Modernidades y falacias

Hace algo más de un año y en un artículo llamado “Tradiciones y patriarcado: Otra alianza que perjudica seriamente la igualdad entre mujeres y hombres”, ya comentaba cómo el patriarcado se sirve de muchas herramientas para perpetuarse y cómo las tradiciones son una de esas herramientas.

Cuando se exigen cambios para construir sociedades más igualitarias y más equitativas entre mujeres y hombres, de inmediato aparecen las fauces patriarcales con sus herramientas y mil caras para desmontar los argumentos para esos cambios.

Se apuesta por la modernización y la investigación en las diferentes disciplinas académicas, en las industrias, en las administraciones, en todos los órdenes de la vida para (supuestamente) mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. Pero cuando se trata de mejorar la vida de las mujeres y las niñas específicamente, para que estas sean menos desiguales, parece que entra una ceguera colectiva y  se abre la etapa de los “peros”, de los “siempre ha sido así”, “no lo hemos inventado ahora”, “eso conlleva estrechez de miras”, “a los hombres también nos pasa”, “es la puerta a un nuevo puritanismo sexual”, y así un largo etc. y esta semana estoy atenta a dos casos concretos.

Las consecuencias del movimiento mundial #MeToo en contra del acoso sexual que vivimos las mujeres al parecer no han gustado nada a Catherine Deneuve y un grupo más de mujeres francesas que hablan de “odio hacia los hombres y la sexualidad”. También advierten el regreso de una “moral victoriana” oculta bajo “esta fiebre por enviar a los cerdos al matadero”, que no beneficiaría la emancipación de las mujeres, sino que estaría al servicio “de los intereses de los enemigos de la libertad sexual, como los extremistas religiosos”.

A ver, por partes.

La justificación a algunos tipos de abusos que se ejercen contra las mujeres y las niñas de forma cotidiana, es directamente la asunción de la desigualdad entre mujeres y hombres y, por tanto, convertirse en una voz y en una herramienta del patriarcado que precisamente pretende mantener el orden asimétrico en esas relaciones para mantener el orden dominación-sumisión. La libertad sexual lo es realmente cuando dos personas desean por igual mantener cualquier tipo de relación desde una caricia hasta el propio acto sexual en sus múltiples formas y variantes.

Al menos para mí, la libertad sexual no pasa porque un hombre me diga que si no estoy con él soy una estrecha o una puritana. E incluso a una mujer que actuara así, tampoco se lo permitiría. Mi libertad sexual no nace de los deseos de otras personas, nace de mi deseo. No necesito que nadie me dé permiso para ser libre en cualquier ámbito.

El manifiesto de estas mujeres defiende a capa y espada los tradicionales roles femenino y masculino, sin apostar ni un ápice por cambiar nada. Patriarcado en estado puro. De nuevo la tradición pasa por la defensa de las normas marcadas por la parte dominante de esta situación. De nuevo quienes cuestionan este orden son las “marcadas” como diferentes por atreverse a cuestionarlo. Más

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¿Óvulos digitales?

2013-05-24 19.23.25            Hace escasos días nos desayunábamos con que dos grandes empresas tecnológicas de Silicon Valley como lo son Facebook y Apple van a ofrecer a sus empleadas las posibilidad de financiar la congelación de sus óvulos para retener el talento.

El objetivo de estas dos empresas es teóricamente el de conciliar maternidad y carrera profesional al tiempo que pueden conseguir atraer a más mujeres a este sector productivo muy masculinizado.

Sabido es que con los años los óvulos van perdiendo calidad y de lo que se trata es de conservar óvulos de le mejor etapa fértil de las mujeres para que puedan ser “utilizados” años más tarde.

La propuesta de estas dos grandes empresas es sorprendente por las trampas que conlleva implícitas.

Quieren controlar la fecha exacta de nuestra maternidad para mejorar sus beneficios y su producción. O dicho en román paladino, explotar los talentos de las mujeres hasta el máximo sin que nada como la maternidad les distraiga. No pretenden mejorar la conciliación que sigue siendo casi en exclusiva cosa de mujeres. No. Lo que realmente pretenden es “cambiar algo para que nada cambie” y de ese modo tu talento será todo mío hasta esa edad en donde la fertilidad ya es menor y los óvulos de menor calidad y entonces podrás recuperar aquellos óvulos que un día congelaste gracias a mi generosidad puesto que cada tratamiento costaba unos 20.000 euros y ya puedes realizarte como mujer siendo madre, puesto que yo siempre tendré recambio de talentos.

