen que hacerlo como consecuencia de necesidades económicas. Mientras que los padres lo hacen por satisfacer su DESEO de perpetuar su linaje. Porque si realmente necesitan satisfacer su paternidad, la adopción de criaturas seria la opción más solidaria.

Dicho esto, me resulta imposible empatizar como esta gentuza famosilla que impone de forma hegemónica sus deseos hechos realidad gracias a las necesidades de mujeres de otras partes del mundo. Y me resulta imposible porque evidentemente no soy equidistante entre las dos partes.

Gente que pretende imponer un debate para que se legisle sobre cómo satisfacer un deseo personal a costa de la salud de las mujeres. Gente que con dinero cree que puede comprarlo todo, incluso “alquilando” vientres de mujeres. Gente caprichosa y despreciable a quien lo único que le importa es la satisfacción de sus deseos a toda costa. No, conmigo que no cuenten.

El debate que han impuesto nace viciado para convertir en derechos lo que son solo deseos. Y ahí no puede existir equidistancia. La salud de demasiadas mujeres e incluso niñas está en juego. Más

Apropiémonos!

            Acabamos de conmemorar (que no celebrar) el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres y por primera vez (al menos que yo sepa) se convocó un Paro Internacional de Mujeres. Dicho paro de media hora, entre las 12 y las 12,30, afectaba a los espacios laboral, de cuidados y de consumo para protestar contra la desigualdad salarial, las violencias machistas y cualquier elemento de discriminación contra la mujer.

Esta convocatoria tuvo su origen en la multitudinaria marcha celebrada el pasado 18 de octubre en Argentina donde millones de mujeres decidieron salir a las calles para decir basta a la violencia machista tras el brutal asesinato de Lucía, una joven de 16 años a quien drogaron, violaron y empalaron hasta que murió.

Desde hace unos años, las convocatorias feministas multitudinarias como “El tren de la Libertad”, el 7N o este mismo Paro Internacional del 8M tienen como denominador común su rápida expansión y el importante papel que para ello juegan las redes sociales y, por tanto Internet. Con esto no quiero decir que sin internet no habría movilizaciones feministas o de cualquier tipo. No, no estoy queriendo decir eso.

El movimiento feminista tiene entre sus virtudes la de adaptarse a los tiempos y evolucionar, precisamente porque ha de estar alerta a las nuevas formas que utiliza el patriarcado para provocar e intentar imponer sus leyes. Por este motivo el feminismo en red llega a ser tan potente, porque en un solo “Clic” puede estar llegando a muchísimas personas de todo el mundo.

Cuando vives en un espacio alejado de las grandes ciudades que es donde se producen los encuentros, los debates, los intercambios de pensamientos con el enriquecimiento que eso conlleva al interrelacionarte con otro tipos de pensamientos y de formas de ver el mundo, internet y las redes sociales juegan un papel esencial para el acercamiento de esos intercambios y, por tanto para el enriquecimiento personal.

Hace años que opino que internet ha venido para democratizar los medios de comunicación, puesto que cada cual puede opinar sobre lo que ocurre cada día con un blog, por ejemplo. Y ahora mucho más con las potentes redes sociales como Facebook o Twitter que, además son inmediatas.

Y creo que al feminismo estas herramientas nos han venido muy bien para podernos relacionar e incluso conocer mujeres de todo el mundo. Mujeres lejanas y cercanas que, seguramente de otro modo no nos hubiésemos llegado a conocer. Y cuando después de un tiempo de interacción por redes llegamos a encontrarnos cara a cara, el trabajo previo está hecho y llega el momento que, en su día, mi admirada Mar Esquembre Cerdá llamó como “dervirtualizar afectos” o al menos a mí me lo dio a conocer ella.

Cuando nos apropiamos de estas herramientas que internet nos ofrece, nuestro campo de acción de multiplica y nuestra voz se expande, por tanto nuestro propio poder personal crece y se multiplica, lo que nos ayuda con nuestro propio empoderamiento personal y colectivo. Más

El patriarcado campa a sus anchas

tere-gijon            Gloria, Martina, Patricia, Marian, Susana, Sara, Sonia y Celia son las ocho mujeres de la asociación Ve-La Luz que llevan en huelga de hambre desde el pasado nueve de febrero en la Puerta del Sol de Madrid. Y allí afirman que van a seguir hasta que los grupos parlamentarios del Congreso se comprometan a incluir sus veinticinco propuestas en un pacto de Estado contra la violencia de género (http://www.asociacionvelaluz.es/).

