Pretenden devolvernos a las cavernas

 Hasta el moño me tienen los de faldas largas y negras con sus ritos y sus historias!!! Y es que no paran de lanzar mensajes misóginos.

Esta semana, aquí en Ontinyent, mi pueblo, están celebrando los trescientos cincuenta años de María como patrona de la ciudad. Lo están celebrando con los mensajes de siempre y que pretenden mantener la sumisión, la desigualdad, la obediencia ciega al varón, la negación del placer, la maternidad como única vía de crecimiento personal, y un largo etc. Y de verdad que me tienen bastante cansada y harta de todo esto.

No voy a entrar en cómo lo están celebrado porque me parecen estúpidos todos los ritos que acompañan estas historias que se montan para seguir manteniendo su poder sobre el resto de las personas.

Y es que entre estos de faldas largas y negras que no cejan en su empeño de mantenernos como ciudadanas de segunda y las “rebajas” que, en materia de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, nos ha impuesto el gobierno de Rajoy, contenta me tienen.

Por eso parte de la campaña electoral del PP se hizo desde los púlpitos de las iglesias, para que cualquier atisbo de progresismo en el ámbito que fuera, pero sobre todo en el ámbito de las libertades de las mujeres, fuera arrancado de cuajo para que no se pudiera reclamar ni siquiera por aquello tan manido de “usos y costumbres”.

No pueden soportar que las mujeres tengamos la condición de ciudadanas con plenitud de derechos, puesto que sería como admitir que podemos rebelarnos contra el poder establecido. Y para ellos el primero de los poderes es el de Dios, o al menos eso predican, y, por supuesto esa figura, la de Dios es masculina.

Pero para rematar la faena, el dios de cualquiera de las grandes religiones monoteístas, ha depositado su poder en la tierra en manos únicamente masculinas lo cual refuerza la simbología del poder y de la autoridad en todos los aspectos. Y, de ahí que no puedan soportar que a través de los avances en materia de igualdad las mujeres podamos decir basta a este tipo de poder impuesto y misógino.

El hecho de que podamos decidir sobre nuestros cuerpos y por tanto sobre nuestro placer y nuestra maternidad, supone para ellos, no sólo un ataque a los roles que refuerzan con la figura de María, la Madre y la gran sumisa al mandato patriarcal, supone también un ataque a su propia autoridad en todos los ámbitos. Les da igual que traigamos criaturas a este mundo que se mueran de hambre o de calamidades, ellos quieren el control de nuestros cuerpos, nuestra sumisión más absoluta a su mandato que imponen a través de los gobernantes más reaccionarios para que nada cambie y que todo siga igual, porque quieren TODO el poder.

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¿Hasta donde?, ¿Hasta cuando?

 Hoy se está conmemorando el Día de la Madre. Pero habrá muchas criaturas que no lo podrán celebrar, puesto que a sus madres las mataron. Y las mataron por ser mujeres.

Según la Red Estatal de Organizaciones Feministas contra la Violencia de Género, a fecha de hoy, seis de mayo, son ya veinticuatro las mujeres asesinadas en el ámbito intrafamiliar, de las cuales, diecisiete han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. O lo que es lo mismo, sus asesinos las han matado por que eran mujeres. Por nada más que eso.

Poco importa que fueran mujeres cultas, madres o obreras del campo. Ahora, estas mujeres, están muertas. Y esa realidad es incontestable.

El Estado debilita sus estructuras preventivas para que estas situaciones no se den, reduciendo los presupuestos destinados a sensibilización y prevención. Es una manera de minimizar el impacto que este tipo de terrorismo tiene en nuestra sociedad y que permite que se sieguen las vidas de muchas mujeres cada año.

Pero no sólo se quiebran la vidas de quienes mueren. No. Quienes se quedan lo hacen con el estigma de ser hijas, hermanos, cuñadas, sobrinos, etc. de aquella a quien su marido mató. Y esa es otra sangría silenciosa que hermana en el dolor y la rabia.