Otra expresión moderna y tecnológica del patriarcado que pretende mantener las cosas como están y darle al capitalismo su lógica de explotación feroz hacia las mujeres. Con esta propuesta empeoran las vidas de las mujeres, puesto que las maternidades a edades más maduras repercuten sobre la salud de las mujeres. Y no sólo en su salud sexual y reproductiva sino sobre su salud integral ya que los esfuerzos que han de realizar a todas horas y de todo tipo requieren de una energía que ya se perdió. Pero eso, al parecer no importa al capital que pretende matar dos pájaros de un tiro: Que sigamos pariendo futuros obreros que les sigan dando beneficios y que lo hagamos después de habernos explotado a nosotras sin habernos descargado de nada en nuestras vidas.

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¿Sumisas? No, gracias

2013-05-24 19.23.25Esta semana en el trabajo le estaba rellenando un formulario a un chico de unos veinte años. Pues bien, en uso de esos campos se le pregunta a la persona interesada si tiene algún tipo de discapacidad para que, en el caso de que lo necesitara la persona, se le adaptaran tanto las pruebas como el espacio para realizarlas en igualdad de condiciones que el resto de participantes. Al llegar a ese campo, que es obligatorio, le pregunté e mi interlocutor si tenía algún tipo de discapacidad, a lo que rápida y contundentemente respondió con un NO rotundo y al ir a la siguiente pregunta, me mira con cara un poco asustada y me pregunta “Perdona, pero si en la casilla de discapacidad ponemos un SI, ¿me pondrían un examen más fácil?”. Yo no sabía si reírme, llorar o cómo reaccionar, así que le expliqué lo mejor que pude el motivo de esta pregunta, y entonces el que comenzó a reírse dando gracias a Dios por estar “bien” y continuamos con el formulario como si nada hasta el final.

A este tipo de acciones que las administraciones (a veces) tienen en cuenta para ofrecer igualdad de trato a personas con diversidades funcionales o discapacitadas, se les llama acciones positivas.

Este ejemplo que es claramente entendible y la sociedad ha conseguido verlo con ojos de justicia social e incluso se llega a reclamar cuando se percibe su ausencia, y es el que suelo explicar cuando intento hacer entender, primero el concepto y, en segundo lugar su necesidad con respecto a las diferentes barreras en forma de desigualdades que nos siguen separando a hombres de mujeres.

Con esta estafa llamada crisis y los recortes realizados para salvar a los bancos y pagar deuda contraída con anterioridad y pagar a proveedores, se ha dejado a las personas mucho más desprotegidas de lo que estaban. Eso ya lo sabemos. Pero además la falta efectiva de políticas incentivadoras de la igualdad entre mujeres y hombres también se ha llevado por delante medidas de acción positiva.

Como muestra pongo un ejemplo y es la falta de implicación político-administrativa en el seguimiento de la realización e implementación de planes de igualdad en las empresas de más de doscientos cincuenta trabajadores y trabajadoras. Y sí, ya sé que cada día hay menos de estas empresas, pero no podemos olvidar que es una Ley Orgánica la que mandata a realizarlos de forma obligatoria. Se trata de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, que sigue vigente y que parece habérseles olvidado a quienes (des) gobiernan este país que su aplicación es obligatoria. Pues en el artículo once las reconoce y dice:

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25 de noviembre de 2013

2013-05-24 19.23.25Si, ya sé que esta semana “no tocaba” escribir, pero mañana conmemoramos el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y no he querido dejar pasar la oportunidad de expresarme.

La semana estará plagada de actos, manifestaciones, charlas, exposiciones, etc…y en algunas de estas actividades participaré de diferentes maneras.

Las que ya tenemos una cierta edad sabemos que esta fecha se incorporó recientemente a la agenda feminista. Que fue el 17 de diciembre de 1999 cuando la Asamblea General de Naciones Unidas, en su resolución 54/154. Podría decirse que la conmemoración de este día nació con el nuevo siglo.

Desde entonces se ha avanzado bastante en lo que a legislación se refiere y también y sobre todo desde las organizaciones de mujeres, en prevención y sensibilización.

Pero los terroristas machistas siguen amparados por una red invisible pero resistente que les ampara. Y el hilo de esa red se llama silencio. Porque pese a los más de cincuenta asesinatos que el terrorismo machista ha llevado a cabo sólo en lo que llevamos de año, las voces institucionales siguen calladas y practicando otro tipo de violencia hacia las mujeres que es más invisible, cuesta bastante más de detectar, pero que se manifiesta cada día en nuestras vidas de mujeres. Se trata de la violencia de género estructural.

