Olvidadas y relegadas

tere-gijon        Siempre he dicho que me siento una mujer afortunada en muchos aspectos y, de hecho creo que lo sigo siendo cada día, pese a todo.

Como consecuencia de las militancias y convicciones feministas, recientemente tuve un par de experiencias bastante impactantes, de esas que no son habituales y de las que cuesta hablar por la intensidad con la que te golpean.

La primera de ellas tuvo lugar en Alicante, en una mesa redonda en la que participé, invitada por el Movimiento Democrático de Mujeres para hablar sobre el patriarcado y el cuerpo de las mujeres y en el que la otra participante iba a hablar sobre la prostitución. Lo hizo. Pero no desde la perspectiva política de si se tiene que abolir o regular, un viejo discurso que nos divide a las feministas.

Lo hizo desde la experiencia que le da haber trabajado con ellas y saber de lo que habla cuando afirma lo duro que es saber que son las más rechazadas por todas las instituciones que, sabiendo de su existencia y de sus infiernos particulares, se pueden llegar a convertir en sus enemigos principales. Esta mujer (pidió expresamente que no se diera su nombre) nos contaba cómo por ejemplo, algunos departamentos de los servicios sociales a los que estas mujeres prostituidas acudían a solicitar ayudas, reaccionaban inmediatamente intentando “quitarles” a sus hijas e hijos en aras a “la protección de esos menores” sin tener en cuenta su situación emocional.

Nos afrentó a las participantes de todo tipo y condición a que habláramos de formación profesional de estas mujeres. Sí, así de claro. “Si existe formación profesional para formar peluqueras o mecánicas de automóviles u otras profesiones, ¿Por qué nos negamos a que ellas sean formadas correctamente en su profesión?”. Puede resultar grotesco, pero al tiempo remueve por dentro “pilares” de los políticamente correctos al pensar en el tipo de formación que habría que impartir si realmente se regulara este tipo de actividad.

Otra pregunta llegó en forma de dardo sobre “¿Qué hacemos con esas mujeres tratadas, explotadas incluso siendo menores, por puteros sin escrúpulos de ningún tipo que las usan y las tiran cuando con treinta años ya son viejas y no sirven? ¿Qué hacemos con ellas, muchas extranjeras y sin arraigos de ningún tipo cuando las cambian de puticlub cada veintiún días para que no puedan llegar a tener ningún tipo de vínculo ni incluso con los puteros que las consumen?” Más

Ante un 25 de noviembre

tere-gijon            En menos de una semana, el próximo viernes día 25, conmemoraremos el Día Internacional contra las Violencias de Género. Como cada año instituciones y asociaciones, organizarán actos de todo tipo para realizar un trabajo de sensibilización y prevención de las violencia machistas.

Estas actividades son absolutamente necesarias para concienciar socialmente de lo que está ocurriendo y deberían celebrarse durante todo el año y no sólo concentrarse en estas semanas. Pero mejor así que de ninguna manera.

Cada año, afortunadamente, se suman nuevas y acertadas iniciativas para sensibilizar contra este fenómeno que nos maltrata y asesina a las mujeres, por el simple hecho de serlo.

Entre esas nuevas iniciativas este año podemos encontrar la de Caixa Ontinyent que ha convocado un concurso de hastags y que está abierto a la participación hasta mañana a medianoche. Se pueden consultar las bases y los premios a su espacio de Facebook. Utilizarán el que resulte elegido en sus redes sociales en la campaña que llevarán a cabo alrededor del 25 de noviembre. No está nada mal si tenemos en cuenta que es la primera entidad financiera que se implica en un tema tan sangrante como éste. Y desde aquí quiero hacerles llegar mi felicitación sincera por haber dado este paso, porque con iniciativas como estas nos demuestran que, al menos en esa entidad, el negocio, no siempre es lo primero.

Esperemos que hayan abierto la puerta y que el próximo año sean más las entidades financieras que se suman de una forma efectiva a la lucha contra todas las violencias que sufrimos las mujeres y las niñas.

Este tipo de iniciativas, aparte de sensibilizar y condenar, dan visibilidad a algo que en demasiados casos permanece oculto tras las paredes de algunas habitaciones.

Y es que hemos de recordar que las mujeres asesinadas son la punta del iceberg de lo que en realidad ocurre cada día. Son muchas, muchísimas más las que siguen atrapadas en su particular cárcel de las violencias de todo tipo que sufren cotidianamente. Ellas, al igual que las asesinadas, en demasiados casos han llegado a perder la voz por su propia situación.