Además nos quedan las otras. De las que nunca se habla. Las que sufren en silencio su propio calvario sin atreverse a confesarlo a nadie por, entre otros temores, el de no ser creída, ser ridiculizada y, además culpada de la situación.

Ellas, las que callan, las que no se atreven a hablar son muchas, pero son invisibles. Su miedo puede más que su dolor y el agresor, el terrorista, lo sabe y lo utiliza para seguir dominando la situación y dando golpes físicos y psicológicos a su antojo.

Pero vamos con los datos objetivos, los que nadie inventa y que quedan reflejados en el V Informe anual del observatorio estatal de violencia sobre la mujer. Informe ejecutivo que fue publicado el pasado veinticinco de noviembre de dos mil once y que en su página tercera dice textualmente:

Número de víctimas mortales: El total de víctimas mortales durante 2010 fue de 73 y el total de

víctimas mortales desde 2003 a 2010 ha sido de 545. Más de la mitad de las mujeres asesinadas en España durante ese período, murieron a manos de su pareja o expareja”.

 

Y en páginas posteriores analiza las denuncias en este sentido, también literal:

Durante el año 2010 llegaron a los juzgados un total de 134.105 denuncias por violencia de género, lo que implica una media mensual de 11.175 denuncias y una media diaria de 367 denuncias. Ello supone un ligero descenso del número de denuncias por violencia de género (1,1%) si se compara con la cifra de 2009.

            Ahí están los datos. Y el dolor y la falta de protección por falta de medios que siempre, siempre beneficia al maltratador, nunca a las víctimas.

Algunas organizaciones y personas nos esforzamos en nuestro día a día en desmontar mitos que justifiquen a los maltratadores o al propio fenómeno de este terrorismo machista, pero nos faltan medios. Y no sólo materiales. Nos faltan complicidades institucionales en la medida que no se puede condenar a un maltratador a llevar un dispositivo de localización, cuando desde antemano se sabe que no hay posibilidad que lo vaya a llevar por falta de medios.

Nos faltan complicidades con instituciones políticas desde donde se denuncie también que este tipo de asesinatos también son terrorismo y quienes pagan sus consecuencias han de tener la condición de víctimas que han de ser atendidas de forma integral.

Nos faltan complicidades con las autoridades educativas para que incluyan la formación en la prevención de la violencia de género en los currículos escolares y de formación permanente del profesorado.

Si ya sé que la ley orgánica de medidas de protección contra la violencia de género contempla todas estas y otras medidas, ya lo sé. Pero a veces legislar no basta. Hay que dar un paso más allá y dotar presupuestariamente las medidas contempladas y aquí está ocurriendo al revés, que se está desmontado lo poco que se llegó a conseguir.

Las víctimas quedan todavía más desamparadas. La sociedad en general, si no se mantiene el ejercicio preventivo, acabará por volver a justificar aquello de “entre marido y mujer nadie se debe meter” y, por tanto y en aras a que no se puede “gastar” se mantienen los asesinatos y en encubrimiento de las situaciones de maltrato continuado en los hogares.

El asesinato de las mujeres es el último eslabón de una cadena de hechos y creencias que perviven en nuestra sociedad y que mantiene a la gran mayoría de los hombres en una situación de privilegio e impunidad que permite la mayor desigualdad entre mujeres y hombres: los asesinatos de mujeres a manos de quienes decían amarlas.

La formación para la prevención de este tipo de terrorismo es fundamental. Y, aunque el esfuerzo realizado ha sido importante, queda muchísimo por hacer, puesto que desmontar un sistema de privilegios y lleno de mitos que justifican la desigualdad de raíz entre mujeres y hombres, es ardua tarea.

