Feminismo

            Ayer en Huéscar (Granada) un malnacido asesinó a su esposa a hachazos y luego se suicidó. El malnacido podría haber invertido los actos y haberse suicidado primero pero decidió no hacerlo. De ese modo, y a fecha de hoy son ya 60 las mujeres asesinadas por las diversas formas en las que el terrorismo machista se reviste para acabar con nuestras vidas solo por el hecho de ser mujeres.

Esta misma semana y en las fiestas de los sanfermines la Policía Municipal de Pamplona requisó objetos como chapas y camisetas que incitaban a la violencia sexual. La abogada Sara Vicente, en representación de la comisión para la investigación de malos tratos a mujeres, fue quien puso la denuncia que se focaliza en el “alto contenido vejatorio y humillante para las mujeres, así como sexista”. Sin embargo la Fiscalía Superior de Navarra archivó esta denuncia “al no ser los hechos denunciados constitutivos de un delito de odio.” Así nos va a las mujeres también en algunos espacios jurídicos. Y es que los agentes jurídicos tienen tan “naturalizadas” algunas cosas que al no ver delito en esas acciones las refuerzan y alimentan al patriarcado agresivo y nos convierte a las mujeres en objeto de consumo de depravados que seguramente buscarán reforzarse y ser dignos hijos de ese patriarcado feroz.

El alcalde de Pamplona Joseba Asirón manifestó en rueda de prensa que este año en sanfermines se han presentado dos denuncias por agresión sexual frente a las cinco del año pasado y doce por abuso sexual, una menos que el año anterior, lo que según las palabras del alcalde, refleja que Pamplona es una ciudad “razonablemente segura” y, además resaltó que las fiestas de los sanfermines son “de las fiestas más seguras de todo el Estado”. Pues esa seguridad deben sentirla los hombres, puesto que mientras exista una sola agresión u abuso sexual a las mujeres, esa presunta seguridad es talmente un mito para nosotras, como vemos años tras año tanto en los sanfermines como en otras fiestas de pueblos y ciudades.

Este mismo fin de semana Garbiñe Muguruza ganó uno de los grandes torneos de tenis del mundo, el de Wimbledon. Ona Carbonell consiguió la medalla de plata en la final de Solo Técnico en natación sincronizada en los Mundiales de Natación que se están celebrando en Budapest. Y la atleta María Vicente se ha proclamado campeona del mundo juvenil de heptatlón en Nairobi. Tres hitos en el deporte femenino que no han merecido una sola portada en los diarios deportivos que están mucho más preocupados por el Tour de Francia o por el retorno de las estrellas de los equipos de fútbol masculino a sus pretemporadas que en resaltar los éxitos de las mujeres deportistas. Esto tampoco es nada nuevo, sobre todo en un mundo en donde los propios presentadores de algún programa de radio o de TV se llaman entre ellos “machotes”, sin importarles nada quien les pueda estar viendo u escuchando. Esa parte pedagógica que han de tener las personas comunicadoras, en temas de igualdad se volatiliza a la velocidad de la luz. Terrible pero real.

También esta semana se dio a conocer por parte de uno de los grandes sindicatos del Estado, UGT, que las mujeres perciben casi un 23% menos de salarios y 423 euros de pensión menos que los hombres. Desde este sindicato se insta al  Gobierno a cumplir la ley 27/2011 de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del Sistema de Seguridad Social, que ha venido posponiendo durante 6 años consecutivos en los PGE y adoptar ya la Resolución del Parlamento Europeo, del pasado 23 de junio, para corregir la brecha salarial y en pensiones entre mujeres y hombres. El sindicato recuerda también la necesidad de aprobar una Ley de Igualdad Salarial.

Como también he dicho en múltiples ocasiones, el mantenimiento de esta brecha salarial, indudablemente implica que se mantengan estas desigualdades en las pensiones como demuestran los datos.

Y todos estos hechos han ocurrido en una semana. Y alguna gente todavía se atreve a manifestar que el feminismo no es necesario y, en el mejor de los casos, dirá que está obsoleto.

Se puede hablar de igualdad, incluso de igualitarismo que no suena tan duro o veraz, pero no de feminismo, puesto que este término espanta a la gente. Creo que no entienden que no puede haber igualdad sin feminismo. Más

El patriarcado campa a sus anchas

tere-gijon            Gloria, Martina, Patricia, Marian, Susana, Sara, Sonia y Celia son las ocho mujeres de la asociación Ve-La Luz que llevan en huelga de hambre desde el pasado nueve de febrero en la Puerta del Sol de Madrid. Y allí afirman que van a seguir hasta que los grupos parlamentarios del Congreso se comprometan a incluir sus veinticinco propuestas en un pacto de Estado contra la violencia de género (http://www.asociacionvelaluz.es/).