El pasado jueves se celebró en el Congreso de Diputados y Diputadas una jornada para analizar, tratar y revisar  los compromisos políticos contra la violencia hacia las mujeres. A dicha jornada no asistió nadie en representación del PP, de Ciudadanos ni del PNV. No es de extrañar sabiendo lo poco o nada que este tema les importa a dichos grupos políticos.

Porque seguramente deben de andar más preocupados (y ocupados) por cómo “reordenar” sus pactos políticos para salvar a gente corrupta incluso cargándose la credibilidad de la Fiscalía anticorrupción, que por los asesinatos de mujeres y criaturas a manos de malnacidos machistas que creyeron que ellas les pertenecían. Ellos y ellas, los de estos grupos políticos, sencillamente son así de impresentables.

El ansiado y demandado Pacto de Estado contra las violencia Machistas les parece una buena idea solo para las campañas electorales. Y a algunos ni incluso eso. Y mientras, nos siguen asesinando. Pero, al parecer, les importa poco porque no actúan.

Las mujeres en huelga de hambre de la Puerta del Sol son un ejemplo de dignidad para una sociedad cansada del desprecio que los dirigentes de estos partidos muestran hacia los problemas de las mujeres. Pero en especial a los derivados de la falta de la aplicación de la actual ley integral contra la violencia de género, que como sabemos, no incluye como víctimas a las criaturas asesinadas por sus padres maltratadores.

Los dirigentes de estos partidos se encargan de otros “temas mayores” como los de reforzar modelos de mujeres como la ex-ministra de Rajoy, Ana Mato o Cristina de Borbón que nunca se enteraban de nada y tenían plena confianza en sus maridos o ex-maridos. Un modelo de mujer que, convenientemente reforzado, les resultará mucho más útil que las otras, las  que exigimos medidas urgentes para parar este feminicido que se está produciendo cada vez que asesinan a una mujer por ser mujer.

“Cada vez que nos tocan a una, nos tocan a todas”, “Disculpen, pero nos están asesinando” son algunas de las consignas que llevamos gritando hace años. Pero ellos siguen sordos a nuestros gritos y mudos ante las reivindicaciones a nuestro derecho a una vida libre de violencias de género. Y, como ya he dicho en alguna ocasión, nuestras vidas les importan un bledo. Menos cuando toca ir a votar, claro.

Desde mi punto de vista la corrupción política va mucho más allá de los casos que conocemos (y de los que no conocemos) y que se están juzgando. La corrupción política también se da cuando teniendo los medios no se aplican. Cuando teniendo las leyes, no se aplican. Cuando teniendo de la mano recursos, estos son recortados sin contemplaciones. Y las consecuencias de ello son los asesinatos de mujeres y criaturas. Eso también es corrupción política, puesto que las consecuencias son fatales cuando se han tenido medios y no se ha actuado de forma correcta.

La lección de dignidad que las mujeres de Ve-la Luz nos están dando a toda la sociedad es, al menos para mí, impagable. Más

Preocupada y reafirmada

tere-gijonEn las últimas semanas ando un poco preocupada por el cariz que está tomando lo que para mí es la utilización interesada que se está haciendo del feminismo por parte de determinados sectores sociales.

Que el patriarcado se camufla para sobrevivir a cualquier precio es algo que ya he dicho en muchas ocasiones. Y hoy me reitero en ello.

Y precisamente mi preocupación actual viene de esa afirmación puesto que creo que, en su afán de camuflaje para su propia supervivencia, en esta ocasión el patriarcado se ha disfrazado para infiltrarse y así intentar apoderarse incluso del término “feminismo”.