Este tipo de violencia que todo lo imbuye, es difícil (que no imposible) de detectar y de denunciar porque hay demasiados intereses en juego para descubrirla. Y los intereses son de todo tipo y, por supuesto entran en juego agentes sociales, económicos, culturales, políticos, religiosos, etc…

El hecho de que se pretenda tutelar nuestro cuerpo en aras a unas justificaciones morales para que no podamos decidir libremente sobre nuestras maternidades, es un clarísimo ejemplo de la violencia de género que está ejerciendo el Estado, con las indicaciones y premisas de la Curia Católica y sus dirigentes de faldas largas y negras vociferándolo a los cuatro vientos.

El hecho de que aparezcan ofertas de trabajo segregando sobre situaciones familiares o no, como ha ocurrido esta semana de forma explícita en un periódico, pero que además ocurre cada día que una mujer es entrevistada para un puesto de trabajo, también es violencia de género estructural, puesto que se sigue presuponiendo que las responsabilidades familiares han de recaer en las espaldas de las mujeres y esto conllevará un mayor absentismo laboral.

La congelación y casi muerte de las ayudas de la Ley de Dependencia, es otra manera de ejercer violencia de género estructural contra las mujeres, puesto que son ellas las que han de asumir mayoritariamente, las tareas de cuidado y acompañamiento de las personas dependientes y han de regresar al hogar a realizar esos cuidados y ahora de forma gratuita, puesto que las ayudas que se contemplan en la ley para las personas cuidadoras, también han desaparecido, al igual que su formación. Y eso se lo debemos también a nuestros Gobiernos.

Estos son tres ejemplos de cómo cada mañana, al levantarnos ya nos encontramos de forma universal todas las mujeres sin excepción con estos tipos de violencia que, por invisible, es menos detectable, pero no menos dañina, puesto que va calando en la sociedad y esta, de nuevo la va justificando como algo “natural” o cultural.

El patriarcado se camufla de muchas maneras, ya lo hemos dicho en varias ocasiones, pero lo peor de ese camuflaje es que puede llegar a confundirse con algo más moderno, con el Neomachismo que está haciendo estragos, sobre todo entre la gente más joven y que lleva implícita la dominación de las mujeres a cualquier precio y eso, es violencia machista, cuando no terrorismo machista, siempre, se quiera camuflar como se quiera.

El terrorismo machista ha matado en los últimos años más que el terrorismo político y/o religioso, pero al respecto hay un pacto institucional y androcéntrico para no llamarlo por su nombre: Terrorismo Machista. Y ese pacto llega no sólo a TODAS las instituciones del Estado, sino, también a otras asociaciones, movimientos, organizaciones, etc, que no pueden ni escuchar hablar de este tipo de terrorismos sin que les salgan sarpullidos. Y, quiero pensar que no se trata sólo de un tema económico de responsabilidad del Estado por no haber protegido la vida de sus ciudadanas asesinadas, sino que va mucho más allá y que concierne básicamente a una estructura mental colectiva que sigue siendo androcéntrica y patriarcal hasta la médula, porque no es normal que alguna persona vinculada con el mundo de la judicatura y con responsabilidades públicas pueda afirmar “que no se pude considerar terrorismo porque detrás no hay ni intención ni estructura política que sustente estas acciones”. Hay que fastidiarse!!! Y mientras y desde 1995 ya son 1251 las mujeres asesinadas, y ¿A eso cómo se le llama? Y, además, quiero insistir en una pregunta que para mí es fundamental: ¿Cómo se reaccionaria en el Estado Español si en lugar de más de cincuenta mujeres que han sido asesinadas este año o las más de mil doscientas cincuenta asesinadas en los últimos quince años, fueran hombres? ¿Tendría el mismo tratamiento social, jurídico, religioso, político, etc…? Seguramente NO, y eso es lo que más duele constatar: Que la vida de las mujeres sigue teniendo un menor valor que la de los hombres incluso en estados llamados modernos.

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Reformas versus recortes

Los eufemismos son lo que tienen, que pretenden ocultar verdades disfrazándolas con palabras un poco rimbombantes.

Quizás por eso, el gobierno de Rajoy se llama así mismo “reformista” cuando en realidad debería llamarse “aniquilador del estado del bienestar”.