Hay que denunciar permanentemente ideologías, credos y religiones que subordinan a las mujeres ante los hombres. Hay que mantener viva la llama de la lucha por desmontar cada día hechos que por tradición o imposición siguen permitiendo que se justifiquen acciones violentas. Hay que recordar continuamente que las víctimas son las mujeres que sufren el maltrato en cualquiera de sus formas. Hay que dignificar sus voces y creerlas. No podemos dejarlas con la palabra en la boca y con dudas sobre su situación para creer al poderoso.

Hay, en definitiva, mucho trabajo todavía por hacer mientras para nuestro flamante Gobierno del PP, este tema no es importante y prefiere invertir en armamento y defensa, mientras a las mujeres nos siguen matando sólo por ser mujeres.

Pero no por eso conseguirán acallar nuestras voces. Las voces de algunas para quienes el sufrimiento y el dolor de las que sufren no nos resulta invisible y que conseguimos convertir en rabia para que se nos escuche o se nos lea. Algunas que actuamos con nuestro tiempo, formación, y militancias varias para recordar que sus voces y sus memorias no se pierden y que, cada cual a su manera, estamos con ellas.

Desde el dolor, la rabia, pero también desde el convencimiento, ben cordialment

Teresa

Liberalismo, clasismo y misogínia

 Creo que con estas tres expresiones podríamos definir perfectamente los primeros meses del gobierno del PP encabezado por Rajoy.

Liberalismo en lo económico, puesto que, al parecer todo está en venta, todo es susceptible de ser repagado y al mismo tiempo cualquier servicio público está en la lista de ser privatizado. “No hay dinero para los servicios públicos” nos dicen. Pero sí para los bancos y para pagar a un ejército de asesores nombrados a dedo, o para seguir financiando a la iglesia católica, su sostén ideológico, claro.

Clasismo en lo social y en lo laboral. La reforma laboral que han aprobado aumenta las diferencias sociales entre quienes tienen trabajo y entre quienes no lo tienen. Aumenta infinitamente las posibilidades de perder el empleo y deja en manos de los contratadores la potestad de nuestro proyecto de vida personal, puesto que en cualquier momento pueden prescindir de nuestros servicios en la empresa.

Y misoginia en general, puesto que a la larga lista de recortes que están realizando (ellos y ellas lo llaman eufemísticamente “reformas”) se han de sumar los que afectan específicamente a las mujeres como el recorte en prevención contra la violencia de género.

Pero si seguimos analizando nos encontraremos con que la mentira que esta gente del PP nos contó a lo largo de la campaña y larga precampaña electoral va mucho más lejos. Y quiero dejar claro que no seré yo quien defienda la gestión de la última legislatura del gobierno Zapatero, que también hizo de las suyas y también nos mintió.

Pero esta gente del PP ha roto con todo, porque, sencillamente quieren acabar con todo en base a esas mentiras de las que hablaba antes y que utilizaron para llegar al poder.

No iban a tocar las pensiones. Es cierto que no las han tocado en su cuantía mensual, pero al aplicar sus reformas como el repago de los medicamentos están empobreciendo a las personas que se han ganado su derecho a una pensión digna y que, además de tenerla prácticamente congelada, con los recortes sanitarios les están tocando uno de los pilares fundamentales de su vida: su salud.

Además y en este colectivo de personas pensionistas, hemos de recordar que las mujeres llegamos a vivir más años y generalmente lo hacemos con pensiones más bajas puesto que ya se encargaron de prohibirnos trabajar fuera de casa después de casadas hasta mediados de los años sesenta. Y por tanto las pensiones son mayoritariamente de viudas y, por tanto mucho más bajas. Así que, después de toda una vida trabajando les llega el turno de cobrar la pensión y les arrebatan (congelar es, con el tiempo, lo mismo que arrebatar) una parte de la misma de forma directa y otra parte vía medicamentos y, además les obligan a hacer malabarismos económica para llegar a final de mes. Bien por las políticas de protección a las personas mayores y/o pensionistas!!!