Cuando se es feminista, al menos yo creo que, necesariamente se ha de ser incluyente y se ha de buscar la igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos sociales. Se ha de denunciar la utilización e instrumentalización que se hace del cuerpo de mujeres y niñas por parte del patriarcado. Se ha de luchar ferozmente contra los asesinatos de mujeres y criaturas por parte de asesinos machistas. Se evidencian todo tipo de desigualdades en todos los ámbitos para intentar que se vayan corrigiendo. Se reivindica una nueva cultura no patriarcal que no someta a mujeres y hombres a un papel heteronormativo incluso antes de nacer y que marque nuestras vidas. Se intentan cambiar los espacios simbólicos para crear otros más inclusivos y más igualitarios. Se pone el acento en los orígenes de esas desigualdades para intentar corregirlos. Se investiga el papel de las mujeres que siempre han sido ocultadas en la historia. Y una larga lista de temas que necesariamente han de ser corregidos para alcanzar esa ansiada igualdad real entre mujeres y hombres.

Pero en su afán por mantenerse vivo, el patriarcado, a través de algunas personas (hombres, pero también mujeres) está utilizando un lenguaje lleno de expresiones de parte del discurso feminista retorcidas hasta el límite para justificar su nuevo disfraz.

Su objetivo se alcanza cada vez que consigue dividirnos a las mujeres y, sobretodo, a las feministas. Cuando nos peleamos tanto en público como en privado. Cuando cuestionamos el feminismo de “las otras” e incluso de algunos “otros”, intentando imponer el nuestro. Cuando, incluso, llevamos nuestras disputas a las redes sociales y denunciamos hasta su cierre el perfil o las páginas de compañeras o de grupos de compañeras porque piensan de forma distinta a la nuestra. Cuando la SORORIDAD, esa hermosa expresión, se queda vacía en aras a intereses no siempre confesables.

En estos momentos violentos y tan complicados, tenemos abiertos debates variados y a cuál de ellos más delicado. Por esa misma razón es más necesario que nunca el pacto entre nosotras para reflexionar conjuntamente, desde el respeto a las diversidades pero sin cuestionamientos a priori sobre quienes tienen o no la razón, con tolerancia y con respeto. Y, por supuesto, sin ataques personales ni denuncias explícitas o implícitas a las compañeras o compañeros que piensan y viven su feminismo de otro modo.

Nuestro enemigo es el patriarcado. Es ese sistema opresor y gran aliado del capitalismo a quien debemos combatir con todas nuestras fuerzas, puesto que es quien nos somete y nos veja. Nuestras energías deben encaminarse a desmontar las estructuras de ambos para cambiarlas y llenarlas de humanismo feminista. Más

¿Aprender a pensar? Así no

tere-gijon            Con el año recién estrenado aparecen en el mercado todo tipo de productos para coleccionar. Entre esos productos están los fascículos de todo tipo para “seguir aprendiendo”.

Bueno, pues por lo visto y según la selección hecha por una editorial (no la voy a nombrar porque no me da la gana!) , solo se puede “aprender a pensar” (así se llama el coleccionable) con pensadores hombres.

En la colección que han sacado a la venta y por la información que publicitan en los medios de comunicación y en su página web no existe ni una sola mujer. Por lo visto con las mujeres no se puede aprender a pensar y por tanto las siguen ocultando.

En la historia de la humanidad han existido mujeres pensadoras y filósofas y que se las oculte no deja de ser, desde mi punto de vista, una estrategia patriarcal para seguir manteniendo el patriarcado con sus pilares perfectamente cimentados sobre el pensamiento masculino que, como sabemos, justifica siempre, esa estrategia.

Mujeres pensadoras como Olympe de Gouges, Hipatia de Alejandría, Hildegard von Bingen, Aspasia de Mileto, Isabel de Villena, Teresa de Ávila, Mary Wollstenecraft, Concepción Arenal, Simone de Beuvoir, Leonore Kühn, Helene von Druskowitz, María Zambrano, Juana Inés de la Cruz, Celia Amorós, Amelia Valcárcel, Ana de Miguel, Alicia Miyares, Alicia Puleo, Judith Butler, Victoria Camps, María Montessori, Nancy Fraser, Adela Cortina, Luisa Posada y tantas otras que han contribuido a que entendamos el complicado mundo en el que vivimos, no merecen, al parecer ni una sola palabra. Claro, ahora que alguien me diga que la selección no ha estado interesada.