Dicho esto, hoy he leído en el medio digital de Leonor Sedó (www.39ymas.com) una noticia que me da la razón. Es la siguiente: “Naciones Unidas pide a España que revise sus medidas de austeridad porque perjudican los Derechos Humanos.”

En ella, se nos explica cómo desde Naciones Unidas se le pide al Estado Español que flexibilice sus recortes (que no reformas, insisto) porque perjudican de forma desproporcionada a las personas pobres, mujeres, infancia, personas con discapacidad, juventud sin trabajo y un largo etc.

Pero al parecer los organismos internacionales y sus recomendaciones a Rajoy y su gobierno, dependiendo de si avalan o no sus recortes les resultan interesantes o irrelevantes. Así si Merkel apoya sus medidas de recortes presupuestario, se exhibe la noticia como un logro internacional, como un trofeo pero si la ONU les da un tirón de orejas no dicen nada. Y esto se nota, y mucho.

Ayer tuve el honor y el placer de visitar una feria por la solidaridad que se organiza bianualmente en mi ciudad, Ontinyent. Bueno, mejor dicho se organiza bianualmente, cuando hay un gobierno progresista, puesto que cuando gobierna el PP no se realizó, y por tanto, llevaba cinco años sin celebrarse. Allí tuve ocasión de saludar y escuchar a personas de distintos colectivos relacionados con la solidaridad, entendida esta en su sentido más amplio. Escuché a personas que se dedican a la cooperación internacional, a personas familiares y/o amigos de quienes sufren fibromialgia, a quienes trabajan con personas con discapacidad física y/o psíquica, a quienes trabajan con personas enfermas de Alzheimer y así unas cuantas más. Bien, la queja más escuchada era la falta de medios y los recortes en todos los sentidos y a todos los niveles. La paralización de las ayudas a personas con dependencias de cualquier tipo, los recortes es ayudas para la contratación de personal técnico para atender a personas enfermas de Alzheimer así como la falta de medios que reciben de nuestro flamante gobierno valenciano los servicios sociales municipales, tienen estranguladas las situaciones de centenares de familias en mi ciudad. Y que conste que hablo de la mía porque es la que conozco y, además ayer reviví esas situaciones al encontrarme con mucha gente relacionada con el sector, y eso no quiere decir, ni mucho menos que estemos peor que en otras ciudades.

Conozco un caso en donde un enfermo mental que vive solo esta misma semana se asomó a la ventana y arrojó un cubo de agua por la ventana sin importarle que justo debajo hay una terraza que a esas horas estaba llena de gente. Su familia no se hace cargo. Servicios sociales tiene solicitada un ingreso en residencia desde hace cuatro años y todo está congelado  mientras esta persona vive como puede y con la ayuda de servicios sociales municipales. Y mientras eso no son recortes, son “reformas”.

Esta semana parece que se han aliado algunos elementos para que Ontinyent fuera epicentro de noticias. Bueno sigo. El martes por la tarde y dentro de la campaña “Respondemos” que nuestro ínclito Gobierno Valenciano está llevando a cabo para explicar sus recortes (perdón sus reformas), Mariano Vivancos que era Director General de la Agencia Valenciana de Evaluación y Prospectiva, realizó un acto aquí, en Ontinyent. Tuvo un fuerte rifirafe con un docente y después con un alumno de ESO y acabó descalificando gravemente al personal docente que está protestando por las desproporcionadas medidas que se están tomando y que afectan gravemente a la calidad de la educación pública, llamándoles entre otras lindezas “talibanes” y les acusó de hacer política desde las aulas. En este caso he de reconocer que alguien estuvo rápido y Mariano Vivancos fue destituido fulminantemente, pero el mal ya estaba hecho.

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Es el momento de pararles los pies

Nadie puede negar a estas alturas la importancia sociopolítica que va a tener esta semana.

Hoy en Andalucía y Asturias se está jugando un cambio de modelo de gestión. Y decir cambio no quiere decir mejorar, al menos en Andalucía porque miedo me da que gobierne el PP con Arenas como candidato que ya ha expresado en campaña que quiere devolver a las mujeres a sus casas para que se dediquen a cuidar de sus familias. En plenos albores del siglo XXI y con este discurso!!!…Sin palabras.

Además y en el conjunto del estado hay convocada una huelga general para el próximo jueves día 29.