Otra mentira: No iban a tocar los dos pilares fundamentales del estado de bienestar o sea la educación y la sanidad. Y ya vemos lo que está ocurriendo.

En sanidad reducen servicios e incluso se cierran centros de salud. No contratan personal y, por tanto se saturan las consultas tanto en atención primaria como en especialidades y no digamos las listas de espera para operaciones ordinarias: Hasta dos años y medio para una operación de prótesis de rodilla. Y esto es sólo un ejemplo. Pero claro, quien tiene dinero puede pagarse una sanidad privada que sólo está al alcance de los de siempre.

En educación más de lo mismo: Ya han aprobado el aumento de ratio de alumnos por clase y el aumento de número de horas de trabajo del personal docente tanto en toda la educación obligatoria. Estas medidas consiguen cargarse la calidad en la enseñanza pública tal y como vienen denunciando los docentes desde hace tiempo. Pero el gobierno a lo suyo. A mantener las fuertes sumas de dinero a los centros concertados (casi todos religiosos) y a desmantelar uno de los principales servicios públicos conseguidos con los esfuerzos de toda la sociedad.

En la política universitaria, más de lo mismo. Recargar el peso de quienes desean estudiar para mejorar su vida aumentando el precio de las matrículas con lo cual se reduce ostensiblemente la posibilidad de las familias trabajadoras de poder asumir los costes de los estudios de sus hijas e hijos. Además al recortar (perdón, reformar!) las líneas de investigación en todos los ámbitos dejan fuera del sistema a centenares de personas que intentaban hacernos la vida más fácil en todos los sentidos y les obliga, de nuevo, a emigrar.

Podría seguir así horas y horas, pero no es justo para quien pueda leer estas líneas. Prefiero animar a que podamos ir denunciando en cualquier ámbito sus medidas y secundar aquellas movilizaciones que convoquen las diferentes organizaciones.

Son tiempos duros y de nuevo, como hace más de treinta años, hemos de salir a la calle para plantarles cara. Y de paso, recordarles que los votos obtenidos con mentiras, tal y como lo ha hecho la gente del PP, no avalan sus “reformas”. Ni las que ya están realizando, ni las que amenazan con seguir poniendo en marcha.

Han conseguido ganar un espacio simbólico importante y que es el haber impuesto el miedo en la sociedad. El miedo a expresarse, el miedo a plantar cara, el miedo a movilizarse, el miedo a exigir nuestros derechos y luchar por mantenerlos y sobre todo el miedo a perder el trabajo aunque sea un trabajo que roce el esclavismo, como muy bien dice Forges en sus viñetas. Ese espacio simbólico típico de regímenes autoritarios, ha calado entre la ciudadanía y se nota.

Pero, tal y como dice mi admirado Lluís Llach en su primera novela “Memòria d’uns ulls pintats”,

“las personas valientes no son aquellas que carecen de miedo. Las personas valientes son aquellas que asumen sus miedos y les plantan cara para, de ese modo, vencerlos”.

Estoy convencida de que en los próximos meses serán muchas las personas que vencerán sus miedos, y saldremos, de nuevo a la calle para exigirles a esta gente del PP que se retracten de sus reformas y recortes y que dejen sus postulados liberales, clasistas y misóginos aparcados y si no lo pueden o no lo saben hacer, que se vayan a sus casas y dejen paso a otra generación de gestores de lo público que sean capaces de recuperar lo que ya nos han arrebatado.

La lucha por esta recuperación de lo ya perdido, tiene muchas caras y muchos espacios en donde podernos posicionar. Se trata de encontrar la nuestra, la que nos dé sentido a despertarnos cada mañana con la seguridad de que somos capaces de frenarles de algún modo. Y eso, aparte de que lo sabemos hacer todas y todos, es lo que va a pararles los pies para que no acaben con todo nuestros derechos, adquiridos a lo largo de muchos años y muchas luchas e, incluso, con mucha sangre.