O como me dijo hace años un tipo de cuyo nombre prefiero no acordarme cuando le plantee la necesidad de rescatar de la historia local nombres de mujeres para darlas a conocer, se atrevió a decirme que la historia de los pueblos era una historia escrita por y para familias y que por tanto las mujeres siempre tenían un papel invisible. Y ni se inmutó. Claro mi demanda nunca fue atendida.

Pero vamos con otro ejemplo vivo actualmente sobre otro coleccionable con el que se pretende que aprendamos. Es de la misma editorial y se llama “Genios de las matemáticas”. Y el patrón masculino se repite. ¿Casualidad? No lo creo. Vuelven a ocultar nombres de mujeres matemáticas como ya hicieron con las filósofas. Y haberlas, haylas, por supuesto. Vaya por delante otra (corta) lista de mujeres matemáticas: Ada Lovelace, Emmy Noether, María Gaetana Agnesi, Hipatia de Alejandría, Marie-Sophie Germain, Grace Murray Hopper, Marjorie Lee Browne, Mary Lucy Cartwrigth, Nina Bari, Julia Robinson, Maryam Mirzajani, Vera T. Sos, Victoria Hart, Mary Ellen Rudin, Rózsa Péter, Sofía Yanóvskaya, Etta Zuber Falconer, Cecilia Krieger, Olga Gil Medrano y tantas otras.

Y vuelvo a plantearme la pregunta ¿Acaso para esta editorial cuyo nombre no voy a dar y para tantas otras, las mujeres no hemos estado en la historia? Pues al parecer no, no hemos estado.

Se empeñan en reproducir únicamente los saberes masculinos para reforzar su genealogía de sabiduría ocultando expresamente los conocimientos aportados por las mujeres. Insisto en que se trata de una estrategia patriarcal claramente definida con el objetivo de mantener ocultos los aportes científicos hechos por las mujeres.

De ese modo no es de extrañar que en los libros de texto que utilizan nuestros escolares no aparezcan nombres de mujeres en las diferentes disciplinas científicas. Y, de ese modo se mantiene ese saber oculto a los ojos de quienes vienen detrás y, por tanto, se sigue reforzando el pensamiento de que las mujeres no hemos estado en el planos científico y, como consecuencia, no hemos aportado nada. Como vemos, pura falacia. Más

Comienza el 2017

tere-gijonAsí es, acaba de comenzar un año nuevo. Todavía casi sin estrenar, pero lleno de esperanzas porque cambien algunas cosas.

Esperanzas que no han de confundirse con falsas expectativas. Sé, mejor dicho las feministas sabemos que el año nuevo, por sí solo no va a cambiar nada. Pero al menos nos queda esa esperanza, a veces fugaz, de que quienes nos gobiernan tomen por fin consciencia de la verdadera dimensión de lo que el patriarcado está haciendo con la vida de las mujeres y las niñas.

Ejemplos los tenemos a raudales para mostrarles el camino de los cambios. Otro asunto bien diferente es que nos quieran hacer caso. Pero eso ya es harina de otro costal, como muy bien dice el refrán.

Pero por si esto sirve de carta a los Reyes Magos (o Reinas Magas que nunca se sabe) vayan unos cuántos de esos ejemplos para intentar un 2017 más igualitario y más equitativo.

En el ámbito educativo estaría bien derogar la LOMCE y volver a introducir la asignatura de educación para la ciudadanía para proponer al alumnado temas relacionados precisamente con eso, con la ciudadanía. Y de ese modo promover pensamientos menos acríticos con la sociedad en la que viven, mejor dicho vivimos. Y enseñarles a pensar y a cuestionar sus entornos. Pero que aprendieran a hacer críticas constructivas para que puedan proponer soluciones a los problemas que detecten. Y, al mismo tiempo, que manejen herramientas que les ayuden a desenmascarar la falsa igualdad entre mujeres y hombres que pretenden “vendernos” desde algunas oligarquías partidistas o desde algunos medios de comunicación generalistas. Y, también, que aprendieran a detectar la violencia en cualquiera de sus modalidades y a neutralizarla. Sobre todo la violencia machista. Que al detectarla no solo la rechazaran y condenaran, sino que también aprendieran a erradicarla. Y sí ya sé que quizás sea un pensamiento utópico, pero las utopías de ayer son las realidades de hoy.