El pasado jueves se celebró en el Congreso de Diputados y Diputadas una jornada para analizar, tratar y revisar  los compromisos políticos contra la violencia hacia las mujeres. A dicha jornada no asistió nadie en representación del PP, de Ciudadanos ni del PNV. No es de extrañar sabiendo lo poco o nada que este tema les importa a dichos grupos políticos.

Porque seguramente deben de andar más preocupados (y ocupados) por cómo “reordenar” sus pactos políticos para salvar a gente corrupta incluso cargándose la credibilidad de la Fiscalía anticorrupción, que por los asesinatos de mujeres y criaturas a manos de malnacidos machistas que creyeron que ellas les pertenecían. Ellos y ellas, los de estos grupos políticos, sencillamente son así de impresentables.

El ansiado y demandado Pacto de Estado contra las violencia Machistas les parece una buena idea solo para las campañas electorales. Y a algunos ni incluso eso. Y mientras, nos siguen asesinando. Pero, al parecer, les importa poco porque no actúan.

Las mujeres en huelga de hambre de la Puerta del Sol son un ejemplo de dignidad para una sociedad cansada del desprecio que los dirigentes de estos partidos muestran hacia los problemas de las mujeres. Pero en especial a los derivados de la falta de la aplicación de la actual ley integral contra la violencia de género, que como sabemos, no incluye como víctimas a las criaturas asesinadas por sus padres maltratadores.

Los dirigentes de estos partidos se encargan de otros “temas mayores” como los de reforzar modelos de mujeres como la ex-ministra de Rajoy, Ana Mato o Cristina de Borbón que nunca se enteraban de nada y tenían plena confianza en sus maridos o ex-maridos. Un modelo de mujer que, convenientemente reforzado, les resultará mucho más útil que las otras, las  que exigimos medidas urgentes para parar este feminicido que se está produciendo cada vez que asesinan a una mujer por ser mujer.

“Cada vez que nos tocan a una, nos tocan a todas”, “Disculpen, pero nos están asesinando” son algunas de las consignas que llevamos gritando hace años. Pero ellos siguen sordos a nuestros gritos y mudos ante las reivindicaciones a nuestro derecho a una vida libre de violencias de género. Y, como ya he dicho en alguna ocasión, nuestras vidas les importan un bledo. Menos cuando toca ir a votar, claro.

Desde mi punto de vista la corrupción política va mucho más allá de los casos que conocemos (y de los que no conocemos) y que se están juzgando. La corrupción política también se da cuando teniendo los medios no se aplican. Cuando teniendo las leyes, no se aplican. Cuando teniendo de la mano recursos, estos son recortados sin contemplaciones. Y las consecuencias de ello son los asesinatos de mujeres y criaturas. Eso también es corrupción política, puesto que las consecuencias son fatales cuando se han tenido medios y no se ha actuado de forma correcta.

La lección de dignidad que las mujeres de Ve-la Luz nos están dando a toda la sociedad es, al menos para mí, impagable. Más

¿Hasta cuándo?

Tere roig         En solo una semana cuatro mujeres han sido asesinadas por terrorismo machista en el Estado Español. Esta madrugada pasada la última de ellas en Granada. Estas son las que se conocen oficialmente. Y estos asesinatos son solo la punta del iceberg de lo que suponen las violencias machistas.

Pero cómo ya he dicho también en otras ocasiones, estos “asuntos” parecen no importar nada a quienes pretenden gobernarnos y solo se acuerdan de ellos cuando han de nombrarlos, de pasada, en discursos de presunta investidura o en momentos similares. Palabras vacuas y faltas de credibilidad cuando se han tenido años y fondos para actuar y no se ha hecho nada.

Las mujeres estamos hartas de ser ninguneadas, de que nuestras voces sean cuestionadas, de que nuestras verdades no sean escuchadas y de que apenas seamos tenidas en cuenta cuando, incluso, de nuestras vidas se trata.

A las mujeres víctimas se las empuja a denunciar y luego se las abandona, como estamos viendo casi cada día. Y encima en los medios de comunicación se hace incidencia cuando no denuncian, de forma que las culpabilizan de su propia muerte por no haberlo hecho. Pero en cambio apenas se cuestiona el papel de las instituciones cuando después de haber denunciado las han abandonado. Es otra cara del patriarcado.

La necesidad de la denuncia para dar credibilidad a las pesadillas que viven estas mujeres e incluso niñas es otra justificación que necesita el patriarcado para comenzar a creer en esas verdades que ellas manifiestan. La no concesión de medidas de protección cautelares es más de lo mismo: cuestionar sus realidades con el peligro que ello conlleva para las vidas de esas mujeres. El proceso judicial al que son sometidas pone a prueba su fortaleza emocional e incluso intelectual, pese a saber todos los agentes implicados, los duros y delicados momentos que estas mujeres atraviesan. No importa que sea otra forma de maltrato. Lo practican. Y no pasa nada. Nunca pasa nada en estos casos.