Yo me posiciono en esa línea. Ahora toca pararles los pies e impedirles que acaben con todo.

Pero eso sí, sin perder la sonrisa, que no les voy a permitir que me arrebaten eso también.

Ben cordialment,

Teresa

Es el momento de pararles los pies

Nadie puede negar a estas alturas la importancia sociopolítica que va a tener esta semana.

Hoy en Andalucía y Asturias se está jugando un cambio de modelo de gestión. Y decir cambio no quiere decir mejorar, al menos en Andalucía porque miedo me da que gobierne el PP con Arenas como candidato que ya ha expresado en campaña que quiere devolver a las mujeres a sus casas para que se dediquen a cuidar de sus familias. En plenos albores del siglo XXI y con este discurso!!!…Sin palabras.

Además y en el conjunto del estado hay convocada una huelga general para el próximo jueves día 29.

Esta huelga general es necesaria hacerla por dignidad en primer lugar. Por dignidad personal y colectiva. Porque se está jugando un modelo social en donde algunos derechos de ciudadanía se pueden perder. Con la reforma laboral impuesta por el PP se recortan derechos en todos los ámbitos, pese a que esa parte más oscura, la maquillan con la justificación de la creación de empleo. Tengo casi cuarenta y ocho años es estoy harta de escuchar ese discurso. He secundado todas las huelgas generales que se han convocado desde mi entrada como limpiadora de un instituto, al mercado de trabajo. Y en todas las reformas que han motivado esas huelgas se ha dicho lo mismo: es necesario crear empleo.

La gente que ya tenemos unos años y que nos hemos pasado media vida luchando por los derechos propios y ajenos, sabemos los que estas medidas esconden: la posibilidad de liberalizar y desregular el mercado de trabajo y por tanto acabar con los derechos que tan duramente han constado de conseguir por parte de miles de personas que cada día han (hemos) hecho de nuestras creencias en una sociedad mejor, una forma de vida.

Ahora toca demostrar quienes somos como sociedad y lo que nos importa el futuro de nuestros derechos y los de quienes vienen detrás.

Toca plantar cara al liberalismo más feroz y decir basta. Hay que pararles los pies porque, como rezan las consignas sindicales, quieren acabar con todo y hemos de impedirlo.

Ahora toca dar la cara y no esconderse detrás de los argumentos de siempre o de los nuevos con aquello de : ahora no es el momento de hacer esta huelga.

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Momento decisivo

 Escribo estas palabras justo después de leer en www.publico.es las palabras de Pilar Manjón en la conmemoración que, un año más realiza la Asociación 11M Afectados por el Terrorismo que preside, para recordar a sus muertos.

El coraje de esta mujer, el hecho de haberle plantado cara firmemente y en memoria de su hijo asesinado en aquel fatídico 11 de marzo de dos mil cuatro, ha de convertirse en un referente para las personas comprometidas.

Pilar echa en cara tanto al periódico El Mundo que, con su teoría conspiranóica aumente el dolor de las víctimas y al actual Fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce el hecho que haya ordenado investigar los restos de un tren del 11-M a pesar de la negativa del Tribunal Supremo.

Con su coraje y, seguramente sin pretenderlo, Pilar se ha convertido en una heroína para mucha gente. Un espejo en el que mirarnos cuando nuestras fuerzas flaquean y en un pozo en donde beber cuando nuestras referencias pueden dispersarse.

Vivimos unos momentos duros, pero al tiempo, decisivos.

La reforma laboral que nos ha impuesto el Gobierno de Rajoy, es un buen ejemplo de lo que hablo. Y a esta reforma laboral hay que sumarle todos los efectos colaterales que en recortes están haciendo las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos.

Los sindicatos acaban de convocar una huelga general para el próximo 29 de marzo. Justo un año y medio después de la última. Y en este tiempo no hemos parado de perder poder adquisitivo, derechos, etc.