Las supervivientes, las que todavía no han sido asesinadas, son también víctimas y necesitan todo el apoyo posible para salir de ese infierno y recuperarse. Pero se las anima a denunciar y cuando por fin lo hacen, pueden llegar a entrar en una espiral de otro tipo de violencia: la institucional.

Más

La omisión y los silencios también son violencia machista

tere-gijon            La violencia de género o machista estructural es, como su nombre indica, inherente a las estructuras, sobre todo económicas, existentes en el mundo. Aparece como consecuencia del vigente sistema androcéntrico que sigue guiando la vida de la propia humanidad.

Es una violencia machista bastante invisible para los ojos no habituados a su detección, pero está ahí y repercute directamente sobre la vida de mujeres y niñas de todo el mundo.

Según definición del Consejo de Europa, la violencia estructural Es un tipo de violencia de género va íntimamente ligado a las estructuras de poder en todos los sentidos puesto que generan, reproducen y legitiman desigualdades.[1]

Cómo podemos comprobar las decisiones u omisiones que se toman en despachos institucionales cercanos o lejanos afectan de manera directa sobre las vidas de las mujeres y niñas, ejerciendo sobre ellas un tipo de violencia más silencioso, pero no por ello menos dañino.

Esta mañana, como cada mañana, escuchaba en la radio la publicidad de la Dirección General de Tráfico para la prevención de accidentes en carretera. Desde hace muchos años se llevan dedicando muchos dineros públicos para la prevención de estas muertes. Y no solo en publicidad, también en mejoras de carreteras, en investigación, etc.

La verdad es que me parece estupendo que se dediquen esos fondos públicos a prevenir las muertes de personas producidas de una forma tan estúpida e inútil como lo son las muertes por accidentes de tráfico. En este sentido, y más allá de algún contenido en las campañas publicitarias, no he detectado a lo largo de los años demasiadas discrepancias entre los partidos políticos para mantener esta actitud preventiva.

Pero cuando hablamos de la muerte de mujeres y niñas mayoritariamente a manos de machistas asesinos, la cuestión ya cambia. Aunque las muertes sean igual de estúpidas e inútiles. Pero de entrada y al parecer, no es lo mismo.

La vida de las personas, de todas las personas, es el mayor bien que tenemos y debe ser protegida desde los poderes públicos. En ese sentido las decisiones que se tomen para que ese derecho sea real me parecerán siempre acertadas.

Pero sigo sin entender por qué cuando se trata de proteger específicamente la vida de las mujeres y las niñas, las decisiones que se toman son tan tibias e incluso inexistentes.

Los recortes producidos sobre los recursos destinados a prevenir violencias machistas, es violencia machista estructural, puesto que está perjudicando directamente a las víctimas reales y/o potenciales de ese tipo de violencias tan específicas que se ejercen sobre las mujeres por el simple hecho de ser mujeres.

El hecho del no desarrollo de forma correcta de la actual ley orgánica de medidas de protección contra la violencia de género, es otra forma de ejercer violencia de género estructural contra las mujeres y niñas, puesto que se les están negando derechos contemplados en una ley orgánica que el propio gobierno está dejando sin presupuesto para su desarrollo y ejecución.

La falta de entendimiento entre partidos para llegar a un gran pacto de estado en esta materia sangrante que sesga la vida física de demasiadas mujeres y criaturas cada año y que deja tantas secuelas físicas, emocionales y psicológicas en las víctimas supervivientes, es violencia de género estructural le pese a quien le pese, y escrito así, con todas y cada una de las letras.

Más

Hijos del patriarcado

Tere roig            Desde siempre, al menos que yo recuerde, los conceptos de sexo y poder han ido unidos. El patriarcado ha asociado la imagen de mujeres con cuerpos considerados bellos siempre al lado de hombres vencedores y con éxito. Y una de las mejores imágenes de lo que digo son las señoras que acompañan en los pódiums a los vencedores de las etapas de las carreras ciclistas o de las de motos y que además son rociadas sin permiso de bebidas destinadas a los vencedores. Sencillamente forma parte del espectáculo del premio y del premiado como si parte del premio se tratara.

Asistimos a esa “cosificación” de la imagen y del cuerpo de estas mujeres casi cada día y esa es una parte del éxito del patriarcado.

Esta semana asistimos con vergüenza a la difusión de un video de contenido sexual grabado por dos jugadores del Eibar quienes mantenían relaciones con una mujer que les decía que no la grabasen. Ellos hicieron caso omiso y el vídeo comenzó a circular por redes sociales ante lo cual ella les denunció. No sólo obviaron su NO a la grabación, sino que además lo difundieron y cuando ya se les había escapado de las manos, pidieron perdón al club y a la afición pero no a ella, a la afectada. De nuevo la cosificaron obviándola totalmente. Lo explica magníficamente bien Isabel Olmos en su artículo “Fútbol, vídeos y machismo“.