Esta huelga general es necesaria hacerla por dignidad en primer lugar. Por dignidad personal y colectiva. Porque se está jugando un modelo social en donde algunos derechos de ciudadanía se pueden perder. Con la reforma laboral impuesta por el PP se recortan derechos en todos los ámbitos, pese a que esa parte más oscura, la maquillan con la justificación de la creación de empleo. Tengo casi cuarenta y ocho años es estoy harta de escuchar ese discurso. He secundado todas las huelgas generales que se han convocado desde mi entrada como limpiadora de un instituto, al mercado de trabajo. Y en todas las reformas que han motivado esas huelgas se ha dicho lo mismo: es necesario crear empleo.

La gente que ya tenemos unos años y que nos hemos pasado media vida luchando por los derechos propios y ajenos, sabemos los que estas medidas esconden: la posibilidad de liberalizar y desregular el mercado de trabajo y por tanto acabar con los derechos que tan duramente han constado de conseguir por parte de miles de personas que cada día han (hemos) hecho de nuestras creencias en una sociedad mejor, una forma de vida.

Ahora toca demostrar quienes somos como sociedad y lo que nos importa el futuro de nuestros derechos y los de quienes vienen detrás.

Toca plantar cara al liberalismo más feroz y decir basta. Hay que pararles los pies porque, como rezan las consignas sindicales, quieren acabar con todo y hemos de impedirlo.

Ahora toca dar la cara y no esconderse detrás de los argumentos de siempre o de los nuevos con aquello de : ahora no es el momento de hacer esta huelga.

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Momento decisivo

 Escribo estas palabras justo después de leer en www.publico.es las palabras de Pilar Manjón en la conmemoración que, un año más realiza la Asociación 11M Afectados por el Terrorismo que preside, para recordar a sus muertos.

El coraje de esta mujer, el hecho de haberle plantado cara firmemente y en memoria de su hijo asesinado en aquel fatídico 11 de marzo de dos mil cuatro, ha de convertirse en un referente para las personas comprometidas.

Pilar echa en cara tanto al periódico El Mundo que, con su teoría conspiranóica aumente el dolor de las víctimas y al actual Fiscal General del Estado, Eduardo Torres-Dulce el hecho que haya ordenado investigar los restos de un tren del 11-M a pesar de la negativa del Tribunal Supremo.

Con su coraje y, seguramente sin pretenderlo, Pilar se ha convertido en una heroína para mucha gente. Un espejo en el que mirarnos cuando nuestras fuerzas flaquean y en un pozo en donde beber cuando nuestras referencias pueden dispersarse.

Vivimos unos momentos duros, pero al tiempo, decisivos.

La reforma laboral que nos ha impuesto el Gobierno de Rajoy, es un buen ejemplo de lo que hablo. Y a esta reforma laboral hay que sumarle todos los efectos colaterales que en recortes están haciendo las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos.

Los sindicatos acaban de convocar una huelga general para el próximo 29 de marzo. Justo un año y medio después de la última. Y en este tiempo no hemos parado de perder poder adquisitivo, derechos, etc.

Es necesario secundar esta huelga. Y lo es porqué recorta derechos laborales y sociales conseguidos con muchos años de negociaciones entre los sindicatos y la patronal. Porque muchas personas dieron sus vidas por estos derechos.

Pero sobre todo hay que secundar esta huelga por dignidad. La dignidad de mujeres y hombres de la clase trabajadora que, con nuestro esfuerzo y nuestro trabajo, hemos puesto en marcha el estado.

No voy a entrar a desgranar en qué consiste la reforma puesto que la gentes de los sindicatos se encargarán de ello en los próximos días.

A las mujeres, que de nuevo y para variar nos llevamos la peor parte, pretenden meternos de nuevo en casa y nos salen salvapatrias, léase Ruíz Gallardón, arrogándose el derecho de decidir por nosotras y por nuestras prioridades en la vida y, además otorgándonos como papel prioritario en nuestras vidas, la maternidad.

Hay que fastidiarse que, utilicen la maternidad para justificar lo injustificable.

Pero además, y creo que con una feroz perversidad, enlazando y uniendo en una misma frase la violencia de género estructural con la maternidad. Es el colmo de la mezquindad y la ruindad utilizar nuestros derechos a decidir sobre nuestro propio cuerpo y vida de mujeres con una de las peores consecuencias del sistema patriarcal que es, precisamente la violencia estructural y que según la propia Comisión Europea se define como: “Un término estrictamente relacionado con la violencia económica, pero que incluye barreras invisibles e intangibles contra la realización de las opciones potenciales y de los derechos básicos. Estos obstáculos se encuentran firmemente arraigados y se reproducen diariamente con el mismo tejido social: por ejemplo, las diferencias de poder y las relaciones (estructuras) de poder que generan y legitiman la desigualdad.