Es necesario secundar esta huelga. Y lo es porqué recorta derechos laborales y sociales conseguidos con muchos años de negociaciones entre los sindicatos y la patronal. Porque muchas personas dieron sus vidas por estos derechos.

Pero sobre todo hay que secundar esta huelga por dignidad. La dignidad de mujeres y hombres de la clase trabajadora que, con nuestro esfuerzo y nuestro trabajo, hemos puesto en marcha el estado.

No voy a entrar a desgranar en qué consiste la reforma puesto que la gentes de los sindicatos se encargarán de ello en los próximos días.

A las mujeres, que de nuevo y para variar nos llevamos la peor parte, pretenden meternos de nuevo en casa y nos salen salvapatrias, léase Ruíz Gallardón, arrogándose el derecho de decidir por nosotras y por nuestras prioridades en la vida y, además otorgándonos como papel prioritario en nuestras vidas, la maternidad.

Hay que fastidiarse que, utilicen la maternidad para justificar lo injustificable.

Pero además, y creo que con una feroz perversidad, enlazando y uniendo en una misma frase la violencia de género estructural con la maternidad. Es el colmo de la mezquindad y la ruindad utilizar nuestros derechos a decidir sobre nuestro propio cuerpo y vida de mujeres con una de las peores consecuencias del sistema patriarcal que es, precisamente la violencia estructural y que según la propia Comisión Europea se define como: “Un término estrictamente relacionado con la violencia económica, pero que incluye barreras invisibles e intangibles contra la realización de las opciones potenciales y de los derechos básicos. Estos obstáculos se encuentran firmemente arraigados y se reproducen diariamente con el mismo tejido social: por ejemplo, las diferencias de poder y las relaciones (estructuras) de poder que generan y legitiman la desigualdad.

La violencia estructural se basa en las relaciones de hegemonía consuetudinarias de los hombres sobre las mujeres en la asignación de roles y recursos”.

Visto este ejemplo y el que nos brindó el Ministro Wert en sus palabras sobre que “que la mujer se haya incorporado al mercado laboral ha tenido repercusiones negativas en las familias”, yo me pregunto si quedan dudas sobre lo que esta gente que nos gobierna pretenden hacer con nosotras, las mujeres. Y la respuesta es que no, no quedan dudas: Pretenden volver al modelo de familia tradicional en donde las mujeres ocupábamos un papel absolutamente subsidiario dentro de unas relaciones asimétricas.

Tampoco podemos olvidar que el PP recurrió la Ley de Igualdad. Y por tanto y aunque el Tribunal Constitucional la avaló en su totalidad, hemos visto que la han incumplido a la hora de formar gobierno y en la actualidad sólo cuatro mujeres ocupan carteras ministeriales de las trece existentes.

Esta gente del PP va a por todas. Y pretende convertirnos en una sociedad empobrecida económica y moralmente. Quieren privarnos de nuestros derechos de ciudadanía. Pretenden imponer su ley cargándose la negociación colectiva. Sesgar los derechos de conciliación de la vida personal, laboral y familiar. Criminalizar a personas paradas y enfermas. Enfrentarnos a mujeres contra hombres por el cuidado de nuestros seres queridos. Enfrentarnos a quienes tenemos trabajo frente a quien no lo tiene. Crear impuestos para quienes menos tenemos para dárselo a quienes se siguen enriqueciendo a pesar de la crisis. Crear nuevas divisiones entre personas trabajadoras con un despido fácil y exprés. Seguir enriqueciendo las arcas de la Conferencia Episcopal para que, toda su estructura de rancios hombres de faldas largas y negras, avalen sus políticas y gobiernen en la sombra. Pero, claro está, reduciendo las ayudas a partidas como sanidad y educación o de ayudas a personas en situación de desempleo.