Alguna gente de la caverna del periodismo deportivo se atrevió incluso a afirmar que los jugadores en cuestión no debían pedir disculpas puesto que formaba parte de su vida privada. Y claro una se pregunta si la vida privada de la mujer a la que grabaron y que dice que no la graben tiene alguna importancia para estos periodistas impresentables, hijos del patriarcado que, de nuevo “olvidan” la voluntad de la mujer y la dejan como culpable de los males de estos dos cretinos por denunciarles.

Este es sólo un ejemplo, pero lo que más me irrita es sin duda la actitud de otro hijo predilecto del patriarcado y que pretende ser el presidente de los EE.EUU. Me refiero a Donald Trump a quien conocemos por ser misógino, xenófobo y por encarnar, al menos para mí, todos los defectos de la raza humana.

En un vídeo aparecido recientemente, pero grabado hace once años, este impresentable habla de las mujeres como objetos a los que puede hacer de todo por tener dinero. No voy a ser más explícita porque evidentemente el mamarracho en cuestión no merece ni un segundo más de mi tiempo ni de mi energía. Me parece absolutamente repugnante como hombre, pero a su vez encarna a la perfección todos los defectos del patriarcado, como buen hijo suyo que es. Y este pretende ser un modelo a seguir para gobernar el mundo….Deberemos plantearnos un exilio en otro mundo si este “ser” obtiene la victoria electoral el próximo noviembre.

Tratarnos a las mujeres como “objetos” a los que usar sin tener en cuenta nuestras voluntades o nuestros deseos es una de las peores caras del patriarcado que, al igualar el deseo sexual y el deseo de poder, enseña sus fauces y pervierte cualquier posibilidad de igualdad entre ambos géneros. Pero además niega cualquier posibilidad de otro tipo de deseo sexual que no sea el hereonormativo.

La cosificación y la hipersexualización de los cuerpos de las mujeres y cada día más de las niñas es, a mi juicio, una de las manifestaciones más crueles de la violencia machista estructural que no duda en reducirnos a objetos sin voluntad ni voz para manifestarla y que por tanto se puede “tomar” sin permiso y en cualquier momento. Más

Desigualdades, ¿las sabemos reconocer?

Tere roig            En demasiadas ocasiones se nos acusa a las feministas de “radicales” por pasarnos la vida reivindicando una igualdad real entre mujeres y hombres y no conformarnos con la igualdad formal en la que vivimos.

Denunciamos con datos y con hechos esas desigualdades para hacerlas más visibles. Y no sólo recurrimos a las cifras (teóricamente) objetivas que nos muestran las encuestas y los sesudos estudios que se realizan en los laboratorios de todo tipo. No. No nos hace demasiada falta. Solo con observar las realidades cotidianas y con unos ojos bien abiertos sabemos percibirlas rápidamente.

Es justo en ese momento, en el que una mirada entrenada lo percibe y le pone palabras, cuando saltan las alarmas patriarcales (de mujeres y hombres, todo hay que decirlo) para llamarnos radicales, feminazis y otras lindezas de ese tipo y que ya conocemos. En fin…

Y es que como dice la frase “No hay peor ciego que el que no quiere ver” y ahí están las desigualdades pero si no las sabemos ver, si las mantenemos ocultas a nuestros ojos, nos resultará mucho más fácil seguir según el orden establecido. Un orden por otra parte, absolutamente impuesto por el patriarcado para mantener todos sus privilegios.

Vamos a observar ese orden y desgranar algunas de las “normalidades” cotidianas.

El miedo, esa potente arma que permite la dominación. El miedo, por ejemplo, a caminar solas y de noche es un hecho que todas conocemos porque lo hemos padecido en alguna ocasión. Y ese miedo real es la consecuencia de ocupar el espacio público que simbólicamente pertenece a los hombres. Y el mensaje que se transmite es que no se debe transitar cuando ha oscurecido porque ellos pueden ocuparlo todo, incluso tu cuerpo, por estar en su espacio. Si ya sé que dicho así puede sonar un poco brusco, pero el mensaje simbólico que se transmite es ese. “Este es mi espacio y si lo ocupas, yo puedo ocuparte incluso a ti”. Sin más razón que esa.