En el ámbito sanitario estaría bien un mayor grado de implicación investigadora sobre los cuerpos y vidas de las mujeres para poder acertar y tratar con efectividad las enfermedades de las mujeres con sus peculiaridades específicas en cualquier etapa de sus vidas, porque ya sabemos que los efectos de los medicamentos no actúan igual en organismos masculinos que en femeninos y por eso reclamamos que, siendo más de la mitad de la población mundial, se tengan en cuenta nuestras necesidades fisiológicas a la hora de ser tratadas con medicamentos sintéticos.

En este año entrante estaría muy requetebién que nuestros machos alfa gobernantes se pusieran las pilas y, dejándose asesorar por colectivos feministas, iniciarán los trámites para poner en marcha un gran Pacto de Estado contra las violencia machistas que cada año asesinan a demasiadas mujeres e incluso criaturas. Porque incluso una sola mujer asesinada es demasiado. Porque nos merecemos una vida digna y sin violencias de ningún tipo. Al igual que nuestras criaturas. Porque nuestras vidas de mujeres son igual de importantes que las suyas.

En el ámbito del empleo sería muy conveniente poner en práctica aquello de “remover obstáculos” para que las brechas salariales, las segregaciones horizontales, verticales así como los suelos pegajosos y los techos de cristal pasaran a mejor vida y se hiciera un verdadero esfuerzo por medir lo que realmente aportamos las mujeres trabajadoras al mercado laboral y realmente se valorara. Más

Olvidadas y relegadas

tere-gijon        Siempre he dicho que me siento una mujer afortunada en muchos aspectos y, de hecho creo que lo sigo siendo cada día, pese a todo.

Como consecuencia de las militancias y convicciones feministas, recientemente tuve un par de experiencias bastante impactantes, de esas que no son habituales y de las que cuesta hablar por la intensidad con la que te golpean.

La primera de ellas tuvo lugar en Alicante, en una mesa redonda en la que participé, invitada por el Movimiento Democrático de Mujeres para hablar sobre el patriarcado y el cuerpo de las mujeres y en el que la otra participante iba a hablar sobre la prostitución. Lo hizo. Pero no desde la perspectiva política de si se tiene que abolir o regular, un viejo discurso que nos divide a las feministas.

Lo hizo desde la experiencia que le da haber trabajado con ellas y saber de lo que habla cuando afirma lo duro que es saber que son las más rechazadas por todas las instituciones que, sabiendo de su existencia y de sus infiernos particulares, se pueden llegar a convertir en sus enemigos principales. Esta mujer (pidió expresamente que no se diera su nombre) nos contaba cómo por ejemplo, algunos departamentos de los servicios sociales a los que estas mujeres prostituidas acudían a solicitar ayudas, reaccionaban inmediatamente intentando “quitarles” a sus hijas e hijos en aras a “la protección de esos menores” sin tener en cuenta su situación emocional.

Nos afrentó a las participantes de todo tipo y condición a que habláramos de formación profesional de estas mujeres. Sí, así de claro. “Si existe formación profesional para formar peluqueras o mecánicas de automóviles u otras profesiones, ¿Por qué nos negamos a que ellas sean formadas correctamente en su profesión?”. Puede resultar grotesco, pero al tiempo remueve por dentro “pilares” de los políticamente correctos al pensar en el tipo de formación que habría que impartir si realmente se regulara este tipo de actividad.

Otra pregunta llegó en forma de dardo sobre “¿Qué hacemos con esas mujeres tratadas, explotadas incluso siendo menores, por puteros sin escrúpulos de ningún tipo que las usan y las tiran cuando con treinta años ya son viejas y no sirven? ¿Qué hacemos con ellas, muchas extranjeras y sin arraigos de ningún tipo cuando las cambian de puticlub cada veintiún días para que no puedan llegar a tener ningún tipo de vínculo ni incluso con los puteros que las consumen?” Más

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Alicia Murillo Ruiz

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