Estamos viviendo un momento decisivo en la historia del estado español y pretenden seguir gobernándonos desde la imposición de medidas que fomentan el miedo. Miedo a perder el trabajo, miedo a perder el subsidio, miedo a acudir a una clínica para interrumpir voluntariamente el embarazo, miedo a levantar la voz en público y expresar nuestras opiniones con libertad. Miedo a consumir servicios público por no despilfarrar. Miedo a ejercer nuestros derechos por temor a que ya no existan o a la crítica social y, por tanto la censura, por exigir lo que es nuestro mientras otras gente “arrima el hombro” por miedo.

Estoy harta de tanta imposición y tanto miedo. Estoy harta de que pretendan imponerme una vida que no quiero vivir ni como mujer, ni como trabajadora. Con mis derechos no se juega y mucho menos con mi libertad para ser y vivir como quiera.

Estoy harta de escuchar que es momento de arrimar el hombro. Que lo arrimen quienes se han enriquecido con la crisis.

Estoy harta de que con la excusa de la crisis pretendan reducir mis derechos de ciudadanía y de libre acceso a los espacios que yo decida transitar.

Estoy harta de ver el miedo en los ojos de demasiada gante y de ver cómo, de nuevo, cuando se critica a las personas que nos gobiernan, se vuelve a echar la mirada alrededor para ver quien puede estar escuchándonos.

Es momento de lucha y de resistencia. Es momento de alzar la voz y decir alto y claro ¡¡Basta ya!! Con nuestros derechos no se juega. Nuestra dignidad de género y de clase es intocable y no vamos a permitir las agresiones que nos quieren imponer. Basta ya de ser lobos con pieles de corderos y de pretender endosarnos la salida de la crisis sólo a quienes menos tenemos mientras favorecen el enriquecimiento de quienes han provocado la crisis.

Iré a la huelga. Porque pretenden tocar mis derechos. Porque se han cargado la negociación colectiva mientras siguen celebrando carreras de fórmula 1 en un circuito urbano en el que viven personas que son desahuciadas y no tienen para comer.

Iré a la huelga del próximo 29 de marzo porque no les voy a permitir que toquen mi dignidad de mujer trabajadora con voz propia.

Ben cordialment,

Teresa

Sobre mentiras y responsabilidades

 Desde que el PP ganó las pasadas elecciones generales, no hemos dejado de sorprendernos. O al menos eso es lo que percibo.

Rajoy se cubrió de gloria nombrando a algunas personas polémicas para ponerlas al frente de varios de sus ministerios. Léase el polémico Ignacio Wert que casi cada día nos regala “perlas” sobre temas bien variados. Ya puede manifestarse sobre el deporte y el “problema que tenemos en España con el dopaje”, sobre las protestas que esta pasada semana tuvieron lugar en Valencia con la juventud del IES Luís Vives calificándolas de “violentas e ilegales”, o sobre cómo “La educación pública ha dejado de contribuir a la sociedad”. Y estas manifestaciones las realiza el Ministro de Cultura, Educación y Deporte. Sin palabras.

Además y para redondear su perfil se quedó tan a gusto cuando declaró que “la incorporación de las mujeres al mundo laboral incide negativamente en las familias”. Otra joya machista y misógina del ministro. Y sin que nadie le enmiende la plana.

No voy a insistir en la sarta de mentiras con las que el PP llegó al poder puesto que ya son conocidas, pero si voy a incidir en cómo, al parecer, cuestionan la inteligencia de la ciudadanía en general y en todos los sentidos.

Nos imponen una reforma laboral que socava la esencia de las relaciones laborales que es la negociación colectiva. Además de instaurar el despido libre, generaliza el contrato a tiempo parcial que, como sabemos es el utilizado mayoritariamente para contratar mujeres, entre otras joyas. Con la excusa de favorecer la creación de empleo ha impuesto una reforma laboral que, además tiene tintes inconstitucionales y que ya ha sacado a la gente a la calle en masa cuando no llevan gobernando más que dos meses.