Otro ejemplo. Legalmente está establecido que tanto el padre como la madre puedan reducir su jornada laboral para el cuidado de sus criaturas menores o para el cuidado de familiares. Como las tareas de cuidados han sido tradicionalmente un rol de las mujeres, son ellas las que, mayoritariamente, se toman estos permisos con la consiguiente reducción salarial que a su vez afectará a sus futuras pensiones. O, en el peor de los casos, serán ellas las que abandonen sus empleos para el cuidado de personas mayores, menores o dependientes, con la consecuente pérdida de la independencia económica presente y futura. Pero esto sigue siendo “normal” para muchísima gente. Más

Tradiciones y patriarcado: Otra alianza que perjudica seriamente la igualdad entre mujeres y hombres

Tere roig            La RAE en una de sus acepciones define tradición como Doctrina, costumbre, etc., conservada en un pueblo por transmisión de padres a hijos.” En esta definición seguimos observando que ni las madres ni las hijas contamos para la transmisión de esas doctrinas, costumbres etc., pero eso lo dejaré para otro día.

Si las tradiciones no se hubieran ido adaptando al correr de los tiempos, seguramente todavía estaríamos haciendo fuego frotando dos palitos hasta conseguir llevarlos a la temperatura justa para producir la chispa del fuego. Afortunadamente se han ido adaptando hasta llegar a equilibrios, a veces difíciles, pero siempre posibles cuando existe una verdadera voluntad.

Sabemos que el patriarcado se ha venido sirviendo de muchas herramientas para perpetuarse. Y por supuesto las tradiciones, como otra forma de lenguajes, son una de esas herramientas. Y, curiosamente, estas mismas herramientas son también ejes sobre los que se asienta la violencia de género estructural como ya he defendido en otros momentos, porque la violencia de género estructural es tan invisible y el patriarcado ha conseguido introducirla en todos los órdenes de la vida para que forme parte del día a día que, incluso llega a pasar totalmente inadvertida y a instalarse dentro de la “normalidad” con la que actuamos en nuestras cotidianeidades. Y las tradiciones no están exentas de este fenómeno.

Vamos con un ejemplo que ilustrará lo que digo.

En Bocairent, un pueblo precioso y cercano al mío, a finales de agosto se celebran las fiestas de San Agustín y su elemento más identificativo son las danzas y uno de los ritos más arraigados es el comienzo de la “Dansà” (baile o danzada) que realizará el “Cap de Dansa” (primera danzadora) una mujer casada, a excepción de la primera noche que corresponderá el honor a la Clavariesa mayor. Tanto el rito del comienzo, los pasos de baile, la indumentaria y la música hacen que estas danzas sean unas de las más singulares de la comarca de la Vall d’ Albaida. Hasta aquí todo más o menos normal.

Pero comenzamos a ver los colmillos del patriarcado cuando nos encontramos, de entrada, con que la Cap de Dansa ha de ser una mujer casada a quien ha se sacar a bailar un “Majoral” (hombre festero) y que esperará a comenzar a bailar a que llegue un hombre, que puede o no, ser su marido. Después de ella comenzarán a bailar las mujeres casadas y después las solteras, pero siempre sacadas a bailar por un Majoral.

Si tenemos en cuenta que los tipos de familias han variado muchísimo, somos muchas las que no entendemos a estas alturas la distinción entre mujeres casadas y solteras, porque por ejemplo ¿Cómo consideraríamos a una mujer inscrita en el registro de uniones de hecho? o ¿En qué situación queda una balladora que está separada o divorciada?.

El año pasado desde el Ayuntamiento se comenzaron a realizar actuaciones para declarar estas danzadas como Bien de Interés Cultural Inmaterial (BICI) y aprovechando esta situación, desde una asociación de mujeres, Més que Dones, que está en contra de este orden patriarcal de las fiestas tradicionales se lanzó una campaña de recogida de firmas en internet pidiendo que las fiestas se adaptaran a las nuevas realidades sociales y que por tanto fueran más igualitarias. He de añadir que el Ayuntamiento de Bocairent fue pionero en la comarca en la aprobación de un Plan de Igualdad y que acaba de aprobar el segundo tan sólo hace unos días.

La respuesta a este planteamiento que se les dio a Mes que Dones en una reunión celebrada entre los festeros, la Concejalía de Igualdad y dicha asociación fue que tenían razón pero que siempre se había hecho así y la tradición era la tradición y así iban a elevar la propuesta para la declaración de las danzas como BICI y que si eso ya luego verían de ir cambiando las cosas. Afortunadamente las “dansaores” de Més que Dones, que haberlas haylas, no se conformaron y siguen exigiendo unas fiestas más igualitarias antes de la declaración de estas como Bien de Interés Cultural Inmaterial y las espadas siguen en alto. Y lo que peor llevan algunas es la condescendencia patriarcal con que es tratado el tema. Es aquello de “tenéis razón pero esto siempre ha sido así”.