La violencia estructural se basa en las relaciones de hegemonía consuetudinarias de los hombres sobre las mujeres en la asignación de roles y recursos”.

Visto este ejemplo y el que nos brindó el Ministro Wert en sus palabras sobre que “que la mujer se haya incorporado al mercado laboral ha tenido repercusiones negativas en las familias”, yo me pregunto si quedan dudas sobre lo que esta gente que nos gobierna pretenden hacer con nosotras, las mujeres. Y la respuesta es que no, no quedan dudas: Pretenden volver al modelo de familia tradicional en donde las mujeres ocupábamos un papel absolutamente subsidiario dentro de unas relaciones asimétricas.

Tampoco podemos olvidar que el PP recurrió la Ley de Igualdad. Y por tanto y aunque el Tribunal Constitucional la avaló en su totalidad, hemos visto que la han incumplido a la hora de formar gobierno y en la actualidad sólo cuatro mujeres ocupan carteras ministeriales de las trece existentes.

Esta gente del PP va a por todas. Y pretende convertirnos en una sociedad empobrecida económica y moralmente. Quieren privarnos de nuestros derechos de ciudadanía. Pretenden imponer su ley cargándose la negociación colectiva. Sesgar los derechos de conciliación de la vida personal, laboral y familiar. Criminalizar a personas paradas y enfermas. Enfrentarnos a mujeres contra hombres por el cuidado de nuestros seres queridos. Enfrentarnos a quienes tenemos trabajo frente a quien no lo tiene. Crear impuestos para quienes menos tenemos para dárselo a quienes se siguen enriqueciendo a pesar de la crisis. Crear nuevas divisiones entre personas trabajadoras con un despido fácil y exprés. Seguir enriqueciendo las arcas de la Conferencia Episcopal para que, toda su estructura de rancios hombres de faldas largas y negras, avalen sus políticas y gobiernen en la sombra. Pero, claro está, reduciendo las ayudas a partidas como sanidad y educación o de ayudas a personas en situación de desempleo.

Estamos viviendo un momento decisivo en la historia del estado español y pretenden seguir gobernándonos desde la imposición de medidas que fomentan el miedo. Miedo a perder el trabajo, miedo a perder el subsidio, miedo a acudir a una clínica para interrumpir voluntariamente el embarazo, miedo a levantar la voz en público y expresar nuestras opiniones con libertad. Miedo a consumir servicios público por no despilfarrar. Miedo a ejercer nuestros derechos por temor a que ya no existan o a la crítica social y, por tanto la censura, por exigir lo que es nuestro mientras otras gente “arrima el hombro” por miedo.

Estoy harta de tanta imposición y tanto miedo. Estoy harta de que pretendan imponerme una vida que no quiero vivir ni como mujer, ni como trabajadora. Con mis derechos no se juega y mucho menos con mi libertad para ser y vivir como quiera.

Estoy harta de escuchar que es momento de arrimar el hombro. Que lo arrimen quienes se han enriquecido con la crisis.

Estoy harta de que con la excusa de la crisis pretendan reducir mis derechos de ciudadanía y de libre acceso a los espacios que yo decida transitar.

Estoy harta de ver el miedo en los ojos de demasiada gante y de ver cómo, de nuevo, cuando se critica a las personas que nos gobiernan, se vuelve a echar la mirada alrededor para ver quien puede estar escuchándonos.

Es momento de lucha y de resistencia. Es momento de alzar la voz y decir alto y claro ¡¡Basta ya!! Con nuestros derechos no se juega. Nuestra dignidad de género y de clase es intocable y no vamos a permitir las agresiones que nos quieren imponer. Basta ya de ser lobos con pieles de corderos y de pretender endosarnos la salida de la crisis sólo a quienes menos tenemos mientras favorecen el enriquecimiento de quienes han provocado la crisis.

Iré a la huelga. Porque pretenden tocar mis derechos. Porque se han cargado la negociación colectiva mientras siguen celebrando carreras de fórmula 1 en un circuito urbano en el que viven personas que son desahuciadas y no tienen para comer.

Iré a la huelga del próximo 29 de marzo porque no les voy a permitir que toquen mi dignidad de mujer trabajadora con voz propia.

Ben cordialment,

Teresa

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