Cuando se habla de prevención y se habla de las escuelas, no se habla más que con la boca pequeña. Los fondos han sufrido recortes tras recortes y se han quedado bastante diezmados. De modo que esta prevención queda, en demasiados casos, para el voluntarismo del personal docente con un claro compromiso en este tema. Pero ese compromiso no siempre está generalizado. Bueno, en las formas y en la teoría sí lo está, pero en el fondo tengo mis serias dudas. Y sé de lo que hablo.

Cuando el personal docente comprometido en el tema de la prevención de la violencia de género y en todas las formas de violencia busca espacios para hacer su tarea, se queda apenas con las horas de tutoría y con “los días internacionales de…”. Al cargarse asignaturas como filosofía o educación para la ciudadanía, también se han cargado las horas en que se enseñaba a pensar y a cuestionarse las cosas al alumnado. Y eso se acaba notando. Más

La urgencia de resolver

TereMolla Agullent            El pasado día 7 varios centenares de miles de personas inundábamos Madrid exigiendo medidas efectivas para que el terrorismo machista deje de asesinar mujeres y criaturas. Por que no podemos olvidar que son más de cuarenta las mujeres asesinadas en lo que llevamos de año por terrorismo machista a manos de sus parejas o exparejas. Si a esta lista sumamos otro tipo de víctimas, el número se dispara hasta alcanzar un número que casi duplica el anterior.

Y mientras nos asesinan, el gobierno calla y mira hacia otra parte. Ni una palabra de condena. Sólo recortes y más recortes en los recursos destinados a la prevención y la sensibilización de este tipo de terrorismo. Sencillamente vergonzoso. Y da todavía más grima y vergüenza saber que incluso desde instancias internacionales como ONU-Mujeres están reclamándole al gobierno mayores esfuerzos en este sentido. De nuevo queda patente lo que ya he afirmado en muchas ocasiones: que la vida de las mujeres no les importa nada. Y su sufrimiento y el de sus criaturas tampoco.

Si miramos la forma de redactar la noticias, resulta que las mujeres nos “morimos accidentalmente” clavándonos un sin número de puñaladas, o tirándonos por las ventanas o balcones, o descerrajándonos varios tiros por todo el cuerpo. Eso, que nos morimos. Pronunciar la palabra asesinato, por lo visto, es demasiado fuerte para la mayoría de medios de comunicación que, de esa forma se exculpan de cualquier responsabilidad que pudieran tener por no dar la noticia. La absoluta falta de profesionalidad en la mayoría de medios a la hora de dar este tipo de noticias junto a la falta de cobertura mediática de la I Marcha Feminista Estatal contra las Violencias de Género pone en evidencia el papel que los medios tienen en la erradicación de este tipo de terrorismo que mata bastante más que ETA.

Pero al margen de esta actitud machista y con un patrón claramente patriarcal, las mujeres que estamos comprometidas con la vida de todas las personas (y no sólo con la de los hombres) no cejamos en nuestro empeño de hacer cosas para sensibilizar y, de ese modo, intentar prevenir en la detección de este tipo de violencias cuyo máximo exponente es la muerte.

Pero entre todos estos desatinos sobre este tema que es crucial para tantas mujeres, como decía, son muchas las personas que llevadas por sus militancias y compromisos con la vida digna y sin violencias, siguen trabajando y proyectando iniciativas que buscan la raíz del problema y se implican en su erradicación.

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El #7N nos vemos en Madrid!!!

7nyovoy            Pues si, en apenas una semana nos vemos en Madrid, en la Marcha Estatal contra las Violencias de Género.

Va a ser algo histórico puesto que el movimiento feminista en su conjunto se ha volcado en esta convocatoria y, además, los partidos políticos de izquierdas y los sindicatos apoyan dicha marcha. También han sido innumerables los ayuntamientos que han mostrado su apoyo a dicha movilización.

Cuando explicas los motivos de esta movilización a algunas personas, al menos a mí me ha ocurrido en varias ocasiones, que no entienden el plural de la convocatoria: violencias.

Es entonces cuando la explicación ha de ser pedagógica. A veces ocurre que se tiene asociado el término violencia de género con asesinatos de mujeres. Y así es, también.

Las violencias que se ejercen contra las mujeres tienen que ver directamente con la más invisible de ella, la estructural, que, como consecuencia de su naturalización se convierte en prácticamente invisible.

Los micromachismos que cotidianamente emanan de ella se convierten en elementos de poder que el patriarcado utiliza contra las mujeres. Y, a través de la socialización se naturalizan de forma que se incorporan a nuestro día a día sin más, como algo normal. Pero son violencias.

El hecho de perforar las orejas de las niñas recién nacidas es, en sí mismo, un acto violento que causa dolor a la bebé pero parece no importar a nadie puesto que es normal marcar a esa persona como niña antes de que sea consciente del dolor que esa condición produce. Es un ejemplo. Pero hay más.

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Alicia Murillo Ruiz

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