Niegan siempre la mayor echando las culpas de todos los males al resto de la humanidad. Y hemos de recordar que en su discurso de investidura Rajoy prometió no mirar hacia atrás. Ya lo vemos cada día…

Pero sigamos…

En este recorrido quiero hacer una parada en mi tierra, la castigada Comunidad Valenciana. Castigada por los derroches que en su día han realizado los gobernantes del PP. Ahora el presidente Alberto Fabra (que como hemos de recordar fue nombrado a dedo tras la dimisión de Camps) nos dice que “no ha habido recortes en la educación valenciana más que recortando los sueldos del personal docente”. Hay que fastidiarse con la mentira que nos quiere colar este hombre…Y me pregunto ¿La deuda que se tenía con los centros docentes de primaria y secundaria tanto públicos como concertados, para mantenimiento de los centros y que los ha dejado sin papel para fotocopias, sin calefacción, e incluso sin papel higiénico a muchos centros, es consecuencia de una conspiración generalizada de la comunidad educativa?.

Creo que estos gobernantes del PP se han vuelto a instalar en su posición de la teoría conspiranóica pese a tener mayorías absolutas en sus gobiernos y todo aquello que les huele a progresismo, a protesta, a distancia de su pensamiento único tienen que tratar de reprimirlo como lo hicieron con los jóvenes que salieron a la calle a protestar por la falta de recursos en su centro, el IES Luís Vives de Valencia.

Pero además imponen medidas draconianas tanto desde el gobierno de Rajoy como desde los gobiernos autonómicos cebándose siempre en la clase trabajadora.

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¿Hasta donde pretenden someternos?

La semana pasada escribía que se estaban dando pasos hacia atrás en aquellas políticas que deben configurar el tan manido “estado del bienestar”. Hace meses, quizás años, como vamos viendo que nuestros derechos van siendo mermados, anulados, congelados e incluso desaparecidos en aras a una salida de la crisis que no llega.

Pues bien, en una semana hemos involucionado treinta años. Comenzamos con la funesta sentencia del Tribunal Supremo al juez Garzón que a muchas y muchos, sobre todo los que vivimos en el País Valencià, nos llevó a cuestionarnos donde vivimos. No es posible que Camps quede impune por recibir regalos en forma de trajes y que un juez como Garzón que, pese a tener actuaciones polémicas, se ha pasado la vida luchando contra el terrorismo y el narcotráfico se vea despojado de su condición de juez. ¿Qué está pasando?. Y justo un par de días después Camps increpaba a un ciudadano que manifestaba su enfado cuando el propio Camps entraba a leer su tesis doctoral en la Universidad Migue Hernández de Elche, claro.

“Propuestas para la reforma del sistema electoral», este es el nombre de la tesis que ha dirigido el presidente del Consejo Jurídico Consultivo (CJC) de la Comunitat Vicente Garrido Mayol, y que Camps ha leído ante el tribunal académico y numerosas personalidades del ámbito educativo y político, entre ellas el presidente de Les Corts, Juan Cotino, y las alcaldesas populares de Elche y Alicante, Mercedes Alonso y Sonia Castedo, respectivamente. Como vemos, nada en Camps es normal. Siempre todo a lo grande y siempre arropado por personas de intachable trayectoria política. Es un decir, claro.

Garzón condenado. Camps exculpado. Y a Carlos Fabra el expresidente de la Diputación de Castellón le vuelve a tocar la lotería de Navidad. Y de nuevo me pregunto ¿Qué está pasando?.

Y para finalizar la semana, nos imponen sin negociación previa con los agentes sociales una reforma laboral que no sólo empeora las condiciones de trabajo de toda la clase trabajadora, sino que además, favorece el despido y permite al empresariado tener a sus trabajadoras y trabajadores en regímenes de semi-esclavitud laboral.

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