A ver, si se reconoce la existencia de desigualdad en las fiestas y el papel subsidiario de las mujeres en la misma, cambien ustedes las cosas para mejorarlas, puesto que de lo contrario están siendo cómplices no sólo de una situación evidentísima de desigualdad, sino también de esa violencia de género estructural que se transmite y pretende permanecer oculta pero que, en este caso, además se ha puesto de manifiesto por parte de Més que Dones.

Más

La perversidad de los lenguajes

Tere roig            Estamos viviendo una semana terrible por los atentados terroristas de Niza y el intento de golpe de estado en Turquía. Pero también por las mujeres que han sido asesinadas por terrorismo machista y por la guerra en Siria o los conflictos armados evidentes u ocultos que existen en el mundo. Hablo de México, Palestina, Ucrania, Sudán del sur, Nigeria, República Centroafricana, Congo, Irak, Afganistán, Yemen, Pakistán, Mali o Somalia, por citar sólo algunos de ellos, porque hay más.

Las páginas de los periódicos mundiales se han llenado de imágenes y textos sobre lo ocurrido en Niza y en Turquía. Se habla de la ingente cantidad de muertos (que no de personas muertas) y de todos los detalles del camión así como del asesino que lo conducía. Cuando describen brevemente la biografía de este asesino se habla de que tenía antecedentes penales por temas menores. Claro que para quien escribe eso, dar palizas a su mujer de forma reiterada, es un tema menor.

Este asesino ha arrebatado las vidas de ochenta y cuatro personas de forma intencionada y despiadada. Y también daba palizas de forma reiterada a su mujer de forma intencionada y despiadada.

En demasiadas ocasiones los lenguajes son utilizados de forma interesada. Demasiado interesada diría yo. Y en estos momentos de confusión mundial, nada mejor que echar la culpa al asesino de Niza y que nos permita desviar la mirada de otros focos en donde también mueren personas cada día.

No pretendo, ni de lejos restar importancia a lo ocurrido en Niza ni en Turquía, pero sí pretendo reflexionar sobre el papel que se está dando a la información dependiendo de la zona geográfica o del interés geopolítico de donde provenga. Y los trágicos hechos acaecidos esta semana son un buen ejemplo de lo que digo.

El intento de golpe de estado en Turquía es otro ejemplo de lo que digo. Dependiendo del medio que leamos será parte de Europa o no. O, “los malos” en realidad serán “los buenos”, o no. Y por cierto si el Tuit de Felipe de Borbón que he leído esta mañana es cierto, tiene narices el tema. Dicho tuit dice textualmente: “Me parece lamentable lo que está sucediendo en Turquía, imponer un Jefe de Estado sin elecciones ni nada no debería ser posible. Un abrazo”. Insisto en que si es cierto, ya le vale, precisamente a este señor, Jefe de Estado por imposición divina, hacer tal afirmación.

Pero volviendo a lo ocurrido en Turquía y a su cobertura mediática, nos permite hacernos una idea de la importancia geopolítica que tiene no sólo este Estado, sino de las políticas que Erdogán está llevando a cabo, por ejemplo con las personas refugiadas que llegan de otras zonas en conflicto y lo que significaría un giro político en ese sentido.

Al final me reafirmo en lo que ya dije hace un tiempo y es que la importancia de las vidas humanas está intrínsecamente ligada a la zona en la que ha nacido. Y dentro de la zona en la que se ha nacido o reside, de nuevo aparece la dicotomía de si se es hombre o mujer. E insisto en que a los hecho me remito.

El conflicto en Ucrania ha perdido intensidad mediática pero no sabemos si realmente se siguen matando personas por intereses nacionalistas neo fascistas.

En Palestina se siguen construyendo asentamientos ilegales en zonas de Cisjordania y se sigue manteniendo el conflicto entre el pueblo palestino y el judío con unos intereses imperialistas claros por parte de los diferentes gobiernos sionistas de Israel. Y las mujeres siguen siendo utilizadas como campo de batalla en la medida en que son embarazadas continuamente con el objetivo de aumentar la natalidad permanentemente como un claro objetivo político. Su presencia en los medios depende de la intensidad con la que se asesine y no por la falta de respeto a los derechos humanos. Y esto es así de duro.

Más

Anteriores Entradas antiguas

Tribuna Feminista

Tribuna Feminista

Alicia Murillo Ruiz

Alicia Murillo Ruiz

F&S

Femenina y singular: el blog de Mar